Aprovechemos la increíble heterogeneidad de Bolivia al combatir el COVID-19

«La única forma de evitar el ‘pensamiento grupal’ y los puntos ciegos es garantizar que los representantes con diversos perfiles y experiencia estén en la mesa cuando se toman decisiones importantes».

Devi Sridhar, Presidente de Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo.

 

Bolivia es un país increíblemente diverso y heterogéneo en todos los sentidos. En un territorio de un millón de kilómetros cuadrados encontramos selva amazónica, grandes ciudades modernas, pantanos infestados de mosquitos, glaciares derritiéndose, enormes salares y pintorescos bosques nubosos. Algunas personas viven más o menos como lo hacían sus antepasados hace cientos de años, mientras que otras disfrutan de todos los lujos de los países más avanzados. De acuerdo con nuestro Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, las diferencias entre municipios dentro de Bolivia son mayores que las diferencias entre todos los países del mundo en términos del Índice de Desarrollo Sostenible. Y al igual que dentro de cada país, también hay grandes desigualdades dentro de cada municipio en Bolivia.

En este blog, mostraré cómo podemos aprovechar esta heterogeneidad para reducir la tasa de mortalidad del COVID-19 en Bolivia.

Las buenas noticias de la semana

Hace aproximadamente un mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una declaración preocupante diciendo que «actualmente no hay evidencia de que las personas que se han recuperado de COVID-19 y que cuentan con anticuerpos estén protegidas de una segunda infección» [1]. De ser cierto, ésta sería una muy mala noticia para los muchos países, incluidos Bolivia y sus vecinos, que no han logrado contener el virus, y que no tienen las capacidades para realizar pruebas y rastrear el esparcimiento del virus y de mantener una cuarentena viable. Para estos países la única opción para superar esta pandemia es lograr la inmunidad grupal.

La buena noticia del Centro Coreano para el Control de Enfermedades (KCDC) la semana pasada fue que las 263 personas en Corea del Sur que dieron positivo por la enfermedad por segunda vez después de haber sido declaradas recuperadas y libres de virus, no presentaron el resultado positivo debido a la reinfección ni reactivación del virus SARS-CoV-2. Más bien, se debió a que las pruebas de PCR detectaron vestigios de ARN viral inactivo e inofensivo todavía presente en el cuerpo un par de meses después de la infección original. Según KCDC, el proceso en el que COVID-19 produce un nuevo virus se lleva a cabo solo en el citoplasma de las células huésped y no se infiltra en el núcleo. Esto significa que no causa infección crónica o recurrencia, a diferencia de otros tipos de virus como el VIH [2].

Por lo tanto, parece que la estrategia de inmunidad grupal podría ser viable después de todo. Una vez que el 60-70% de la población se haya adquirido inmunidad, el virus desaparecerá al resultarle difícil encontrar nuevos huéspedes donde multiplicarse. La pregunta ahora es cómo aplicar esa estrategia reduciendo al mínimo posible las cantidades de muertes y de daños colaterales.

Optimizando la estrategia de inmunidad grupal

Anteriormente calculé que posiblemente “terminaremos con una tasa de mortalidad por infección (IFR) de alrededor del 1% para Bolivia (lo que significa entre 0,3% y 2%, dado que todavía hay mucha incertidumbre). Si el 60% de 11,6 millones de personas se infectan, y el 1% de ellas muere, terminaríamos con aproximadamente 70 mil muertes por COVID-19 en Bolivia.” [3]. Si bien esta es una gran cantidad de muertes, el IFR de 1% es una estimación realista que considera la distribución de edad de la población, las condiciones de salud subyacentes, la calidad del sistema de salud, las condiciones de vivienda y trabajo, además del nivel de educación y confianza en la población. Parece ser el resultado más probable si dejamos que el virus se esparza a través de la población de manera lenta y controlada (con medidas apropiadas de distanciamiento físico) de manera aleatoria hasta alcanzar la inmunidad grupal después de un periodo de entre 12 y 18 meses, y bajo el supuesto de que no haremos nada para empeorar las cosas más de lo necesario.

Sin embargo, la IFR puede reducirse considerablemente si aprovechamos el hecho de que la población no es homogénea. Algunas personas tienen un riesgo mucho menor de morir por COVID-19 que otras, por lo que si pudiéramos asegurarnos de que el 60% de la población que se infecta primero sean aquellos que tienen menos probabilidades de sufrir complicaciones graves, podríamos reducir considerablemente el número total de muertes.

En lo que queda de este blog describiré las principales dimensiones a tener en cuenta para optimizar la estrategia de inmunidad grupal.

 

1. La dimensión demográfica

La evidencia de todo el mundo muestra inequívocamente que el riesgo de muerte por COVID-19 es mayor en las personas mayores. En Italia, por ejemplo, hasta el 18 de mayo, solo 4 personas menores de 20 años habían muerto, mientras que el número de muertes de personas mayores de 50 años fue de casi 30 mil (ver Figura 1).

Figura 1: muertes por COVID-19 en Italia al 18 de mayo de 2020, por grupo etario


Fuente:
Istituto Superiore di Sanità (via Statista 2020).

También hay evidencia abrumadora de que los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir por COVID-19 en comparación con las mujeres. La Figura 2 muestra las tasas de letalidad observadas en Italia hasta la fecha, desglosadas por edad y sexo.

 

Figura 2: Tasas de mortalidad por COVID-19 en Italia a mayo de 2020, por género y grupo etario


Nota:
Las tasas de letalidad en esta figura no reflejan las tasas de mortalidad reales por infección, ya que hay errores
tanto en el nominador (muertes no contadas de COVID-19) como en el denominador (casos COVID-19 no identificados).
Sin embargo, es probable que el patrón general por edad y género refleje las diferencias reales en los IFR por edad y género.
Fuente: Istituto Superiore di Sanità (via Statista 2020).

 

Dado este patrón, y patrones similares de todos los demás países que cuentan con estadísticas de mortalidad por COVID-19 desglosadas por edad y género, podemos hacer la siguiente clasificación aproximada del riesgo demográfico:

 

La Figura 3 representa la aplicación de esta clasificación a la pirámide poblacional de Bolivia.

 

 Figura 3: Pirámide poblacional de Bolivia, con categorías de riesgo


Fuente:
Elaboración propia con datos de PopulationPyramid.net 

 

Basados solo en estos factores demográficos básicos, el 77% de la población boliviana tiene bajo riesgo de morir en caso de contraer el COVID-19; 16% está en riesgo medio; y el 7% es de alto riesgo.

Pero hay más dimensiones de riesgo a tener en cuenta.

2. La dimensión geográfica

Si bien la edad y el género son determinantes importantes del riesgo, existen factores en la comunidad circundante que pueden amplificar o moderar el riesgo para cada individuo.

  • Es más seguro vivir en una zona rural dispersa donde uno interactúa con pocas personas diferentes, que vivir en una zona urbana densa en la que uno toca superficies públicas que miles de personas tocan todos los días.
  • Es más seguro vivir solo, que en un hogar extendido de tres generaciones.
  • Es más seguro vivir en un lugar que no esté plagado simultáneamente de otras amenazas para la salud, como el Dengue, la Malaria, la Tuberculosis y el VIH.
  • Es más seguro vivir en un área donde haya servicios básicos de agua y saneamiento disponibles.

En el blog de la semana pasada, desarrollamos un Índice de Vulnerabilidad Municipal para COVID-19 [4], y si bien es un indicador continuo, podemos dividirlo en municipios de Bajo, Medio y Alto Riesgo, con algunos límites ciertamente arbitrarios. Si consideramos todos los municipios con un índice de vulnerabilidad superior a 36,7 de alto riesgo y aquellos con un índice inferior a 31,7 de bajo riesgo, obtenemos un mapa de riesgos municipales como se muestra en la Figura 4.

 

Figura 4: Nivel municipal de vulnerabilidad ante el COVID-19, con categorías de riesgo

(Haga clic aquí para ver detalles)
Fuente: Entre la espada y la pared: el dilema del COVID-19 [4].

Este Índice de Vulnerabilidad al COVID-19 solo considera variables estructurales, y no las tasas de infección reales, que también sería importante tener en cuenta, pero éstas sufren cambios diarios y, debido a la capacidad de prueba limitada, muchos casos pasan desapercibidos.

3. Dimensión sectorial

Incluso para las personas de la misma edad y sexo, que viven en el mismo municipio, el riesgo variará sustancialmente dependiendo del tipo de actividades en las que participe cada uno de ellos. El riesgo será muy alto en caso de ser dentista, pero muy bajo si recolecta castañas en soledad dentro de un bosque.

En general, las actividades solitarias que se desarrollan al aire libre son mucho más seguras que trabajar en espacios cerrados con una multitud de personas. Las ocupaciones de mayor riesgo serían aquellas en las que uno debe estar muy cerca de muchas personas diferentes y potencialmente infectadas todos los días, como dentistas, médicos y enfermeras. En caso de visitar o trabajar en lugares cerrados, donde las personas cantan, gritan o respiran intensamente, como discotecas, karaokes, iglesias y gimnasios, uno también corre un alto riesgo, ya que el virus se propaga de manera muy efectiva en este tipo de lugares.

 

4. Factores de riesgo individuales

Además de todas las variaciones de riesgo mencionadas anteriormente, habrá riesgos personales adicionales que pueden ser permanentes o temporales. Por ejemplo, cualquier persona que sufra de presión arterial alta, diabetes o asma pasaría automática y permanentemente a una categoría de mayor riesgo que la sugerida por su edad, sexo, ubicación y/o ocupación. Del mismo modo, cualquier persona que presente síntomas similares a los del COVID-19, independientemente de su edad, sexo, ubicación y ocupación, debe considerarse de inmediato como de alto riesgo y tomar todas las precauciones para protegerse y proteger a los demás.

Los factores de riesgo individuales también deben tener en cuenta a otras personas en el mismo hogar. Un individuo puede ser joven y saludable, pero si vive con una persona de alto riesgo, su categoría de riesgo también aumenta, porque sus acciones pueden incrementar los riesgos para sus seres queridos.

 

La planificación central puede no ser la respuesta

Del análisis anterior es posible rescatar que los riesgos varían en diversas magnitudes de un lugar a otro y de una persona a otra. Esto hace que las decisiones centralizadas sean extremadamente difíciles y, por este motivo, las reglas uniformes probablemente serían ineficientes e incluso perjudiciales.

Las estrictas medidas iniciales de cuarentena han servido para educar a las personas sobre los peligros de este virus y sobre las medidas de lavado de manos y distanciamiento físico que pueden ayudar a controlar el contagio. Pero estas medidas estrictas claramente no son sostenibles durante los muchos meses durará la pandemia [5] y es hora de un enfoque más estratificado.

 

Descentralización de las decisiones y responsabilidades

Si nuestro objetivo es alcanzar la inmunidad colectiva con el menor número de muertes y daños colaterales posibles, entonces debemos optar por una considerable descentralización de las decisiones. Cada departamento, cada municipio, cada empresa, cada escuela y cada familia necesitará analizar sus fortalezas y debilidades en este nuevo contexto global y elaborar un plan sobre cómo superar los siguientes 24 meses con el menor daño posible. El daño no solo incluye las muertes por COVID-19, sino también la pérdida de educación, ingresos, libertad, voluntad, alegría y felicidad; por lo tanto, todos tendrán el reto de realizar un análisis holístico para el cual se necesitará paciencia, comunicación, colaboración y, seguramente, varios intentos.

La necesidad de descentralizar las decisiones y responsabilidades es aún mayor ahora que el gobierno central se enfrenta a una caída precipitada en los ingresos de todas las fuentes (especialmente IDH, IVA, IT, IUE, ICE y RC-IVA), y por lo tanto tendrá mucho menos recursos disponibles para la distribución a departamentos, municipios e individuos.

Necesitamos reconocer que no hay respuestas correctas. Nadie sabe la mejor manera de superar esto y no existe una solución única para todos. Nadie sabe cómo se verá el mundo después. Este es un buen momento para ser flexible, pensar de manera innovadora y probar nuevas formas de aprender, trabajar y vivir.

Aprender rápidamente es más importante que nunca y el aprendizaje solo es posible si probamos diferentes estrategias y recolectamos lecciones de sus diferentes resultados. La mejor manera de hacerlo es dejar que los municipios sigan diferentes estrategias y registren resultados más o menos en tiempo real.

 

La necesidad de datos actualizados y desglosados geográficamente sobre muertes por todas las causas

Al tener una capacidad de prueba extremadamente limitada en todo el mundo, y especialmente en Bolivia, los casos y muertes reportados de COVID-19 rara vez reflejan la realidad. Es más factible y útil registrar el número total de muertes (por edad y sexo) por semana, independientemente de la causa, y comparar esta cifra con el número esperado de muertes por semana en cada territorio.

Según el INE, esperábamos 66.760 muertes en Bolivia este año sin la pandemia del COVID-19 [6], lo que corresponde a 1.284 muertes por semana en todo el país. Estos datos se pueden desglosar a nivel de departamento aplicando las tasas de mortalidad bruta departamentales calculadas por el INE a la población de cada departamento (ver Tabla 1).

 

Tabla 1: Proyección de muertes esperadas por semana, por departamento, en 2020


Fuente:
INE y
https://www.covid19bo.com/

Según estos datos, Beni es el único departamento en Bolivia que tiene un brote grave de COVID-19 en este momento, probablemente porque es particularmente vulnerable, debido a los altos niveles de obesidad, baja cobertura de agua y saneamiento, viviendas abarrotadas, brotes simultáneos de Dengue, Malaria, Tuberculosis y VIH, y baja capacidad del gobierno local, como mostramos en nuestro blog hace un par de semanas [4]. Sin embargo, el número real de muertes por COVID-19 es probablemente mucho más alto, ya que solo se cuentan las personas que dan positivo a la prueba de COVID-19. El cementerio dedicado a COVID-19 en Trinidad (Beni), por ejemplo, hace unos días tenía 148 fallecidos, de los cuales solo 57 fueron muertes confirmadas por COVID-19, mientras que 91 eran sospechosas [7].

En la Tabla 1, hay signos de interrogación en la última columna sobre el número de muertes por todas las causas. Esta información no está disponible actualmente en ninguna entidad gubernamental en Bolivia. Mi recomendación al Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE) sería construir rápidamente un sistema para registrar el número de muertes en cada municipio cada semana por edad y sexo.

Se necesita información semanal desglosada geográficamente sobre todas las muertes por edad y género para controlar cuidadosamente los brotes locales y tomar las precauciones adecuadas en los lugares correctos [8]. Una respuesta descentralizada y precisa a esta pandemia requiere datos desglosados ​​oportunos. Vale la pena establecer un sistema de recopilación y presentación de esta información, ya que puede salvar decenas de miles de vidas y evitar enormes costos económicos y sufrimiento humano.

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Notas:

[1] https://time.com/5827450/who-coronavirus-antibodies-reinfection/

[2] http://m.koreaherald.com/view.php?ud=20200429000724. Vea el video de John Campbell para una interpretación fácil re resultados : https://www.youtube.com/watch?v=uATMbGK__Tg&t=1200s. y vea el de MedCram para una explicación mucho más detallada, intracelular, de lo mismo: https://www.youtube.com/watch?v=01Rftnxbi6w.

[3] https://www.sdsnbolivia.org/en/english-forty-days-of-quarantine-what-have-we-learned/

[4] https://www.sdsnbolivia.org/en/entre-la-pared-y-un-terrible-virus/

[5] El mundo aún se encuentra en las primeras etapas de esta pandemia, incluso los países más afectados aún tienen un largo camino por recorrer antes de alcanzar la inmunidad grupal. A principios de mayo, se estimó que Bélgica era el país más cercano a la inmunidad grupal, con un 6,4% de la población infectada, mientras que en otros países europeos la población inmune todavía es inferior al 5%. En ciertos puntos críticos, como Madrid, la tasa es mucho más alta, pero aún no está cerca de la inmunidad. (https://www.ft.com/content/f7d08906-b5c5-4210-b2c6-0ec95d533bc6).

[6] https://www.ine.gob.bo/index.php/censos-y-proyecciones-de-poblacion-sociales/#

[7] https://www.la-razon.com/sociedad/2020/05/22/cementerio-covid-19-de-trinidad-alberga-148-muertos-entre-sospechosos-y-confirmados/

[8] Esta página de Our World In Data proporciona una colección de sitios que monitorean el exceso de mortalidad (https://ourworldindata.org/excess-mortality-covid). The Economist, Financial Times, The New York Times y EUROMOMO ofrecen excelentes ejemplos de cómo se pueden presentar estos datos de manera fácil para el usuario.

 

* SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la institución. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Nuestro aporte en tiempos de COVID-19

Durante el actual contexto de la pandemia del COVID-19, enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2, SDSN Bolivia ha realizado una serie de presentaciones haciendo uso de los indicadores del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, para ayudar a entender mejor la situación de Bolivia ante esta amenaza. A continuación, se encuentran los detalles para dos presentaciones que están disponibles en línea.

 

Economics Research Workshop No. 38

El día 6 de mayo, la Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia, Lykke E. Andersen, Ph.D, realizó la presentación “Usando el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia para analizar la vulnerabilidad ante el COVID-19”, durante la cual explicó cómo estos indicadores pueden ayudarnos a entender la variación espacial en los potenciales efectos sobre la salud que pueden derivar de la propagación del virus SARS-CoV-2.

Andersen presentó los avances del Atlas y mostró, en un ejercicio interactivo con los participantes, cómo los datos pueden ser usados para analizar la vulnerabilidad al COVID-19. La presentación se dio en el Economics Research Workshop No. 38, coorganizado por UPB, SEBOL, INESAD y ABCE, en colaboración con la Fundación Solydes.

Como resultado del aporte de los participantes, se eligieron los principales indicadores para analizar esta situación (vea el informe completo aquí).

La presentación se encuentra disponible en el siguiente enlace: https://youtu.be/ohkCEM5yls0?t=201 o en el reproductor:

 

 

WEBINAR |Bolivia: Pobreza y Desigualdad en el entorno del #COVID19

El 14 de mayo, Lykke E. Andersen realizó la presentación “Variación espacial de los impactos del COVID-19 en Bolivia” a través de la cual se intentó dar una respuesta a las siguientes interrogantes:

  • ¿Quién es más vulnerable a los impactos directos del virus SARS-CoV-2?
  • ¿Quién es más vulnerable a las medidas de mitigación del virus?
  • ¿Qué estrategias podemos implementar para evitar grandes aumentos en pobreza y desigualdad?

En análisis se realiza tomando en cuenta tres dimensiones: geográfica, demográfica y sectorial. Le invitamos a conocer las respuestas a estas interrogantes siguiendo el enlace: https://youtu.be/VPotFSyg_iU?t=1635 o en el reproductor:

 

 

El webinar fue moderado por Oscar Molina Tejerina, Ph.D, Vicerrector Nacional de la Universidad Privada Boliviana, y Presidente de la Sociedad de Economistas de Bolivia, y contó con tres conferencistas internacionales: María Eugenia Dávalos, Ph.D (Economista Senior – Banco Mundial), Lykke E. Andersen, Ph.D (Directora Ejecutva – SDSN Bolivia) y Maria Alejandra Gonzalez-Perez, Ph.D (Profesora Titular – Universidad EAFIT).

 

Entradas de Blog:

 

Entre la espada y la pared: el dilema del COVID-19

Por: Lykke E. Andersen, José Acuña y Luis Gonzales | Publicado el 12 de mayo de 2020

Cuarenta días de cuarentena: ¿qué hemos aprendido? 

Por: Lykke E. Andersen | Publicado el 01 de mayo de 2020

Entre la espada y la pared: el dilema del COVID-19

Durante la actual pandemia del COVID-19, la mayoría de los países del mundo no ha logrado implementar medidas precisas para realizar pruebas, localizar contactos y mantener en cuarentena a las personas enfermas e infectadas con el virus. En cambio, los países han implementado estrategias bastante drásticas y desesperadas encerrando a gran parte de la población durante varias semanas

Obviamente, esta última no es una estrategia sostenible, y muchos países están comenzando a dejar que las personas salgan de sus hogares, sabiendo muy bien que el virus aún existe, por lo que la apertura inevitablemente conducirá a mayores tasas de contagios y número de muertes, pero esperando mantener los casos graves en niveles manejables. Es un gran acto de equilibrio que requiere buena información en tiempo real, la cual es increíblemente escasa.

Idealmente, deberíamos dejar salir primero a las personas con menos probabilidades de infectarse, y con menor probabilidad de infectar a otros, y a aquellas con probabilidades más bajas de morir por COVID-19. La idea es alcanzar la inmunidad colectiva en los próximos 12 meses con el menor número posible de muertes por COVID-19 y el menor daño colateral. Es decir, nuestro objetivo es minimizar el daño total de esta pandemia.

¿Quién puede salir con mayor seguridad y reanudar el trabajo, la educación y las actividades de ocio? Las probabilidades relevantes tienen tres dimensiones principales: geográfica, demográfica y sectorial, e interactúan de manera complicada.

En este blog proporcionaremos evidencia empírica para informar estrategias para salir gradualmente de la cuarentena extremadamente estricta en Bolivia.

 

Variaciones geográficas en riesgo

Una vez que el virus llega a una nueva ubicación puede tener impactos muy diferentes, dependiendo de una variedad de factores. Si llega a una región escasamente poblada con personas jóvenes, sanas y bien informadas que practican una buena higiene, el virus se propagará lentamente y la gran mayoría de las personas infectadas probablemente tendrán síntomas leves o serán asintomáticas. Sin embargo, si el virus llega a un área densamente poblada con personas desnutridas y frágiles, que ya padecen de otras enfermedades y que no tienen acceso adecuado al agua, al jabón y un sistema de saneamiento (como un campo de refugiados), los impactos podrían ser devastadores.

En esta sección presentaremos un análisis a nivel municipal de las diferencias en el impacto probable de la llegada del SARS-CoV-2 a diferentes municipios de Bolivia. Consideramos varias docenas de indicadores potencialmente relevantes del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia y los agrupamos en las siguientes tres amplias categorías:

 

  1. Riesgo de propagación rápida
    • Número de las carreteras principales que ingresan al municipio.
    • Centralidad de la migración (un índice que refleja con cuántos otros municipios cada municipio está conectado a través de la migración reciente)
    • Porcentaje de la población que vive en zonas urbanas.
    • Porcentaje de la población que vive en hogares con hacinamiento (más de 2 personas por habitación)
    • Intensidad del transporte público

 

  1. Situación subyacente de la salud
    • Nivel de obesidad
    • Nivel de desnutrición crónica.
    • Incidencias de Dengue, Chagas, Malaria, Tuberculosis y VIH
    • Porcentaje de población mayor a 60 años.

 

  1. Capacidad de respuesta
    • Cobertura de agua y saneamiento.
    • Cobertura de electricidad, telefonía e internet.
    • Porcentaje de la población que no habla español.
    • Desigualdad educativa
    • Capacidad de ejecución del presupuesto del gobierno local.
    • Inversión pública per cápita
    • Número de médicos por cada 10.000 habitantes.

 

Cada variable se convirtió en un índice de 0 a 100, y estos índices fueron agregados utilizando ponderaciones derivadas de un proceso de consulta en línea [1]. El Índice de Vulnerabilidad reportado en este blog utiliza los 15 indicadores que más del 50% de los participantes acordaron que tienen un fuerte efecto en la probabilidad de morir por COVID-19, y se le asignó la misma ponderación a cada uno de ellos. Los 15 indicadores elegidos se distribuyeron por igual entre los tres grupos y se destacan en cursiva en la lista anterior [2].

La Tabla 1 muestra el Índice de Vulnerabilidad para los 339 municipios de Bolivia clasificados desde el más hasta el menos vulnerable.

 

Tabla 1: Índice de vulnerabilidad a COVID-19 (basado en 15 indicadores)
Click en la imagen para agrandar

Fuente: Elaboración propia.
Nota: Las 9 capitales departamentales + El Alto están resaltadas en negrita.

 

El mapa 1 muestra la distribución espacial del mismo Indice de vulnerabilidad.

 

Mapa 1: Índice de vulnerabilidad al COVID-19 (basado en 15 indicadores)

Fuente: Elaboración propia.

 

Variaciones demográficas en el riesgo

Dentro de cada municipio existe una variación considerable en el riesgo entre los diferentes grupos de población.

De los estudios realizados en áreas que fueron infectadas de manera temprana por el SARS-CoV-2, está claro que las tasas de mortalidad por infección (IFR, por sus siglas en inglés) aumentan exponencialmente con la edad y son considerablemente más altas para los hombres que para las mujeres [3]. Además, las personas con uno o más problemas de salud subyacentes, especialmente hipertensión, obesidad y diabetes, tienen muchas más probabilidades de morir [4]. Tanto en Reino Unido como en los Estados Unidos, se han observado diferencias raciales en los IFR. Incluso después de controlar los factores socioeconómicos y laborales, las personas con piel más oscura tienen más probabilidades de morir que las personas con piel más clara [5], posiblemente debido a deficiencias de vitamina D que debilitan el sistema inmunitario [6]. Es poco probable que esto sea un factor significativo en Bolivia, siempre y cuando todos puedan salir al sol todos los días.

Afortunadamente, los niños rara vez se enferman gravemente por COVID-19. De más de 27 mil muertes por COVID-19 en Italia hasta la fecha, solo 3 eran menores de 18 años [7]. También hay alguna evidencia emergente de que los niños infectados tienen una capacidad más baja de transmisión del virus que los adultos [8]. Por lo tanto, muchos países están comenzando a reabrir las escuelas, incluyendo esfuerzos de lavado de manos y distanciamiento social, desinfección diaria y limpieza de superficies, además de un monitoreo cuidadoso de los resultados [9].

 

Variaciones sectoriales en riesgo

Para las personas con características demográficas similares dentro del mismo municipio, el riesgo variará según el tipo de actividades que realicen. En general, el trabajo solitario al aire libre es mucho menos riesgoso que el trabajo en interiores con exposición a muchas personas. Por lo tanto, la agricultura y la construcción son relativamente seguras, mientras que trabajar en un supermercado, un hospital o un consultorio dental son de alto riesgo [10]. Del mismo modo, las actividades de ocio al aire libre, como el senderismo/hiking, el golf o el tenis, son mucho más seguras que los deportes de equipo en interiores como el voleibol, el baloncesto o el handball. Los clubes nocturnos y bares de karaoke son ejemplos de lugares con riesgo de transmisión extremadamente altos.

Algunas actividades de alto riesgo son esenciales y deben permanecer funcionales incluso durante la cuarentena más estricta. En estos casos, es importante implementar medidas de bioseguridad para reducir el riesgo tanto como sea posible. El uso de mascarillas en supermercados, bancos y transporte público es una forma muy efectiva de prevenir la propagación del virus de personas asintomáticas a otras personas. El horario extendido de apertura y los horarios de trabajo escalonados reducen las aglomeraciones y facilitan el distanciamiento físico. Promover el cambio a servicios en línea y entrega a domicilio también es posible en muchos casos. Incluso muchos servicios médicos se han transformado con éxito y se han convertido en sistemas de telemedicina mucho más seguros y convenientes.

 

Recomendaciones para aflojar el confinamiento en Bolivia

Un confinamiento total y uniforme resulta ineficiente debido a las grandes variaciones geográficas, demográficas y sectoriales del riesgo de COVID-19. También es muy perjudicial para la salud mental, física y económica de las personas, y claramente insostenible.

Dado que es muy poco probable que una vacuna esté disponible a escala mundial hasta finales del próximo año, en el mejor de los casos [11], y dado que hemos fallado en erradicar el virus incluso después de 50 días del confinamiento más estricto que podría aplicarse en Bolivia, la única opción restante para superar esta pandemia es dejar que el virus atraviese a la mayoría de la población de forma controlada durante los próximos 12 a 24 meses [12].

Si levantamos todas las medidas de precaución, las tasas de infección se dispararán y terminaremos con muchas más muertes diarias de las que podemos manejar física y psicológicamente. En cambio, debemos continuar con las medidas de precaución racionales y llevar a cabo una reapertura gradual, comenzando por los municipios, los grupos demográficos y los sectores con el riesgo más bajo.

 

Nuestras recomendaciones para el futuro inmediato son las siguientes:

 

  1. En todas partes, debemos mantener las siguientes medidas simples para limitar la tasa de infección:
    • Evitar besos, abrazos o apretones de manos, excepto con su círculo más cercano de familiares y seres queridos;
    • No debe haber reuniones innecesarias que involucren a muchas personas, lo que significa que no se deberían llevar a cabo conciertos, reuniones religiosas, festivales, eventos deportivos, carnavales ni eventos de graduación.
    • Mantener una distancia de 2 metros de personas extrañas, interactuar con la menor cantidad de personas posible y usar un barbijo si tiene que estar cerca de ellos (en supermercados, transporte público, bancos, etc.);
    • Evitar tocar superficies potencialmente infectadas, y lavarse bien las manos en caso de hacerlo;
    • Trabajar y estudiar desde casa tanto como sea posible y limitar las interacciones a la menor cantidad posible de contactos diferentes.
    • Cuando no sea posible trabajar desde casa, intente trabajar en horarios flexibles y escalonados para reducir la ocupación máxima en los sistemas de transporte público y lugares de trabajo.
  1. En todas partes, se debe permitir el trabajo y las actividades de ocio al aire libre, siempre que sea posible mantener el distanciamiento físico. De hecho, se debe alentar a las personas a tomar aire fresco, luz solar y ejercicio moderado para optimizar su sistema inmunológico. Los barbijos no deberían ser obligatorios al hacer ejercicio al aire libre, ya que interfieren la oxigenación óptima de organismo.
  1. En la gran mayoría de los municipios, los niños pueden regresar a la escuela si hay instalaciones de higiene adecuadas. Sería más seguro si se cuenta con docentes mujeres, menores de 60 años y en condiciones de salud favorables. Los maestros con alto riesgo de una reacción grave a COVID-19 (hombres mayores con presión arterial alta, diabetes u otros factores de riesgo) no deben entrar en contacto con los niños. La OMS tiene pautas sobre cómo reducir el riesgo en las escuelas [13].
  1. En la gran mayoría de los municipios, gran parte de las tiendas pueden reabrir, siempre que los clientes puedan mantener un distanciamiento físico adecuado. Los riesgos serían más bajos si mujeres jóvenes atendieran en las tiendas. El horario de apertura debe ampliarse en lugar de reducirse, para reducir el hacinamiento.

 

Por otro lado, los municipios más vulnerables deben prepararse para un gran impacto de COVID-19. En todas las variaciones de nuestro Índice de Vulnerabilidad, Riberalta se destaca como el municipio más vulnerable de Bolivia. Es un gran municipio urbano (aproximadamente 100 mil habitantes) con muchas conexiones a otros municipios a través de la migración reciente, y proporciona servicios de salud para muchos municipios circundantes en los departamentos de Beni, La Paz y Pando. Sin embargo, tiene una cobertura muy baja de agua y saneamiento, y altos niveles de obesidad, desnutrición, Dengue, Malaria, Tuberculosis y VIH. Es una bomba de tiempo. Pero por alguna razón, el índice del gobierno no lo señala como de alto riesgo.

Finalmente, dado que esto llevará muchos meses, se debería aprovechar esta oportunidad para brindar cobertura universal de electricidad, telecomunicaciones y servicios en línea. Ahora es el momento para que AGETIC realmente avance con los servicios de gobierno electrónico.

Notas al pie:

[1] Ver la grabación del seminario web realizado el 6 de mayo de 2020 y este PDF de los resultados de las encuestas.

[2] Estamos trabajando en un documento de trabajo con muchos más detalles que incluye un análisis de sensibilidad, ya que hay muchas formas posibles de agregar los indicadores. Pero los resultados presentados aquí están altamente correlacionados con los otros índices agregados analizados.

[3] En Alemania, por ejemplo, la tasa de mortalidad de los hombres entre 50 y 80 años es al menos el doble de la tasa de mortalidad de las mujeres del mismo grupo de edad.  (https://www.statista.com/statistics/1105512/coronavirus-covid-19-deaths-by-gender-germany/). En Italia, España, China, Perú y Grecia, la diferencia de género es aún más pronunciada. (https://www.businessinsider.com/men-women-coronavirus-death-rates-by-country-worldwide-health-habits-2020-4)

[4] Ver, por ejemplo, Richardson, S., Hirsch, J. S., Narasimhan, M., et al. (2020). “Presenting Characteristics, Comorbidities, and Outcomes Among 5700 Patients Hospitalized with COVID-19 in the New York City Area.” JAMA. Publicado en línea el 22 de abril de 2020. doi:10.1001/jama.2020.6775 ( https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765184)

[5] https://www.ons.gov.uk/peoplepopulationandcommunity/birthsdeathsandmarriages/deaths/articles/coronavirusrelateddeathsbyethnicgroupenglandandwales/2march2020to10april2020

[6] https://link.springer.com/article/10.1007/s40520-020-01570-8, https://www.bmj.com/content/356/bmj.i6583, https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3571484

[7] https://www.statista.com/statistics/1105061/coronavirus-deaths-by-region-in-italy/

[8] https://dontforgetthebubbles.com/evidence-summary-paediatric-covid-19-literature/

[9] https://www.sciencemag.org/news/2020/05/should-schools-reopen-kids-role-pandemic-still-mystery

[10] https://www.weforum.org/agenda/2020/04/occupations-highest-covid19-risk/

[11] Ver este artículo para una discusión de lo que se necesita para desarrollar, probar, producir y distribuir una nueva vacuna: https://unherd.com/2020/04/when-we-get-the-covid-19-vaccine/?tl_inbound=1&tl_groups[0]=18743&tl_period_type=3

[12] Ver https://www.sdsnbolivia.org/en/english-forty-days-of-quarantine-what-have-we-learned/.

[13] Ver https://www.who.int/docs/default-source/coronaviruse/key-messages-and-actions-for-covid-19-prevention-and-control-in-schools-march-2020.pdf?sfvrsn=baf81d52_4

* Directora Ejecutiva, SDSN Bolivia

** Investigador Económico en el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales – Pontificia

Universidad Católica de Chile – CLAPES-UC.

*** Jefe de Energía, Medio Ambiente y Economía del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y

Sociales –Pontificia Universidad Católica de Chile – CLAPES-UC

 

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no reflejan la posición/es de las instituciones a las que pertenecen. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Cuarenta días de cuarentena: ¿qué hemos aprendido?

 “Hay mentiras, malditas mentiras y estadísticas de COVID-19”
Johan Norberg

 

 

El término cuarentena proviene de Quaranta giorni que significa «cuarenta días», que era el número de días que los barcos y las personas tenían que ser aisladas antes de ser admitidas en la República de Venecia en la época medieval para asegurarse de que no estuvieran infectados por enfermedades infecciosas mortales, como la peste, el cólera, la sífilis o la fiebre amarilla.

En Bolivia ya llegamos a los cuarenta días de «cuarentena inversa» (manteniendo a las personas sanas encerradas para evitar que se infecten por una amenaza externa).

Esta cuarentena inversa nos ha dado un poco de tiempo para comprender el nuevo virus SARS-CoV-2 (Síndrome Respiratorio Agudo Severo, Corona Virus No. 2) y la enfermedad COVID-19 que está causando. La información inicial de China e Italia fue tan aterradora que, para nosotros valió la pena el alto costo de “comprar” tiempo para formular una estrategia sobre cómo enfrentar la amenaza y preparar a la población y al sistema de salud para manejarla de la mejor manera posible. Tenemos muy pocos datos de Bolivia, pero como se trata de una pandemia mundial, podemos aprender mucho de otros países, a pesar de los datos extremadamente imprecisos y defectuosos.

Algunas cosas básicas se han vuelto claras:

  • El virus SARS-CoV-2 ha infectado a personas en casi todos los países y territorios del planeta, por lo que la supresión y erradicación del virus ya no es una opción realista [1];
  • Muchas personas que contraen el virus no tienen síntomas, lo que ha permitido que este virus se propague fácilmente por todo el mundo [2].
  • No hay inmunidad previa, ni ningún tratamiento disponible [3], por lo que el virus no desaparecerá hasta que hayamos logrado la inmunidad grupal, ya sea a través de la vacunación, o por el 60-70% de la población habiendo sido infectada [4];
  • Aunque se han desarrollado muchas vacunas potenciales en un tiempo récord, aún deben probarse su seguridad y eficacia, lo que significa que las vacunas a escala global no estarán disponibles durante al menos otros 12 meses. Para cuando una vacuna segura y efectiva esté disponible para miles de millones de personas, puede ser que ya no sea necesaria [5];
  • Es probable que la tasa de mortalidad por infección (IFR) se ubique entre 0,1% y 10%, dependiendo de la salud de la población, la composición por edad de la población, la calidad del sistema de atención médica, las políticas promulgadas para enfrentar el problema, y ​​posiblemente el tipo de virus dominante, debido a que al parecer ya hay diferentes cepas circulando [6]. Está claro que los hombres tienen más probabilidades de morir que las mujeres, al igual que las personas mayores con respecto a las más jóvenes, y las probabilidades son más altas también para aquellas con problemas de salud subyacentes, especialmente hipertensión, obesidad y diabetes [7].

Es este contexto, está claro que enfrentamos algunas decisiones difíciles. Aparte de encerrar a todos en el planeta durante muchos meses simultáneamente, no hay forma de evitar que millones de personas mueran por COVID-19. En el mejor de los casos (IFR como la gripe común al 0,1% y el 60% de la población mundial se infecta), veremos que 4,2 millones de personas morirán por esta enfermedad, y deberíamos considerarnos muy afortunados si ese es el número al que lleguemos en los próximos 24 meses. Lo más probable es que haya al menos 5 veces más muertes, lo que significa que al menos 20 millones de personas morirán. Hasta ahora, solo alrededor de un cuarto de millón han muerto, por lo que el mundo aún se encuentra en las primeras etapas de la pandemia (el 98% aún está por llegar).

 

¿Cómo nos va en Bolivia?

En Bolivia, apenas hemos comenzado el proceso, ya que el confinamiento empezó temprano y de manera exhaustiva. Hasta la fecha, solo tenemos 62 muertes confirmadas por COVID-19, de un rango de entre 7.000 y 800.000 que se esperarían. Este es un rango frustrantemente grande y es difícil tomar decisiones sabias hasta que sepamos más sobre el camino probable de esta epidemia. El objetivo del confinamiento es justamente obtener más información y determinar qué parte del rango es más probable y, por lo tanto, qué tipo de políticas son apropiadas para superar esta pandemia.

En un año normal, alrededor de 24.100 personas mueren por todas las causas en Bolivia. En el mejor de los casos, este virus mataría a 6.600 personas de la tercera edad con otras enfermedades graves, que de todos modos habrían muerto por otras causas este año, lo que no implicaría ningún exceso de mortalidad. Desafortunadamente, ya sabemos que este escenario (el mejor de todos) no se desarrollará, porque entre los primeros en morir por COVID-19 en Bolivia hubo una enfermera embarazada y varias personas sanas menores de 70 años.

 

¿Qué tan malo va a ser?

Hemos esperado 40 días para descartar el peor de los casos, que sería un IFR del 10%. Los datos originales de Wuhan sugirieron que el 20% de las personas infectadas necesitarían atención hospitalaria para sobrevivir, y que casi el 4,9% de las personas infectadas murieron de todos modos. Además, de más de 1 millón de casos cerrados hasta la fecha en todo el mundo, el 18% ha muerto [8]. Sin embargo, recientes estudios de anticuerpos llevadas a cabo en California [9], Alemania [10], Dinamarca [11] y los Países Bajos [12] sugieren que muchas personas han estado infectadas sin ningún síntoma, lo que significa que el número real de infecciones es mucho mayor que los casos confirmados, lo que implica que los IFR son mucho más bajos de lo que sugieren las tasas oficiales de fatalidad de casos (CFR = muertes / casos confirmados).

En los Estados Unidos, el estado de Nueva York recientemente realizó pruebas aleatorias de anticuerpos en 3.000 individuos para determinar cuántas personas realmente habían sido infectadas y descubrieron que el 13,9% de la población, o aproximadamente 2,7 millones de personas en el estado, ya habían sido infectadas en un momento en el que “solo” se habían registrado 19.453 muertes por COVID-19. Esto sugiere un IFR en el estado de Nueva York de alrededor del 0,72%, o un poco más alto, ya que algunas de estas personas infectadas todavía están en estado crítico y lamentablemente morirán más personas [13].

Por supuesto, Nueva York es uno de los lugares más ricos del planeta, por lo que su IFR puede no ser relevante para Bolivia. Los datos de Perú son probablemente más relevantes para nuestro contexto y afortunadamente Perú ha logrado llevar a cabo más de 300.000 pruebas, mientras que Bolivia solo ha realizado alrededor de 6.000. En Perú, se ha confirmado que más de 37.000 personas tienen el virus, pero hasta ahora solo el 2,8% de los casos confirmados han muerto [8]. Sin embargo, Perú, como todos los demás países, tiene una capacidad de prueba limitada, por lo que en realidad habrá muchos más infectados y, por lo tanto, el IFR será mucho menor.

Con la información disponible aún muy incompleta en este momento, calculo que terminaremos con un IFR de alrededor del 1% para Bolivia (lo que significa entre 0,3% y 2%, dado que todavía hay mucha incertidumbre). Si el 60% de 11,6 millones de personas se infectan, y el 1% de ellas muere, terminaríamos con aproximadamente 70 mil muertes por COVID-19 en Bolivia. El número podría ser menor si hay una vacuna disponible antes de que alcancemos la inmunidad a través de la infección, pero considero que esto es poco probable [5]. La buena noticia es que más de 11 millones de bolivianos no morirán por COVID-19.

 

Intervenciones proporcionales

Nos enfrentamos a una situación innegablemente difícil, como todos los demás países. Sin embargo, lo que definitivamente tenemos que asegurarnos es no empeorar las cosas más de lo que ya implica esta situación. 70.000 muertes sin lugar a dudas es una tragedia. Pero parece aún peor si estas personas pasan los últimos momentos de sus vidas completamente solas, rechazadas y aisladas en hospitales designados de COVID, sin familiares, amigos, ni funerales. Sería peor aún si, al mismo tiempo, aún más personas están perdiendo sus medios de vida, sus inversiones y sus sueños debido a la cuarentena. Si además los niños comienzan a morir de hambre porque a sus padres no se les permite trabajar [14], sería un desastre total. Si perdemos nuestros derechos humanos y libertades básicas y no podemos ver y abrazar a nuestros seres queridos durante años [15], es simplemente un pensamiento insoportable.

Es por eso que debemos asegurarnos de que nuestras intervenciones estén bien pensadas y basadas en la mejor evidencia posible. Tenemos suerte de que nuestro país se haya infectado relativamente tarde (primer caso confirmado el 10 de marzo de 2020), además logramos mantener bajos los números durante los primeros meses a través de estrictas medidas de cuarentena, lo que significa que tenemos el regalo del tiempo que nos permite aprender de las buenas y malas experiencias en otros países, y de toda la nueva investigación científica que está surgiendo para ayudarnos a comprender mejor nuestras opciones.

 

Aplanar la curva es claramente necesario

No estoy sugiriendo que debamos aplanar la curva para que nuestro sistema de atención médica no colapse, ya que colapsó con el caso del primer paciente [16]. Pero sí sugiero que aplanemos la curva lo suficiente como para asegurarnos de que podamos manejar física, mental y socialmente a todas las personas fallecidas de una manera digna. Si no distribuimos nuestras 70.000 muertes esperadas de la manera más uniforme posible durante al menos un año, experimentaremos los horrores de los cadáveres que se acumulen en las calles, como estamos viendo en Guayaquil, Ecuador [17]. Si pudiéramos distribuir nuestras 70.000 muertes esperadas de manera uniforme en los próximos 12 meses, tendríamos alrededor de 1.350 muertes por COVID-19 por semana. Es probable que algunos de los fallecidos hubieran muerto por otras causas de todos modos, pero está claro que deberíamos prepararnos para aumentar nuestra capacidad fúnebre, porque en Bolivia normalmente manejamos no más de 1,300 muertes por semana de todas causas.

 

¿Cómo es la gestión exitosa de una pandemia global?

Idealmente, deberíamos haber eliminado esta epidemia de raíz, como logramos hacerlo con el primer brote de SARS en 2003, el brote de MERS en 2012, el brote de Ébola en 2014 y, esperamos, la mayoría de los brotes similares en el futuro. Sin embargo, esta vez el mundo no pudo hacerlo y con millones de personas infectadas en todo el mundo, la erradicación ya no es realista. Algunas pocas naciones insulares ricas pueden probar, rastrear y aislar casos y mantener el virus bajo control hasta que haya una vacuna disponible, pero para la mayoría de los países del mundo, incluida Bolivia, esa no es una aspiración realista.

Mis criterios de éxito son mucho menos ambiciosos: si menos del 0,6% de la población muere a causa de COVID-19 en los próximos 12 meses, y si ese desafortunado 0,6% murió con sus seres queridos tomados de la mano, y los miembros de la familia y amigos cercanos tuvieron la oportunidad de presentar sus respetos y procesar sus pérdidas, y si la economía se contrajo menos del 5% (un retroceso de menos de 2 años), entonces lo consideraría un manejo exitoso de una pandemia ineludible sin curas conocidas disponibles.

 

¿Cómo manejamos con éxito esta epidemia?

La clave es evitar picos de muerte enormes e inmanejables. Eso requerirá medidas de distanciamiento social cuidadosamente calibradas.

Todos deben implementar algunas medidas “sencillas” de distanciamiento social en todo momento hasta que termine esta pandemia:

  • Evitar besos, abrazos y apretones de manos; pero intentar ser amable con todos de todos modos;
  • Evitar aglomeraciones de mucha gente, lo que significa que no habrá eventos deportivos, conciertos, carnavales, festivales, eventos de graduación ni reuniones religiosas; pero implementar nuevas formas creativas de diversión;
  • Mantener una distancia de 2 metros con los extraños, interactuar con la menor cantidad posible de personas diferentes y usar un barbijo si se tiene que estar cerca de otros;
  • Evitar tocar superficies de uso común que muchas otras personas también tocan, además lavarse bien las manos después de tocar una superficie potencialmente infectada;
  • Trabajar y estudiar desde casa tanto como sea posible y limitar las interacciones a la menor cantidad posible de personas.
  • Cuando no sea posible trabajar desde casa, implementar horarios de trabajo flexibles y/o escalonados para reducir la ocupación máxima en los sistemas de transporte público y lugares de trabajo.

Estas medidas simples pueden reducir sustancialmente las tasas de infección, pero pueden no ser suficientes. Las medidas más estrictas pueden ser necesarias en ciertos lugares si las infecciones aumentan por algún motivo.

 

Monitoreo de brotes

Para saber cuándo son necesarias las medidas más estrictas, necesitamos un sistema de monitoreo extremadamente bueno de la epidemia. Idealmente, tendríamos que tener una capacidad de prueba masiva como Islandia o Corea del Sur, sin embargo, Bolivia tiene la capacidad de prueba más baja en América del Sur con menos de una prueba por cada mil personas [18], por lo que tenemos que ser realistas sobre lo que es realmente factible.

Hay dos opciones alternativas que podrían proporcionarnos información valiosa en tiempo real sobre cómo está evolucionando la pandemia:

  • Una aplicación de seguimiento diaria de síntomas en nuestros celulares, que podría alertar a las autoridades sobre un brote local y ayudar a las personas a obtener la ayuda que necesitan. Existe una aplicación simple de este tipo en el Reino Unido, y se utilizan aplicaciones mucho más elaboradas en muchos lugares de Asia [19]. Sin embargo, es complicado en Bolivia, ya que requiere altos niveles de confianza en el Gobierno, además que la población necesitaría percibir beneficios concretos por usar la aplicación. Por ejemplo, podría estar vinculado a una generosa donación de minutos gratuitos de telefonía y acceso a Internet, consultas de telemedicina, entrega gratuita de medicamentos y más. Dicha aplicación sería relativamente fácil de desarrollar en teoría, pero requeriría reflexiones serias sobre cómo lograr que una gran parte de la población confíe y use la aplicación a diario.
  • Una opción menos exigente es monitorear las muertes semanales por todas las causas a nivel subnacional (idealmente municipal), para alertarnos si en alguna región el número de muertos está creciendo demasiado rápido y, por lo tanto, sería necesario implementar medidas de distanciamiento social más estrictas y recibir más apoyo del gobierno central. EuroMOMO sería un buen modelo para esto [20].

Ambas opciones serían mucho menos costosas y perjudiciales que cerrar todo el país durante muchos meses. Se podría diseñar un sistema de semáforo para comunicar claramente los niveles actuales de restricciones en diferentes partes del país. De hecho, esto debería ser parte de la aplicación mencionada anteriormente.

 

Una transición sostenible hacía una nueva Bolivia

Sean cuales sean los sistemas que implementemos, debemos asegurarnos de que puedan mantenerse a lo largo del tiempo, ya que esto llevará al menos un año, y el mundo va a ser diferente cuando esto se termine. Las familias y las empresas tendrán que adaptarse a estas nuevas circunstancias y el gobierno debe apoyarlas durante esta transición. Mínimamente, el gobierno debe asegurarse de que nadie muera de hambre (las personas deberían poder solicitar ayuda a través de la aplicación si tienen necesidades urgentes, por lo que el gobierno necesita desarrollar la infraestructura necesaria para responder).

El gobierno también tiene que acelerar las inversiones en infraestructura crucial, como agua, saneamiento, electricidad e Internet. Este también es el momento para flexibilizar el mercado laboral para facilitar una transición más ágil de las empresas y trabajadores bolivianos a un mercado que está cambiando muy rápidamente, y no de manera transitoria. También sería una buena idea simplificar el proceso de cierre de empresas insostenibles, para que las personas puedan destinar su tiempo y dinero hacia la creación de nuevas empresas, en lugar de pasar meses o años pasando por todos los procedimientos ridículamente difíciles para cerrar una empresa.

Notas al pie:

[1] Bolivia, así como varios otros países liderados por mujeres, como Taiwán, Hong Kong, Nueva Zelanda, Islandia, Noruega, Finlandia y Alemania, podrían potencialmente suprimir y eliminar el virus, pero eso no nos ayuda mucho en este mundo globalizado, si hay países importantes liderados por hombres a nuestro alrededor que no lo hacen (por ejemplo, Estados Unidos, Reino Unido y Brasil).

[2] Por ejemplo, 408 residentes en un refugio para personas sin hogar en Nueva York se hicieron la prueba del virus, y se descubrió que el 36% de ellos tenían el virus, pero el 87,7% de las personas que tenían el virus no tenían ningún síntoma. (https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765378?guestAccessKey=a5d28066-8f72-4633-a291-90b472754093&utm_source=silverchair&utm_medium=email&utm_campaign=article_alert-jama&utm_content=olf&utm_term=042720).

[3] Los países de todo el mundo han estado luchando por comprar ventiladores mecánicos, pero este no es un tratamiento, solo proporciona soporte vital mientras el propio sistema inmunológico lucha contra el virus. Un estudio reciente en 12 hospitales de Nueva York muestra que la gran mayoría de los pacientes con COVID-19 con respiradores mueren. De hecho, de los mayores de 65 años, el 97,2% de los pacientes con COVID-19, habían muerto. Para los pacientes de 18 a 65 años, el 76,4% había muerto. Ver: Richardson S, Hirsch JS, Narasimhan M, et al. Presenting Characteristics, Comorbidities, and Outcomes Among 5700 Patients Hospitalized With COVID-19 in the New York City Area JAMA. Publicado en línea el 22 de abril de 2020. doi: 10.1001 / jama.2020.6775 (https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765184).

[4] Algunas personas se preguntan si incluso podremos lograr la inmunidad, ya que algunas personas que previamente habían sido diagnosticadas y luego aclaradas, han contraído el virus por segunda vez en unos pocos meses (https://www.reuters.com/article/us-health-coronavirus-who/who-says-looking-into-reports-of-some-covid-patients-testing-positive-again-idUSKCN21T0F1?il=0). Consulte también esta nota sobre la investigación de inmunidad del virus Corona en la Universidad de Columbia: https://www.technologyreview.com/2020/04/27/1000569/how-long-are-people-immune-to-covid-19/?fbclid=IwAR3fkGPtqipyy_eieEBWaWOTeDnsdxkcb8BMpkYOXlaBW10OYaPs0CmUFVk.

[5] Vea este artículo para una discusión de lo que se necesita para desarrollar, probar, producir y distribuir una nueva vacuna: https://unherd.com/2020/04/when-we-get-the-covid-19-vaccine/?tl_inbound=1&tl_groups[0]=18743&tl_period_type=3.

[6] El científico chino que originalmente propuso el bloqueo de Wuhan, el Dr. Li Lanjuan, ha llevado a cabo una secuenciación ultra-profunda del ARN en diferentes muestras, y dice que el virus SARS-CoV-2 muta más rápido de lo que se pensaba anteriormente, y que algunas cepas son más infecciosas y más letales que otras (https://www.scmp.com/news/china/science/article/3080771/coronavirus-mutations-affect-deadliness-strains-chinese-study).

[7] Richardson S, Hirsch JS, Narasimhan M, et al. Presenting Characteristics, Comorbidities, and Outcomes Among 5700 Patients Hospitalized With COVID-19 in the New York City Area. JAMA. Published online April 22, 2020. doi:10.1001/jama.2020.6775 ( https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765184).

[8] Ver https://www.worldometers.info/coronavirus/.

[9] Investigadores de Stanford realizaron pruebas de anticuerpos en 3.300 voluntarios (una muestra no aleatoria obtenida a través de anuncios de Facebook) en Santa Clara, California, y descubrieron que el 1,5% de la muestra dio positivo para los anticuerpos, lo que sugiere que el número real de COVID -19 la infección fue 50-85 veces mayor que las cifras oficiales para el 1 de abril de 2020 (https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.04.14.20062463v1.full.pdf). Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esta no fue una muestra aleatoria. Los voluntarios que respondieron al anuncio podrían ser personas que habían experimentado los síntomas de COVID-19 y estaban ansiosos por saber si ya habían tenido el virus.

[10] Los investigadores realizaron pruebas de anticuerpos en habitantes de Gangelt, un municipio alemán cerca de la frontera con los Países Bajos, que fue golpeado por covid-19 después de una celebración de carnaval en febrero. Descubrieron que el 14% de la población ya había sido infectada a fines de marzo (https://www.technologyreview.com/2020/04/09/999015/blood-tests-show-15-of-people-are-now- inmune a covid-19-in-one-town-in-germany /).

[11] Del 6 al 8 de abril de 2020, Dinamarca analizó 3.898 donaciones de sangre de personas asintomáticas y descubrió que el 1,9% tenía anticuerpos COVID-19 (https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/covid-19-rapid-risk-assessment-coronavirus-disease-2019-ninth-update-23-april-2020.pdf).

[12] Entre el 6 y el 12 de abril de 2020, los Países Bajos analizaron 4.194 donaciones de sangre y descubrieron que el 3,4% tenía anticuerpos COVID-19 (https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/covid-19-rapid-risk-assessment-coronavirus-disease-2019-ninth-update-23-april-2020.pdf).

[13] Vea la discusión del Dr. John Campbell sobre estos resultados aquí: https://www.youtube.com/watch?v=ypsUIh41xUw.

[14] Desafortunadamente, esto ya ha comenzado a suceder en Bolivia. Una niña de 12 años en el municipio de Montero se suicidó después de estar en cuarentena sin alimentos durante varios días con su madre y sus 7 hermanos (https://www.lostiempos.com/actualidad/pais/20200422/tragica-muerte-menor-enluta-familia-humilde-montero-piden-ayuda-entierro).

[15] Mientras que otros países ayudan, o al menos permiten, que sus nacionales regresen a sus hogares, Bolivia ha cerrado sus fronteras con tanta fuerza que muchos bolivianos han quedado varados en los cruces fronterizos o en cualquier lugar donde se encontraban en el momento del bloqueo. Fue especialmente inhumano el trato hacia un grupo de bolivianos, incluidas mujeres embarazadas y mujeres con bebés, que intentaron llegar a casa desde Chile a fines de marzo (https://eldeber.com.bo/171695_bolivianos-en-la-frontera-con-chile-claman-por-volver-y-el-gobierno-les-responde-que-no). También me horrorizó leer que un alcalde de la oposición en Cochabamba fue arrestado en su casa la semana pasada por tocar música a todo volumen y beber chicha junto con su familia más cercana. Aunque resultó negativa en la prueba de alcohol realizada en la «escena del crimen», las ocho personas presentes fueron arrestadas y el menor fue enviado a un centro de acojo para niños (https://erbol.com.bo/seguridad/alcaldesa-de-vinto-dice-que-s%C3%B3lo-%E2%80%9Cbrind%C3%B3%E2%80%9D-con-una-%E2%80%9Ctutuma-de-chicha%E2%80%9D).

[16] https://rpp.pe/mundo/actualidad/bolivia-covid-19-grupo-de-ciudadanos-bloquea-el-acceso-de-pacientes-con-coronavirus-a-hospitales.

[17] https://www.nytimes.com/2020/04/23/world/americas/ecuador-deaths-coronavirus.html?smid=tw-share.

[18] Ver https://ourworldindata.org/coronavirus.

[19] Aquí está la aplicación de seguimiento diaria de síntomas utilizada en el Reino Unido: https://covid.joinzoe.com/. Google y Apple también están trabajando para desarrollar una aplicación de rastreo de contactos que pueda alertar si ha estado cerca de una persona infectada con COVID-19 confirmada (https://www.theverge.com/2020/4/10/21216715/apple-google-coronavirus-covid-19-contact-tracing-app-details-use), pero esto tendría que usarse junto con pruebas extensivas y requiere una población muy disciplinada para que las personas se auto aíslen por dos semanas solo porque el teléfono indica que han pasado por una persona infectada, por lo que no parece ideal para Bolivia.

[20] EuroMOMO es una actividad europea de monitoreo de la mortalidad, cuyo objetivo es detectar y medir el exceso de muertes relacionadas con la influenza estacional, pandemias y otras amenazas a la salud pública (https://www.euromomo.eu/graphs-and-maps/).

* SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la institución. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.