El Altiplano boliviano: un reto para el proceso de desarrollo del país

Con el avance en el desarrollo de los indicadores para el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, resalta el hecho de que la región del Altiplano está quedando rezagada en varios aspectos. La región Andina de Bolivia destaca por altos niveles de pobreza y desigualdad, reducida capacidad de ejecución presupuestaria a nivel municipal, altos niveles de desnutrición infantil, tasas de mortalidad infantil altas y niveles de emigración alarmantes.

En vista de ello, visitamos algunos de los municipios aledaños al Lago Titicaca para así acercarnos a la realidad que nos dibujan los números y los indicadores. Visitamos Achacachi, Huarina, Ancoraimes, Escoma, Mocomoco, y Carabuco. En todos aquellos poblados y municipios, encontramos que la población ha envejecido y que la mayoría de los jóvenes se van a buscar mejores oportunidades a las ciudades grandes o a otros países.

A diferencia del resto, en Carabuco y Escoma encontramos a la Asociacion Familia de Artesanos Don Bosco, dirigida por una familia italiana que representa a la organización Operación Mato Grosso fundada en 1967. Se auto denominan un movimiento juvenil suigéneris y destacan su carácter de movimiento formativo para jóvenes. El Director Stefano Zordan, nos cuenta que se trata de un grupo de voluntarios que enfoca sus esfuerzos en Perú, Ecuador, Brasil y Bolivia (Carabuco y Escoma), donde son pequeños los proyectos, pero de alto impacto social y económico. La organización está estrechamente ligada a la orden salesiana, al obispado y la conferencia episcopal boliviana, dado que su fundador, Ugo de Censi, fue un fiel seguidor de Don Bosco.

En Carabuco, la familia Zordan está a cargo de una unidad educativa privada. En primera instancia nos dejó perplejas la existencia de una escuela privada en uno de los municipios más pobres de Bolivia – dónde en 2012 el 86.6% de la población no tenía satisfechas las necesidades básicas y en 2016, 83.7% de las viviendas se encontraban bajo condiciones de Pobreza Energética Extrema.

Zordan nos explica que, a pesar de ser privada, la escuela secundaria Unidad Educativa Taller Don Bosco, es gratuita para todos los estudiantes, y exclusivamente dirigida a beneficiar a los niños que menos recursos tienen en las comunidades pertenecientes a varios municipios de la zona. Se trata de un internado al cual los niños ingresan el día domingo por la tarde y salen los sábados por la mañana. Tienen garantizada la alimentación, el alojamiento y la instrucción de forma gratuita. Dice Zordan, que se ganaron la confianza de los padres desde 1994, año en que se abren las puertas de este establecimiento.

Uno de los principales problemas que vislumbra la organización italiana en esta región del Altiplano boliviano, es que “… la migración de los jóvenes es la realidad del campo. Para los jóvenes no hay un sueño. En ese sentido, antes, 20, 30, 40 años atrás, la gente trabajaba en sus granjas, agricultura, pesca… pero se quedaba acá. Ahora los jóvenes con el internet y la comunicación, ven que hay otras cosas. Quieren cosas distintas, y dicen: Yo también quiero una casa bonita, quiero darles a mis hijos una mejor vida e instrucción. Esa es la realidad del campo. Así que los jóvenes acaban la secundaria y se van. No hay industria, no hay nada para ellos. La tierra es difícil y seca. Se puede hacer carpas, pero el trabajo de la tierra es muy duro y los jóvenes no quieren hacerlo”.

La meta de la escuela, es la de proveer a los jóvenes de educación e instrucción técnica y profesional de calidad para que no abandonen la comunidad. A través de la formación técnica en el arte de la carpintería, los mosaicos y el bordado, los jóvenes al graduarse tienen como fuente de sustento el oficio que se les enseña durante los años de estudio en la Unidad Educativa Taller Don Bosco. Una vez que salen bachiller bajo todas las normas que exige el ministerio de educación, los jóvenes tienen la posibilidad de quedarse a trabajar en el taller como artesanos ya sea en Carabuco o en Escoma. De esta manera pueden ganarse un sueldo realizando esculturas, muebles o mosaicos de manera profesional para comercializar en las ciudades de todo el país y así hacer viable la vida en el campo.

En el 2000 se crea la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que se encarga de la comercialización de lo producido en los talleres. Son ya 40 artesanos que se quedaron en Carabuco después de terminar la formación en el internado. Son 40 familias que viven y activan una microeconomía. Como consecuencia existe mayor demanda de servicios, de comercio y simplemente genera mayor actividad humana, promoviendo el desarrollo en el poblado. El Kinder de la escuela primaria, dice Zordan, está lleno de los niños de los artesanos. A diferencia de otros poblados, donde las escuelas se están quedando vacías.

La escuela se financia a base de donaciones de la organización italiana. Por el contrario, la Asociación es autosostenible y depende enteramente del trabajo de los jóvenes artesanos. Se cobran altas sumas por los productos del taller. Se trata de mano de obra de alta calidad y de material costoso como es el cedro.

Aparte de los sueldos que ayuda a cubrir el trabajo de los jóvenes, la familia Zordan provee de acceso a recursos financieros adicionales a los artesanos, al prestarles dinero a aquellos que desean construir su vivienda en el poblado. Dada la regulación de las tierras rurales que permite el usufructo, pero no la disposición de las tierras, los propietarios de las tierras rurales no tienen acceso a créditos de vivienda social, como se lo tiene en los centros urbanos del país. Los moradores y dueños de tierras rurales, no poseen los derechos reales de la tierra, por lo que solo tienen acceso a créditos con un mínimo de 20% de intereses. En el área rural existen transacciones de compra-venta de tierras, sin embargo, son poco confiables ya que no cuentan con el respaldo documentado debido ni con el registro público que ayuda a evitar conflictos entre las partes que realizan la transacción. De todas maneras, los jóvenes artesanos tienen la posibilidad de adquirir tierra y construir su vivienda cerca de su fuente laboral gracias al préstamo que la asociación les hace con el dinero que genera. A esto Zordan dice:” La pequeña ganancia de retorno que tiene la asociación, el 99% la uso para prestar a los artesanos para construir sus casas y mantener a los hijos. En realidad, regalamos no prestamos. Si uno puede y logra devolverlo, está bien… si no, no es el interés nuestro. No somos un banco. La meta es que las familias no migren… que se queden aquí”

De esta manera pudimos entender cómo se manifiesta la pobreza en el Altiplano. También tuvimos la oportunidad de ver cómo pequeños, pero efectivos esfuerzos pueden hacer la diferencia en revertir procesos migratorios.

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* Lily Peñaranda, M.Sc., SDSN Bolivia, Directora de Desarrollo.

Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la posición de su institución. Esta serie de artículos forma parte del proyecto titulado «Atlas Municipal de los ODS en Bolivia» que actualmente lleva a cabo la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

La capacidad de gestión de recursos fiscales en los municipios bolivianos

Es difícil recabar información a nivel municipal sobre el ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. Sin embargo, UDAPE recientemente publicó un Atlas Fiscal con datos municipales, lo cual nos es de gran ayuda. Específicamente, el indicador Ejecución Presupuestaria nos permite entender cómo está cada uno de los municipios en términos de la meta 16.6: Crear instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas en todos los niveles. Los municipios con baja Ejecución Presupuestaria claramente no están funcionando de manera óptima, puesto que ni siquiera logran invertir los limitados fondos que tienen a su disponibilidad según su Plan Operativo Anual (POA). Esto sugiere una falta de capacidad de gestión a nivel local, lo que limitará sus posibilidades de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El Gráfico 1 muestra la Ejecución Presupuestaria (% del presupuesto anual asignado para 2017, que realmente fue gastado/invertido) para una selección de municipios (los 28 Municipios con más de 50 mil habitantes y los 15 municipios que cuentan con menos de 2 mil habitantes en 2017). El promedio simple para todos los municipios de Bolivia es de 70.7%, lo que significa que en promedio han ejecutado los fondos disponibles hasta mediados de septiembre, dejando los fondos para el resto del año en el TGN.

El gráfico muestra la amplia gama de capacidades entre municipios. El rango entre el municipio que más ejecuta su presupuesto y el que menos lo hace, yace entre 94% y 15%. En general, los municipios con mayor población tienen mejor capacidad de ejecución, mientras que los municipios con muy baja capacidad de ejecución todos tienen poblaciones muy pequeñas. En 2017, Puerto Siles, con menos de 2 mil habitantes, solo ejecutó el 15% de su presupuesto, lo que significa que invertió/gastó unicamente el presupuesto de enero y parte de febrero.  Por el contrario, vemos que Trinidad ejecutó su presupuesto previsto hasta principios de diciembre. Ambos municipios respresentan los dos extremos, pero la variabilidad en el aprovechamiento de los recursos financieros del resto de los 337 municipios es bastante alta.

Gráfico 1. Ejecución Presupuestaria de municipios con más de 50 mil habitantes y municipios con menos de 2 mil habitantes, 2017

Fuente: Elaboración Propia con datos del Atlas Fiscal de UDAPE.

La Tabla 1 muestra una clara relación entre el tamaño de la población y la capacidad de ejecución. Los municipios con poblaciones igual o mayor a 250 mil habitantes tienen en promedio una Ejecución Presupuestaria de 86.2%, mientras que los municipios con poblaciones entre 20 mil y 250 mil habitantes, alcanzan un promedio de 76.2%. La gran mayoría de los municipios tienen poblaciones entre 2 mil y 20 mil habitantes, y su capacidad de ejecución está cerca del promedio del 70%. En cambio, los municipios muy pequeños de menos de 2 mil habitantes, tienen en promedio una capacidad de ejecución de solamente 51.7%. A pesar de ello, vemos que existen municipios pequeños que tienen una alta capacidad de ejecución y municipios más grandes que muestran capacidades menores al promedio, como es el caso de Huachacalla, por un lado y Montero por el otro (véase Gráfico 1).

Tabla 1: Ejecución Presupuestaria por tamaño de la población municipal, 2017

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Fiscal de UDAPE.

Se puede observar en el Gráfico 2 que existe una relación negativa entre Ejecución Presupuestaria y Pobreza Energética Extrema (1). La correlación no es fuerte (ρ = -0.31), pero probablemente refleja un circulo vicioso entre pobreza y baja capacidad de gestión local.

Gráfico 2: Pobreza Energética Extrema (2016) y Ejecución Presupuestaria (2017)

Fuente: Elaboración propia con datos del Atlas Fiscal de UDAPE; y de Andersen, Branisa & Calderón (2019).

También es evidente, por el tamaño de las burbujas que representan el tamaño de la población de cada municipio, que casi todos aquellos con capacidad de ejecución muy baja son municipios muy pequeños y muy pobres. La pobreza causa que la población paulatinamente vaya abandonando estos municipios para migrara hacia otros lugares que ofrecen más oportunidades económicas.

Notas

(1) En un artículo anterior en este mismo blog, se describe la forma en que se mide la Pobreza Energética Extrema.

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia.

** Lily Peñaranda, M.Sc., SDSN Bolivia, Directora de Desarrollo.

Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la posición de su institución. Esta serie de artículos forma parte del proyecto titulado «Atlas Municipal de los ODS en Bolivia» que actualmente lleva a cabo la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.