[:es]Visitando el Municipio Turístico Modelo: San José de Chiquitos [:]

[:es][vc_row][vc_column][vc_column_text]Como parte integral del 8vo Encuentro Internacional de Ciudades Intermedias: Respuestas al despoblamiento de las áreas rurales y el nuevo rol de las ciudades intermedias, organizado por CEPAD, los panelistas y expositores, incluyendo a la Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia, Lykke E. Andersen, tuvieron la oportunidad de visitar el municipio de San José de Chiquitos, que se está estableciendo como un Municipio Turístico Modelo.

Quedamos muy impresionados con la cultura, la hospitalidad y los avances logrados en el municipio de San José de Chiquitos y queremos incluirlo como un caso de estudio para el Libro Blanco de Buenas Prácticas en Desarrollo Territorial, que estamos desarrollando para el proyecto EARTH (Education, Agriculture and Resources for Territories and Heritage), junto con varias de las instituciones miembro de SDSN Bolivia.

Contexto local

San José de Chiquitos es un municipio remoto ubicado a casi mil kilómetros de la sede de gobierno nacional, en una zona seca y caliente del país. De acuerdo al Censo de Población y Vivienda de 2001, el municipio contaba con 16.600 habitantes, sin embargo, perdía población debido a la emigración por falta de servicios básicos y oportunidades económicas.

No obstante, el municipio tenía varios elementos importantes que podrían formar la base para un proceso de desarrollo sostenible. El primer elemento es el legado de las misiones Jesuíticas bolivianas, las cuales fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO el 12 de diciembre de 1990. La cultura chiquitana actualmente combina la esencia de las creencias y tradiciones indígenas prehispánicas, con el importante aporte dejado en estas tierras por las reducciones jesuíticas, incluyendo una pasión por la música barroca. El segundo elemento es un entorno natural único, con serranías majestuosas, balnearios, lagunas, y diferentes tipos de bosques tropicales secos, con abundante vida silvestre. El tercer elemento es la hospitalidad y calor de su gente, con una fuerte identidad y orgullo chiquitano.

La importancia de un alcalde visionario

Como la mayoría de los jóvenes de San José de Chiquitos, Germaín Caballero salió de su municipio natal en búsqueda de educación y oportunidades en la ciudad. Estudió derecho y periodismo y trabajó varios años en la ciudad más grande de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra. Pero eventualmente decidió volver a su municipio natal y a sus 33 años fue elegido como alcalde de San José de Chiquitos en 2005, y re-elegido en 2010 y 2015.

Lo primero que hizo como alcalde fue identificar la vocación del territorio. Anunció en la prensa que la vocación del municipio era turística, aunque esto parecía ilógico para la población local, ya que no había ninguna infraestructura turística. Se puso la meta de transformar a San José de Chiquitos en un municipio turístico modelo en 10 años.

Rápidamente se dio cuenta de que no se podría avanzar con la agenda turística sin servicios básicos y una población razonablemente educada, así que se puso a trabajar en agua, saneamiento, electrificación, educación y salud. Solo entonces, con la base en orden, podría empezar a desarrollar la agenda turística de manera efectiva.

La importancia de recursos económicos y humanos

Un municipio pobre no se puede transformar sin recursos. En el caso de San José de Chiquitos se logró gestionar cuatro importantes fuentes de recursos económicos. Primero, como todos los otros municipios de Bolivia, recibe transferencias del gobierno central. Segundo, aseguró financiamiento internacional clave de la cooperación española a través del Plan Misiones. Tercero, gestionó una ley para recibir regalías municipales de las actividades mineras que se desarrollan en las montañas precámbricas del municipio (oro, plata y cobre). Cuarto, con el desarrollo urbano del municipio, se ha logrado aumentar los ingresos propios del municipio sustancialmente, sobre todo por los impuestos a la propiedad.

Sin embargo, los recursos económicos no son fructíferos si no hay gente capacitada que sepa manejarlos e invertirlos bien. San José de Chiquitos ha logrado atraer expertos en gestión, turismo, restauración, hotelería, gastronomía, música y muchas otras capacidades importantes para la implementación de una visión de desarrollo integral del municipio.

Acciones clave

Un primer paso importante fue la implementación del Plan Misiones, apoyado por la cooperación española, trabajando en la preservación y gestión del patrimonio cultural chiquitano. El Plan Misiones se posiciona como el vínculo de la cultura con el desarrollo sostenible, la lucha contra la pobreza y el ejercicio de los derechos culturales.

Es un trabajo de largo plazo, operando ya más de 20 años en la Chiquitanía, acompañando una donación de más de 6 millones de dólares con apoyo técnico continuo y de articulación de redes. Este compromiso de largo plazo permitió construir pilares fuertes, lo cual permite implementar iniciativas e inversiones complementarias con coherencia y solidés.

A partir de 2008, se crea la Escuela Taller de la Chiquitanía, que con la metodología “Aprender produciendo” ofrece una opción de formación técnica, inserción social y laboral a jóvenes en situación de vulnerabilidad en oficios vinculados al patrimonio cultural.

La Escuela Taller, hasta la fecha, formó estudiantes en los siguientes oficios y especialidades: Albañilería para la Restauración, Arqueología, Artesanía Tradicional, Mobiliario, Carpintería para la Restauración, Instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, Gastronomía Chiquitina (Gastronomía y alimentación), Jardinería y Paisajismo, Metales y Servicios Turísticos (Turismo).

Atraer inversión privada al municipio también ha sido crucial. La combinación de la visión del Alcalde y las otras iniciativas de largo plazo, han sido clave para crear sinergias público-privadas. Con inversiones privadas sumando más de 20 millones de dólares en hotelería, el número de hoteles en San José de Chiquitas aumentó de 4 en 2005 a 41 en la actualidad, lo cual permite acomodar a más de 1100 turistas por día. El municipio tiene el único hotel de cinco estrellas de la región, La Villa Chiquitana, administrado por un emprendedor francés.

Finalmente, para asegurar que los turistas se queden más tiempo en vez de pasar rápidamente por el pueblo, se ha trabajado para desarrollar una marca: “San José de Chiquitos – imposible de olvidar” y una serie de atracciones turísticas.

Uno de los legados de los jesuitas que se ha quedado en la zona siglos después de su expulsión en 1767, es una pasión por la música barroca. Para desarrollar y estimular los talentos, el municipio construyó, en 2017, una Escuela de Música Barroca, dónde los niños y jóvenes pueden perfeccionar sus talentos en el violín. La escuela cuenta con infraestructura adecuada para las actividades de la orquesta; cuenta con un auditorio para 250 personas, una sala de ensayos, siete aulas, áreas administrativas y de prácticas.

Cada dos años, la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC) realiza el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitanía”. Este festival es considerado el evento cultural más importante de Bolivia y el más grande del mundo en su género. El próximo Festival de Música Barroca se realizará entre el 24 de abril y el 3 de mayo de 2020.

Durante todo el año se cumple un activo calendario de celebraciones y fiestas populares que permiten a los turistas disfrutar de las tradiciones de la zona. También se ha impulsado a San José de Chiquitos como un destino nupcial, para que las parejas puedan aprovechar esta bella zona para realizar su post boda, filmación o luna de miel.

También se está promoviendo la gastronomía de la región. Con ayuda del Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (CEPAD), se está desarrollando un recorrido de turismo vivencial, donde los turistas pueden probar especialidades locales, como el tradicional té quemado, masaco en distintas presentaciones y las ricas empanadas de arroz.

Entre el 6 y 8 de septiembre, se llevará a cabo el Festival Posoka Gourmet, donde los visitantes pueden experimentar las grandes atracciones de San José de Chiquitos.

 

Municipio Escuela

El año 2015 el municipio de San José de Chiquitos fue identificado como Municipio Escuela por CEPAD, por sus buenas prácticas alcanzadas en materia de desarrollo económico local, transparencia, participación ciudadana, gestión innovativa y cohesión social.

Se identificaron varias acciones relevantes, consideradas como buenas prácticas, para ser compartidas con sus pares municipales:

  • La salud y el bienestar de la población se establecen como primera prioridad, por lo cual se creó un seguro universal de salud (SUSACO) en 2008, más de una década antes del resto del país. Con alianzas estratégicas entre el gobierno municipal, departamental y nacional, la cooperación internacional y la empresa privada, se logró cobertura completa y gratuita para toda la población del municipio (y de otros municipios vecinos también).
  • Destino turístico: El turismo genera mucho empleo, especialmente para las mujeres, lo que puede constituirse en un motor de desarrollo sostenible. En San José de Chiquitos se comenzó el trabajo de desarrollo turístico con la participación conjunta de múltiples instituciones. El proceso comenzó involucrando inicialmente a los actores locales: comunidades, artesanos, vecinos, educadores, propietarios de los pocos hoteles de ese entonces, despertando el entusiasmo y logrando el compromiso de participar y promover el desarrollo turístico municipal.
  • Valorando la cultura local: Se ha trabajado de manera sistemática en el fortalecimiento de varios elementos culturales clave, como es el cabildo indígena, la recuperación de costumbres indígenas, las ferias productivas culturales como generación de ingresos locales y la música como elemento de intercambio y manifestación cultural.
  • Recuperación y valoración del patrimonio: En 1989 se creó el Parque Nacional Histórico Santa Cruz La Vieja, sitio arqueológico que rescata los restos de lo que originalmente fue la ciudad de Santa Cruz. El lugar está en una zona en la que confluyen diferentes tipos de bosques como el Cerrado, Chiquitano y Chaco.
  • Fortalecimiento de las mujeres para el desarrollo humano: El Gobierno Autónomo Municipal de San José de Chiquitos creó dentro de su estructura administrativa la Dirección Municipal de Género, para diseñar, implementar y orientar políticas municipales que promuevan la igualdad y equidad de género en el municipio.

 

Lecciones aprendidas

No se logra milagros de un día para otro. La clave de una transformación exitosa y sostenible es una visión compartida y un compromiso de largo plazo de muchos diferentes actores.

San José de Chiquitos es único y no se puede replicar exactamente lo mismo en otro lugar. Sin embargo, se puede replicar la metodología de transformación, lo cual incluye los siguientes componentes principales:

  • Identificar la vocación del territorio, los sueños de la población, y construir una visión compartida.
  • Asegurar financiamiento de una diversidad de fuentes, incluyendo cooperación internacional, inversión privada e impuestos locales.
  • Es fundamental empezar desde lo más básico como el agua, saneamiento básico, electricidad, salud, educación, telefonía, internet y recolección de basura.
  • Sobre esto fundamento de servicios básicos, se puede desarrollar atracciones únicas, y promoverlas por todo el mundo, aprovechando que con las nuevas tecnologías de comunicación, los costos se han reducido.
  • En turismo, hay fuertes economías de aglomeración, es decir, que el éxito de tu vecino te es favorable. Por lo que la colaboración y un apoyo mutuo es fundamental.

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[:es]Insumos para la Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades[:en]Inputs for the National Policy for Integral Urban Development[:]

[:es][vc_row][vc_column][vc_column_text]Bolivia actualmente está en el proceso de elaborar una Política Nacional de Desarrollo Integral de Ciudades, lo cual es muy importante dado el rápido y desordenado proceso de urbanización que el país está experimentando. Aunque nuestro Atlas Municipal de los ODS en Bolivia todavía no está listo, ya tenemos datos interesantes que pueden servir como insumos para la elaboración de dicha política.

Lo que nos dicen los datos es que el proceso de urbanización nos puede ayudar a avanzar de manera más rápida y más eficiente hacía los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que en las ciudades se logran más beneficios para la población con menos recursos, debido a importantes economías de escala y aglomeración. Sin embargo, surgen problemas que se agravan en las ciudades, sobre todo en temas de salud. Finalmente, por el gran número de migrantes llegando a las zonas metropolitanas cada año, los gobiernos municipales tienen dificultades en proveer todos los servicios básicos de manera inmediata, por lo que hay grandes números de personas con carencias en las ciudades grandes. En este artículo mostramos algunos datos que respaldan estas conclusiones.

En los gráficos siguientes hemos dividido los 339 municipios de Bolivia en cuatro grupos:

  • RRR: Totalmente rurales (172 municipios)
  • RRU: Predominantemente rurales (91 municipios)
  • UUR: Predominantemente urbanos (51 municipios)
  • ZMC: Zonas metropolitanas y capitales de departamento (25 municipios).

El Gráfico 1 muestra que los municipios urbanos (UUR y ZMC) reciben menos transferencias del gobierno central por persona comparado a los municipios rurales (RRR y RRU), y que los municipios urbanos inviertan menos por persona que los municipios rurales.

Gráfico 1: Recursos públicos disponibles, por tipo de municipio.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia,
proporcionados por el Ministerio de Economía y Finanzas.

Aun así, los municipios urbanos son más exitosos en reducir la pobreza y la desigualdad. Cualquier manera de medir la pobreza muestra resultados mucho mejores para municipios urbanos, y especialmente para los municipios que son capitales de departamento o que pertenecen a las tres zonas metropolitanas del país. El Gráfico 2 muestra los niveles de pobreza, según tres diferentes maneras de medición (1), y también muestra el nivel promedio de desigualdad en el consumo de electricidad (proxy del consumo general del hogar) entre los hogares dentro de cada municipio.

Gráfico 2: Niveles de pobreza y desigualdad, por tipo de municipio.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia,
de diferentes fuentes. Ver detalles en nota (1).

En las ciudades, la población es mejor educada, especialmente las mujeres. Esto, junto con las economías de escala y de aglomeración, hace que la población sea más productiva, lo cual significa que pueden pagar más impuestos y así contribuir a la sostenibilidad fiscal de sus municipios. En contraste, los 172 municipios totalmente rurales en promedio no logran recaudar ni 1% de sus ingresos a nivel local. Más de 99% de los ingresos municipales consisten en transferencias desde el gobierno central, lo cual indica una insostenibilidad financiera aguda (ver el Gráfico 3). Aún en las zonas metropolitanas y capitales de departamento, la recaudación local solamente llega a 21%, lo cual muestra una dependencia fuerte del gobierno central.

Gráfico 3: Escolaridad y recaudación local de impuestos, por tipo de municipio.

 

 Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia,
del Censo de Población y Vivienda 2012 y del Ministerio de Economía y Finanzas.

No todo automáticamente es mejor y más fácil en las ciudades. A pesar de que la desnutrición crónica y la anemia en mujeres muestran mejores datos en las ciudades, hay varios problemas de salud que se concentran en las mismas. El ejemplo más claro es el VIH, con una incidencia mucho más alta en las zonas metropolitanas y capitales de departamento (ver el Gráfico 4). De hecho, más de tres cuartos de todos los casos identificados entre 2014 y 2017 se concentraban en solamente 5 municipios: Santa Cruz de la Sierra, La Paz, Cochabamba, El Alto y Oruro (2). La tasa de homicidios registrados por la policía también es mucho más alta en las zonas metropolitanas, aunque las bajas tasas en las áreas rurales probablemente se deben a registros incompletos.

Problemas de obesidad también tienden a ser mayores en áreas urbanas, especialmente en ciudades intermedias (ver el Gráfico 4). En las áreas metropolitanas y capitales de departamento, el problema de obesidad es menor que en otras áreas urbanas, probablemente por el mayor nivel de educación e ingresos.

Gráfico 4: Problemas de salud, por tipo de municipio.

 

 Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, de varias fuentes.

Son pocos los indicadores que son peores en las ciudades, pero en términos absolutos, las ciudades grandes concentran muchos problemas. Por ejemplo, el porcentaje de jóvenes varones de 15-24 años que no estudian ni participan en el mercado laboral (NINIs) es relativamente bajo en Santa Cruz de la Sierra (9.6%, comparado con el promedio nacional de 11.3%), pero aun así Santa Cruz de la Sierra es el municipio con más NINIs del país, seguido por La Paz, El Alto y Cochabamba (ver el Gráfico 5).

Gráfico 5: Número de NINIs varones en Bolivia, por municipio, 2012.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia,
calculados con datos del Censo de Población y Vivienda 2012.

Este gráfico es típico. Aunque las cuatro ciudades grandes de Bolivia tienden a tener los mejores indicadores en términos de bienestar humano, también concentran mucha gente con carencias en los mismos aspectos.

Esto se debe sobre todo al gran número de migrantes llegando cada año a estas ciudades. El gráfico 6 muestra los 25 municipios que últimamente crecieron más rápidamente en Bolivia, según el aumento en el número de medidores eléctricos residenciales (con consumo positivo) en cada municipio. Santa Cruz y El Alto cada uno reciben aproximadamente 11 mil nuevas familias anualmente, las cuales necesitan agua potable, saneamiento, electricidad, salud, educación y varios otros servicios públicos.

Gráfico 6: Dinámica poblacional, 2013-2016 (Aumento anual en el número de medidores eléctricos residenciales con consumo positivo).

Fuente: Andersen, Branisa & Calderón (2019).

Sin embargo, como vimos en el Gráfico 1, la inversión pública está dirigida más a los lugares de origen de estos migrantes que a los lugares de destino, lo cual significa que los municipios receptores siempre están atrasados en la provisión de servicios básicos.

También significa una sub-utilización de muchas de las inversiones que se han hecho en áreas rurales. El Gráfico 7 muestra un ejemplo llamativo. Analizando datos de todos los medidores eléctricos de Bolivia, Andersen, Branisa y Calderón (2019) calcularon el porcentaje de los medidores que tenían consumo de 0 kWh en mayo del 2016 (el último mes analizado). Increíblemente, en muchos municipios del Altiplano boliviano, más de 20% de los hogares que tienen electricidad instalada, no lo están usando regularmente.

Gráfico 7: Proporción de medidores de electricidad residenciales con consumo de electricidad cero durante mayo del 2016, por municipio.

Fuente: Andersen, Branisa & Calderón (2019).

En conclusión, la urbanización constituye una oportunidad notable para mejorar las condiciones de vida de la población. En Bolivia tenemos la ventaja de que hay varios centros de atracción (Santa Cruz de la Sierra, El Alto, La Paz y Cochabamba), en vez de solamente una mega-ciudad. Sería ideal desarrollar más centros de atracción, para lo cual el Gráfico 6 arriba muestra algunos municipios con potencial.

Sin embargo, para que las ciudades puedan manejar el gran número de migrantes, necesitan más recursos. La asignación de recursos debería tomar en cuenta los patrones de migración, para que los migrantes tengan los servicios básicos dónde lo van a necesitar.

En las ciudades, por la alta densidad poblacional, se necesita más énfasis en salud pública. Esto incluye buenos servicios de agua y saneamiento, buenas prácticas de higiene, acceso a salud reproductiva, educación cívica para convivir bien, educación vial para conductores y peatones para reducir la tasa de accidentes, áreas verdes y espacios públicos para salud mental y física, sistemas de transporte público para reducir la necesidad de autos privados, y mucho más.

 

Notas

(1) La primera medida de pobreza es la variable Necesidades Básicas Insatisfechas calculada por el INE en base a datos del Censo de Población y Vivienda 2012. La segunda es un Índice de Pobreza Multidimensional también calculado con datos del Censo, pero incluyendo más dimensiones de privación (ver descripción aquí), y la tercera es una medición más actualizada basada en el consumo de electricidad en todas las viviendas de Bolivia, según sus medidores eléctricos (ver descripción aquí).

(2) Ver aquí .

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la posición de su institución. Esta serie de artículos forma parte del proyecto titulado «Atlas Municipal de los ODS en Bolivia» que actualmente lleva a cabo la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:en][vc_row][vc_column][vc_column_text]Bolivia is currently in the process of developing a National Policy for Integral Urban Development, which is very important given the rapid and unorganized process of urbanization that the country is experiencing. Although our Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia is not yet ready, we already have interesting data that can serve as inputs for the elaboration of this policy.

What the data tells us is that the urbanization process can help us move faster and more efficiently towards the Sustainable Development Goals, as cities provide more benefits for the population, and at a lower cost, due to significant economies of scale and agglomeration. However, certain problems are more prevalent in cities than in rural areas, especially in regard to health. Finally, because of the large number of migrants arriving to metropolitan areas each year, municipal governments have difficulties providing all basic services in a timely manner, which means that there are large numbers of people with unsatisfied basic needs in the cities. In this article we show some data that supports these conclusions.

In the graphs below we have divided the 339 municipalities of Bolivia into four groups:

  • RRR: Totally rural (172 municipalities)
  • RRU: Predominantly rural (91 municipalities)
  • UUR: Predominantly urban (51 municipalities)
  • ZMC: Metropolitan areas and departmental capitals (25 municipalities).

Figure 1 shows that urban municipalities (UUR and ZMC) receive fewer transfers from the central government per person compared to rural municipalities (RRR and RRU), and that urban municipalities invest less per person than rural municipalities.

Figure 1: Public resources available, by type of municipality


Source: Own elaboration based on data from the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia,
provided by the Ministry of Economy and Finance.

Still, urban municipalities are more successful in reducing poverty and inequality. No matter how we measure poverty, results tend to be much better for urban municipalities, and especially for municipalities that are departmental capitals or that belong to one of the three metropolitan areas of the country. Figure 2 shows poverty levels according to three different ways of measurement (1), and also shows the average level of inequality in electricity consumption (proxy of general household consumption) between households within each municipality. 

Figure 2: Poverty and inequality levels, by type of municipality

Source: Own elaboration based on data from the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia,
from different sources. See details in note (1).

In cities, the population is better educated, especially women. This, together with economies of scale and agglomeration, makes the population more productive, which means that they can pay more taxes and thus contribute to the fiscal sustainability of their municipalities. In contrast, the 172 completely rural municipalities, on average, do not even manage to raise 1% of their income locally. More than 99% of municipal income consists of transfers from the central government, indicating acute financial unsustainability (see Figure 3). Even in metropolitan areas and departmental capitals, local tax revenues only reach 21%, indicating a strong dependence on the central government.

Figure 3: Schooling and local tax collection, by type of municipality

 Source: Own elaboration based on data from the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia,
the 2012 Population and Housing Census and the Ministry of Economy and Finance.

Not everything is automatically better and easier in cities. Even though chronic malnutrition in children and anemia in women are lower in cities, there are a number of other health problems. The clearest example is HIV, with a much higher incidence in metropolitan areas and departmental capital (see Figure 4). In fact, more than three-quarters of all HIV cases diagnosed between 2014 and 2017 were concentrated in only 5 municipalities: Santa Cruz de la Sierra, La Paz, Cochabamba, El Alto and Oruro (2). The rate of homicides registered by the police is also a lot higher in metropolitan areas, although the low rates in rural areas are likely to be due to incomplete registration.

Obesity problems also tend to be higher in urban areas, especially in intermediate cities (see Figure 4). In metropolitan areas and departmental capitals, the obesity problem is smaller than in other urban areas, probably due to better education and higher incomes.

Figure 4: Health problems, by type of municipality

 Source: Own elaboration based on data from the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia,
from various sources.

There are few indicators that are worse in cities, but in absolute terms, big cities concentrate many problems. For example, the percentage of young males between 15-24 years of age who are not in employment, education or training (NEET) is relatively low in Santa Cruz de la Sierra (9.6%, compared to the national average of 11.3%), but still Santa Cruz de la Sierra is the municipality with most male NEETs in the country, followed by La Paz, El Alto and Cochabamba (see Figure 5).

Figure 5: Number of male NEETs in Bolivia, by municipality, 2012

Source: Own elaboration based on data from the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia,
calculated with data from the 2012 Population and Housing Census.

This chart is typical. Although Bolivia’s four large cities tend to have the best indicators in terms of human well-being, they also concentrate the most people with deficiencies in the same aspects.

This is mainly due to the large number of migrants arriving to these cities each year. Figure 6 shows the 25 municipalities that are growing the fastest in Bolivia, according to the increase in the number of residential electric meters (with positive consumption) in each municipality. Santa Cruz de la Sierra and El Alto each add about 11,000 new families annually, who all need potable water, sanitation, electricity, health, education and various other public services. 

Figure 6: Population dynamics, 2013-2016 (Annual increase in the number of residential electric meters with positive consumption)

Source: Andersen, Branisa & Calderón (2019).

However, as we saw in Figure 1, public investment is directed more towards the places of origin of these migrants than to the places of destination, which means that the host municipalities are always lagging behind in terms of provision of basic services.

It also causes an under-utilization of many of the investments made in rural areas. Figure 7 shows a striking example. Analyzing data from all electricity meters in Bolivia, Andersen, Branisa and Calderón (2019) calculated the percentage of meters that had consumption of 0 kWh in May 2016 (the last month analyzed). In many municipalities of the Bolivian Altiplano, more than 20% of households with electricity service, are not using it regularly.

Figure 7: Proportion of residential electricity meters with zero electricity consumption during May 2016, by municipality

Source: Andersen, Branisa & Calderón (2019).

In conclusion, urbanization constitutes a remarkable opportunity to improve the living conditions of the population. In Bolivia we have the advantage that there are several different cities that attract people (Santa Cruz de la Sierra, El Alto, La Paz and Cochabamba), instead of just one mega-city. It would be ideal to develop more centers of attraction, and Figure 6 above shows some municipalities with potential.

However, for cities to handle the large number of migrants, they need more resources. Resource allocation should take into account migration patterns, to ensure that migrants quickly get access to basic public services at their destinations.

In cities, because of the high population density, public health need more attention. This includes good water and sanitation services, good hygiene practices, access to reproductive health, civic education to live well, road safety education for drivers and pedestrians to reduce accident rates, green areas and public spaces for mental and physical health, public transportation systems to reduce the need for private cars, and much more.

Notes

(1) The first measure of poverty is the Unsatisfied Basic Needs Index calculated by the National Statistics Institute based on the 2012 Population and Housing Census data. The second is a Multidimensional Poverty Index also calculated with Census data, but including more dimensions of deprivation (see description), and the third is a more up-to-date measurement of poverty based on electricity consumption in all homes in Bolivia, according to their electricity meters (see description).

(2) See here.

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Executive Director, SDSN Bolivia.

The viewpoints expressed in the blog are the responsibility of the authors and do not necessarily reflect the position of their institutions. These posts are part of the project “Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia” that is currently carried out by the Sustainable Development Solutions Network (SDSN) in Bolivia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:]

[:es]La huella de los idiomas en el desarrollo humano y económico de Bolivia[:en]The influence of language on human and economic development in Bolivia[:]

[:es][vc_row][vc_column][vc_column_text]Los idiomas se constituyen en la herramienta principal de comunicación para la especie humana, sin embargo, el impacto que tienen sobre la interacción entre personas y el desarrollo de las sociedades generalmente es ignorado. Actualmente se hablan 7,111 idiomas en todo el mundo, de los cuales 1,058 se hablan en las Américas, lo que significa el 15% de los idiomas vivos del mundo. En promedio, los idiomas nativos en el continente americano se hablan por mil personas. Sin embargo, el quechua es el idioma nativo más hablado en la región de América Latina y el Caribe (LAC), con casi 7,7 millones de hablantes. El aymara es el sexto idioma nativo más hablado en la región LAC, con 1.7 millones de hablantes (1). Ambos se posicionan como los idiomas nativos más hablados en Bolivia.

En 2009, Bolivia establece 36 idiomas nativos oficiales fuera del Castellano. De acuerdo a la Escala Expandida Graduada Intergeneracional de Ethnologue, trece de estos idiomas se encuentran amenazados o en proceso de modificación (2); doce se encuentran moribundos, casi extintos o dormidos (3); dos tienen 8 y 83 hablantes respectivamente (4); y uno no registra hablante alguno en el Censo Poblacional de 2012 (5).

Mientras el castellano se constituye como el idioma integrador, usado en los centros urbanos, en los medios de comunicación, y para casi toda la interacción con el gobierno, más de 2.5 millones de personas en Bolivia hablaban un idioma diferente al castellano como su primer idioma (de acuerdo al Censo Poblacional de 2012). La mayoría de estas personas hablaban quechua (1.4 millones) o aymara (0.9 millones). Sin embargo, una minoría habla otros 63 idiomas en el país, incluyendo idiomas extranjeros.

Movidas por la curiosidad, hicimos un mapa representando los idiomas más hablados en cada uno de los 339 municipios, excluyendo el castellano (6). Impresionantemente, 16 diferentes idiomas surgen en el mapa, incluyendo tres idiomas extranjeros. El quechua es por mucho el idioma no castellano más dominante, hablado en 117 municipios. Le sigue el aymara dominando 111 municipios, que se encuentran agrupados estrechamente en el Altiplano boliviano. El tercer idioma no-castellano más hablado a nivel municipal es el portugués, dominando 19 municipios a lo largo de la frontera con Brasil. El cuarto idiomas es el guaraní, que se habla en 12 municipios en la región del Chaco cercana al Paraguay. El quinto idioma es el alemán, dominando 6 de los 339 municipios, se trata de un dialecto particular hablado por el gran número de menonitas viviendo en Bolivia. El sexto idioma es el Cavineño, dominando sólo tres municipios en las tierras bajas bolivianas. Los restantes 11 idiomas se encuentran todos concentrados en sólo uno o dos municipios cada uno.

Mapa 1: Los idiomas más hablados en cada municipio boliviano, excluyendo el Castellano, 2012

Fuente: Elaboración de las autoras en base al Censo Poblacional de 2012

El municipio con la mayor cantidad de idiomas hablados en el día a día es Santa Cruz de la Sierra, donde por lo menos 49 diferentes idiomas se hablan de manera fluida (como primer idioma). La Paz es el segundo municipio donde más idiomas se habla en Bolivia, con una gama de 43 idiomas hablados de manera fluida. Finalmente, está Cochabamba con 42 idiomas hablados en sus calles diariamente. Esto se debe a un gran número de personas con orígenes diversos conviviendo en las ciudades principales de Bolivia.

La diversidad es algo espectacular. El problema surge cuando alguna de estas personas no habla el idioma principal e integrador, dado que, en gran medida, se verán excluidos de la participación en la vida pública, excepto en los niveles más locales. Las personas que no hablan castellano en Bolivia tendrán grandes problemas en la escuela, al beneficiarse de servicios básicos de parte del gobierno, y tendrán problemas obteniendo información sobre los sucesos que ocurren en Bolivia y más allá de las fronteras.

Es por eso que, para el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, pensamos que es importante incluir un indicador que muestre el porcentaje de la población (de 3 años o mayor) que no habla español (7). Se trata de un indicador de desigualdad de oportunidades, por lo que lo incluimos bajo el ODS 10.2 que fomenta la inclusión social, económica y política.

En 2012, en promedio, alrededor de 9.7% de los bolivianos (de 3 años o mayores) no hablaban castellano. Dicho esto, debemos destacar que existe una variación substancial entre municipios. Al hacer los cálculos, resulta un rango que va desde un reducido porcentaje en las ciudades principales, a más de la mitad en varios municipios en Cochabamba y Potosí (ver Mapa 2).

Mapa 2: Porcentaje de la población (de 3 años +) que no habla castellano, 2012

Fuente: Elaboración de las autoras en base al Censo Poblacional de 2012

La Gráfica 1 muestra una correlación positiva entre la proporción de la población que no habla castellano en cada municipio, y el nivel de Pobreza Energética Extrema. Mientras que hablar castellano no asegura reducidos niveles de pobreza, no hablar el idioma virtualmente garantiza niveles muy altos de pobreza energética.

Gráfica 1. Relación entre exclusión idiomática y Pobreza Energética Extrema

Fuente: Elaboración de las autoras basada en información del Censo Poblacional de 2012 y Andersen, Branisa y Calderón (2019)

Mientras que el castellano es importante para la integración al proceso nacional, hablar inglés facilita la representación y el obtener una voz en instituciones globales (meta 10.6) así como acceso y colaboración en cuanto a proceso científicos globales, tecnología e innovación (meta 17.6). Es por ello sugerimos incluir el porcentaje de la población de 18 años o mayor que habla inglés como indicador en el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia. Como mostrado en la Gráfica 2, este indicador está inversamente relacionado a la Extrema Pobreza Energética a nivel municipal.

Gráfica 2. Relación entre hablar un idioma extranjero y la Pobreza Energética Extrema


Fuente: Elaboración de las autoras basada en información del Censo Poblacional de 2012 y Andersen, Branisa y Calderón (2019)

Otro indicador que se usa frecuentemente como una variable explicativa en estudios sobre pobreza en Bolivia, es la lengua materna (el idioma en el que aprendiste a hablar). Este indicador es generalmente usado como una variable proxy para “indigeneidad”, pero claramente cubre muchos aspectos más que la simple habilidad de comunicación (por ejemplo, cultura y locación). Pensamos que los dos indicadores propuestos arriba (Porcentaje de la población que no habla español, y proporción de la población adulta que habla inglés) se constituyen como indicadores más precisos de exclusión e inclusión, con un claro rastro de causalidad.

Notas

(1) Véase Ethnologue
(2) Aymara, Araona, Bésiro, Cavineño, Chimán, Mojeño-Trinitario, Mojeño-Ignaciano, Mosetén, Sirionó, Tacana, Yaminawa, Yuki and Yurakaré.
(3) Baure, Canichana, Cayubaba, Itonama, Leco, Machajuyai-Kallawaya, Machineri, Maropa, Movima, Pacawara, Tapiete and Toromona.
(4) Moré, Uru-Puquina.
(5) Guarasu’we (presumed dead).
(6) Usamos datos del Censo Poblacional de 2012 para calcular la mayor parte de los números presentados en este artículo. Específicamente, a las personas se les pregunta qué idioma hablan, nosotras usamos su primera respuesta para determinar el idioma que hablan en su cotidiano.
(7) Para determinar si las personas hablan castellano, usamos ambos, el idioma en el que aprendieron a hablar y los dos primeros idiomas que mencionaron que hablan. Esta interpretación es generosa y no necesariamente significa que las personas pueden redactar un ensayo sin errores, o interpretar un texto complejo, sino que probablemente pueden dejarse entender cuando interactúan con médicos, profesores, burócratas y otras personas con las que necesitan comunicarse para obtener servicios públicos.

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia.
** Lily Peñaranda, M.Sc., SDSN Bolivia, Directora de Desarrollo.
Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la posición de su institución. Esta serie de artículos forma parte del proyecto titulado «Atlas Municipal de los ODS en Bolivia» que actualmente lleva a cabo la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:en][vc_row][vc_column][vc_column_text]Languages are the main communication tool of the human species, but the impact they have on the interaction between people and the development of societies is often ignored. Currently, 7,111 languages are spoken worldwide, of which 1,058 are spoken in the Americas, that is, 15% of the world’s languages. On average, each native language in the Americas is spoken by only about one thousand people. However, Quechua is the most spoken native language in the Latin American and Caribbean region (LAC), with almost 7.7 million speakers. Aymara is the sixth most widely spoken native language in the LAC region, with 1.7 million speakers (1). Quechua and Aymara are by far the most spoken native languages in Bolivia.

In 2009, Bolivia established 36 official native languages besides Spanish. According to Ethnologue’s Expanded Graded Intergenerational Scale, thirteen of these languages are threatened or shifting (2); twelve are moribund, nearly extinct or dormant (3); two have 8 and 83 speakers respectively (4); and one did not register any speaker during the 2012 Population Census (5).

While Spanish is the integrating national language, used in the cities, in media, and for almost all interaction with the government, more than 2.5 million people in Bolivia spoke a different language than Spanish as his/her main language (according to the 2012 Population Census). Most of these spoke either Quechua (1.4 million) or Aymara (0.9 million), but a minority spoke 63 other languages, including several foreign languages.

Out of curiosity, we made a map of the most spoken language in each of the 339 Bolivian municipalities, excluding Spanish (6). Impressively, 16 different languages appear on the map, including three foreign languages. Quechua is by far the dominant non-Spanish language, spoken in 177 municipalities. This is followed by Aymara in 111 municipalities, which are all grouped together in a tight cluster in the Bolivian Highlands. The third most spoken non-Spanish language at a municipal level is Portuguese, dominating 19 municipalities along the border with Brazil. The fourth is Guaraní, which is spoken in 12 municipalities in the Chaco region close to Paraguay. The fifth is German, dominating in 6 municipalities, but it is a particular dialect spoken by a large number of Mennonites living in Bolivia. The sixth is Cavineño, dominating just three municipalities in the Bolivian lowlands. The remaining 11 languages are all concentrated in just one or two municipalities each.

Map 1: Most spoken language in each Bolivian municipality, excluding Spanish, 2012

Source: Authors’ elaboration based on the 2012 Population Census.

The municipality with the most different languages spoken every day is Santa Cruz de la Sierra, where at least 49 different languages are spoken fluently (main language). This is followed by La Paz with 43 different first languages and Cochabamba with 42. This is of course due to a large number of diverse people dwelling in the main cities of Bolivia.

Language diversity is great. The problem arises if some of these people do not speak the main, integrating language, since they will, to a large extent, be excluded from participation in public life, except at a very local level. People who do not speak Spanish in Bolivia will have great trouble in school, trouble receiving basic services from the government, and trouble obtaining information about what is happening in Bolivia and beyond.

Therefore, for the upcoming Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia, we think it is important to include an indicator showing the percentage of the population (3 years or older) who do not speak Spanish (7). This is an indicator of inequality of opportunity, which is why we have included it under SDG target 10.2 which is about promoting social, economic and political inclusion.

In 2012, on average about 9.7% of the Bolivian population (aged 3+) did not speak Spanish, but there is substantial variation between municipalities, ranging from a few percent in the main cities to more than half in several municipalities in Cochabamba and Potosí (see Map 2).

Map 2: Percentage of population (aged 3+) who does not speak Spanish, 2012


Source:
Authors’ elaboration based on the 2012 Population Census.

Figure 1 shows a positive correlation between the share of people who do not speak Spanish in each municipality, and the level of Extreme Energy Poverty. While speaking Spanish does not assure low poverty, not speaking Spanish virtually guarantees very high levels of energy poverty.

 

Figure 1: Relationship between language exclusion and extreme energy poverty

Source: Authors’ elaboration based on information from the 2012 Population Census and Andersen, Branisa and Calderón (2019).

 

While speaking Spanish is important for integration into national processes, speaking English facilitates representation and voice in global institutions (target 10.6) as well as collaboration on and access to global science, technology and innovation (target 17.6). We, therefore, suggest to include the percentage of the population aged 18 or more who speak English as another indicator in the Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia. As shown in Figure 2, this indicator is inversely related to Extreme Energy Poverty at the municipal level.

Figure 2: Relationship between foreign language skills and Extreme Energy Poverty

Source: Authors’ elaboration based on information from the 2012 Population Census and Andersen, Branisa and Calderón (2019).

 

Another language indicator that is frequently used as an explanatory variable in poverty studies in Bolivia is mother tongue (language in which you learned to speak). This is often used as a proxy for “indigenousness”, but it clearly covers many more aspects than the simple ability to communicate (e.g. culture and location). We feel that the two indicators proposed above (Percentage of population who does not speak Spanish, and Share of adult population who speaks English) constitute more precise indicators of exclusion and inclusion, with a clear path of causality.

Notes

(1) See Ethnologue

(2) Aymara, Araona, Bésiro, Cavineño, Chimán, Mojeño-Trinitario, Mojeño-Ignaciano, Mosetén, Sirionó, Tacana, Yaminawa, Yuki and Yurakaré.

(3) Baure, Canichana, Cayubaba, Itonama, Leco, Machajuyai-Kallawaya, Machineri, Maropa, Movima, Pacawara, Tapiete and Toromona.

(4) Moré, Uru-Puquina.

(5) Guarasu’we (presumed dead).

(6) We used data from the 2012 Population Census to calculate the municipal level indicators presented in this article. Specifically, people are asked what languages they speak, and we use their first answer to determine the language they speak in on a daily basis.

(7) To determine whether people speak Spanish, we use not only the language in which they learned to speak, but also the first two languages they mention that they speak. This interpretation is generous, and does not necessarily mean that people can write an essay without errors, or interpret a complex text, but just that they can probably make themselves understood when interacting with doctors, teachers, bureaucrats and other people you need to communicate with to obtain public services.

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Executive Director, SDSN Bolivia.

** Lily Peñaranda, M.Sc., Chief Development Manager, SDSN Bolivia.

The viewpoints expressed in the blog are the responsibility of the authors and do not necessarily reflect the position of their institutions. These posts are part of the project “Municipal Atlas of the SDGs in Bolivia” that is currently carried out by the Sustainable Development Solutions Network (SDSN) in Bolivia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:]

Convocatoria para Estudios Transversales para el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia

[:es][vc_row][vc_column][vc_column_text]La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible en Bolivia (SDSN Bolivia) está actualmente elaborando
un Atlas Municipal de los ODS en Bolivia en base a más de 80 indicadores, cubriendo todos los 17
Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Atlas proveerá un diagnostico muy detallado de la situación de
cada uno de los 339 municipios en Bolivia entre los años 2012 y 2018, y servirá como línea base para la
implementación de la Agenda 2030 en Bolivia. El mismo será presentado en marzo del 2020, durante el
lanzamiento oficial de SDSN Bolivia.

Con el fin de otorgar valor adicional a los datos, queremos desarrollar, junto con los miembros de la Red,
una serie de estudios transversales que proveen conclusiones y propuestas accionables, que servirán
tanto para la formulación de políticas públicas, como para aportar en el proceso de toma de decisiones
de las empresas privadas y acciones de la sociedad civil. Estos estudios, con sus propuestas concretas,
también serán presentados en el gran lanzamiento de SDSN Bolivia en marzo del 2020, y ayudarán a
definir las prioridades de la Red en los siguientes años.

Por eso, nos complace hacer el llamado oficial a los miembros de SDSN Bolivia para participar del concurso
de realización de Estudios Transversales con Propuestas Accionables para el Desarrollo Sostenible en
Bolivia.

SDSN Bolivia pagará Bs. 30.000,- para cada una de las propuestas seleccionadas. Esperamos financiar alrededor de 10 estudios.

Fecha límite para envío de propuestas: jueves 1 de agosto del 2019.

Ver detalles de la convocatoria abajo.

SDSN-BOCO-001-2019_ampliación_plazo

Formulario-BOCO-001-2019

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:en][vc_row][vc_column][vc_column_text]La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible en Bolivia (SDSN Bolivia) está actualmente elaborando
un Atlas Municipal de los ODS en Bolivia en base a más de 80 indicadores, cubriendo todos los 17
Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Atlas proveerá un diagnostico muy detallado de la situación de
cada uno de los 339 municipios en Bolivia entre los años 2012 y 2018, y servirá como línea base para la
implementación de la Agenda 2030 en Bolivia. El mismo será presentado en marzo del 2020, durante el
lanzamiento oficial de SDSN Bolivia.

Con el fin de otorgar valor adicional a los datos, queremos desarrollar, junto con los miembros de la Red,
una serie de estudios transversales que proveen conclusiones y propuestas accionables, que servirán
tanto para la formulación de políticas públicas, como para aportar en el proceso de toma de decisiones
de las empresas privadas y acciones de la sociedad civil. Estos estudios, con sus propuestas concretas,
también serán presentados en el gran lanzamiento de SDSN Bolivia en marzo del 2020, y ayudarán a
definir las prioridades de la Red en los siguientes años.

Por eso, nos complace hacer el llamado oficial a los miembros de SDSN Bolivia para participar del concurso
de realización de Estudios Transversales con Propuestas Accionables para el Desarrollo Sostenible en
Bolivia.

SDSN Bolivia pagará Bs. 30.000,- para cada una de las propuestas seleccionadas. Esperamos financiar alrededor de 10 estudios.

Fecha límite para envío de propuestas: Jueves 1 de agosto del 2019.

Ver detalles de la convocatoria abajo.

SDSN-BOCO-001-2019_ampliación_plazo

Formulario-BOCO-001-2019

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:]

[:es]La empresa privada por la niñez, avances en el diseño de políticas privadas dirigidas a la primera infancia[:en]The Private Sector for Children, advancing in the design of private policies aimed at early childhood[:]

[:es][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Durante un desayuno muy productivo, SDSN Bolivia participó de una sesión de la Mesa de Trabajo: Empresas por la Niñez, promovida por la Red Pacto Global a través de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia y por UNICEF Bolivia. Queremos destacar que nos sentimos muy orgullosos de las empresas participantes, entre ellas representantes de la banca, telecomunicaciones, minería, empresas procesadoras de alimentos y actores destacados de la academia y la sociedad civil. Todo el equipo se acerca cada vez más a concretizar pasos hacia la implementación de políticas privadas en favor de la primera infancia, lo que tendría impactos enormes en el avance hacia la igualdad de género en lo que concierne el cuidado de los niños dentro de la familia. Estos esfuerzos también generarían mejores relaciones parentales con los miembros más pequeños de la familia y una corresponsabilidad consciente de las empresas privadas al asumir un rol participativo en el desarrollo familiar de sus empleados.

Gracias a la presentación de Maria Paula Reinbold, Oficial de educación y desarrollo de la primera infancia en la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, pudimos comprender con más detalle los beneficios que generan estas políticas tanto para la productividad y rentabilidad de las empresas que las aplican, como para los empleados beneficiados con las mismas.

Se discutieron principalmente políticas sobre el Permiso Parental, que no solo otorga permiso remunerado a la madre, sino también al padre cuando nace su niño/a. También se trabajó en torno a la implementación de salas de lactancia, en lo cual varios representantes de la banca privada han avanzado exitosamente. Como otro aspecto importante, se vislumbró la posibilidad de que las empresas participantes puedan implementar servicios de cuidado de calidad para los niños, así como subsidios de manutención para los mismos.

Estas propuestas se basan en estudios y trabajo arduo realizado por expertos de UNICEF y otras entidades que demuestran por un lado, que durante los 5 primeros años de la infancia, el nivel de aprendizaje y desarrollo de un ser humano es mayor que durante el resto de su vida. A la vez, se comprende que sin desarrollar las capacidades del adulto para ejercer la paternidad/maternidad, es difícil apuntar a un mejor enfoque en la primera infancia.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:en][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Throughout a very productive breakfast, SDSN Bolivia participated in a session of The Private Sector for Children workgroup, promoted by the Global Compact Network through the Bolivian Private Company Confederation and by UNICEF Bolivia. We would like to stress that we are very proud of the participating companies, including representatives of the banking sector, telecommunications, mining, food processing companies and leading players from academia and civil society. Having said that, the team is getting closer to concretizing steps towards implementing private policies in favour of early childhood, which would have huge impacts on the move towards gender equality in childcare within families across Bolivia. These efforts would also improve the quality of parental care within thousands of families, as well as a conscious co-responsibility of the private sector by taking on a participatory role in their employee’s family development.

Maria Paula Reinbold, education and development officer for early childhood at the Regional Manager of the Early Childhood Area of UNICEF’s Regional Office for Latin America and the Caribbean, prepared a thorough presentation on early childhood for us. Thanks to her we were able to understand the benefits of these policies for both the productivity and profitability of the companies that implement them, as for employees who would benefit from them.

Policies were mainly discussed on parental leave, which not only grants paid leave to the mother but also to the father when his child is born. We also worked around the implementation of lactation rooms, which is, in fact, a policy on which several representatives of the banking sector have successfully advanced. As another important aspect, the possibility for participating companies to be able to implement quality care services for children, as well as maintenance subsidies for them, was envisioned.

These proposals are based on studies and hard work done by UNICEF experts and other entities that, on the one hand, demonstrate that during the first 5 years a person’s learning abilities and development process is higher than during the rest of his/her life. On the other hand, it is understood that without developing adult’s abilities to exercise parenthood, it would be difficult to aim for improvement in early childhood care.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][:]