SDSN Bolivia reconoce al municipio de La Paz y al departamento de Tarija por sus índices de desarrollo sostenible.

SDSN Bolivia, en colaboración con la UPB y Solydes, anunció el lanzamiento del libro, que analiza el estado de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los municipios en Bolivia. También se reconoció al Municipio de La Paz y al Departamento de Tarija.

La presentación del nuevo Atlas Municipal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Bolivia 2020 se llevó a cabo hoy. Este documento fue elaborado tras un exhaustivo estudio llevado a cabo en los 339 municipios del país, con el fin de observar y anotar el nivel de cumplimiento en torno a los ODS planteados por Naciones Unidas.

El municipio de La Paz alcanzó el Índice de Desarrollo Sostenible más alto del país, según el estudio. Esto se debe a que la ciudad asegura una buena calidad de vida para sus habitantes con relativamente pocos recursos y con un impacto adverso menor sobre el medioambiente. El municipio es número 1 en el ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles), con todos los indicadores en verde por el bajo nivel de hacinamiento. También es primero en el ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico.

Por otro lado, entre los 9 departamentos, Tarija logró el mejor índice de Desarrollo Sostenible del país. Su buen crecimiento no estuvo limitado a la capital sino que se vio reflejado en todos los municipios tarijeños, con una delantera departamental en varios ODS, como Salud y bienestar (ODS 3), Igualdad de género (ODS 5), Agua limpia y saneamiento (ODS 6), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8), entre otros.

La coordinadora general del proyecto y Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia, Lykke E. Andersen, otorgó un reconocimiento al Alcalde Municipal de La Paz, Luis Revilla Herrero, quien también compartió unas palabras con el público y explicó cómo se tomas las decisiones en el contexto de los gobiernos municipales, tomando en cuenta las verdaderas necesidades de la población y teniendo en mente los Objetivos de Desarrollo Sostenible. A continuación, Marcelo Arroyo, del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, realizó una presentación sobre la Agenda de los ODS en La Paz. Finalmente, Carlos Iturralde, Presidente de SDSN Bolivia, brindó unas palabras de reconocimiento también al departamento de Tarija.

El Atlas Municipal aborda una diversidad de temas como pobreza, salud, educación, acceso a servicios, igualdad de género, infraestructura productiva, impactos medioambientales, entre otros. La información es presentada mediante datos procesados y claros, para facilitar la interpretación de la situación de cada municipio. Todo el material recopilado y generado está abierto al público. Se espera que sea de gran utilidad para investigadores, gestores públicos, empresarios y para la sociedad civil en general, que contará con una herramienta de aplicaciones múltiples. Disponible en www.sdsnbolivia.org/atlas

Aprendiendo de lo mejor y lo peor: Lecciones de los primeros seis meses de la pandemia COVID-19

El virus SARS-CoV-2 está arrasando el mundo en olas, con impactos sorprendentemente diferentes. Algunos países sufrieron un golpe increíblemente duro, colapsando por completo los sistemas de salud y catapultaron al COVID-19 para convertirse fácilmente en la principal causa de muerte (por ejemplo, Perú, Bolivia y Ecuador). Otros países experimentaron una infección generalizada que los infectados apenas notaron a pesar de existir varias desventajas estructurales. Por ejemplo, Tokio, con la población más anciana del mundo y con una densidad poblacional extremadamente alta, experimentó tasas de mortalidad por COVID-19 muy bajas, al igual que los barrios marginales de la India, con personas extremadamente pobres sin acceso a servicios básicos y sin posibilidades de distanciamiento social. Sin embargo, otros países lograron contener el virus mediante pruebas exhaustivas, rastreando y aislando a las personas infectadas.

Con muchos países entrando ahora a la segunda ola de la pandemia y con los gobiernos comenzando a entrar en pánico ante la perspectiva de que el clima frío motive a la gente a quedarse en espacios cerrados, donde el virus se propaga de manera mucho más eficiente, es importante aprender todo lo posible de la primera ola.

Un nuevo documento de trabajo, publicado recientemente por el Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo de Bolivia, evalúa los impactos de los primeros seis meses de la pandemia en las muertes y en la calidad de vida en 124 países. Los cambios en la cantidad de vida se miden como años de vida perdidos por COVID-19, incluyendo el exceso de muertes no reportadas oficialmente como muertes por COVID-19. Los cambios en la calidad de vida están representados por el cambio promedio en la movilidad diaria, en comparación con los datos anteriores al COVID-19. El documento encuentra una correlación significativamente negativa entre los dos, lo que significa que los países con las mayores reducciones en la movilidad son también los países con el mayor número de años de vida perdidos.

Los resultados sugieren que incluso los cierres más estrictos durante muchos meses, sin escuela, ni transporte público, actividades sociales y solo un trabajo absolutamente esencial -con policías y militares en las calles haciendo respetar las restricciones- no pueden prevenir la propagación del virus. Por lo tanto, parece optimista creer que las medidas parciales aplicadas actualmente en algunos países europeos puedan reducir significativamente las tasas de infección.

El documento calcula una pérdida total, durante los primeros seis meses de la pandemia, de 15 millones de años de vida perdidos, lo que corresponde al 0,006% de todos los años de vida restantes esperados en el mundo. En comparación, semestralmente hay una pérdida tres veces mayor que corresponde a aquellos niños que mueren de diarrea. Alrededor de 28 millones de años nuevos de vida se crean todos los días gracias a nuevos nacimientos, por lo que, a nivel mundial, en seis meses la pandemia nos retrasó unas 14 horas en términos de cantidad de vida.

Los contratiempos en términos de calidad de vida son varios órdenes de magnitud mayores. Algunos países han sufrido una reducción de más del 50% en la movilidad sostenida durante más de medio año, con muchos efectos devastadores en la calidad de vida. A nivel mundial, se perdió el equivalente a 400 millones de puestos de trabajo a tiempo completo. Se estima que el PIB retrocedió unos tres años, la pobreza unos cinco años y la industria del turismo unos 20 años. Las ya grandes desigualdades en el acceso a una educación de calidad se han ampliado aún más, dejando más atrás a cientos de millones de niños que ya eran desfavorecidos. Incluso los países que gestionaron la pandemia relativamente bien están sufriendo grandes contracciones económicas debido a los efectos secundarios negativos de otros países.

La pandemia del COVID-19 es mala, pero es importante no empeorar las cosas imponiendo políticas ineficaces o contraproducentes. La mayoría de los países perdieron la oportunidad temprana de erradicar el virus, por lo que sus mejores opciones son: i) ralentizar la propagación del virus, de modo que sea manejable, y ii) reducir su letalidad.

Para frenar la propagación del virus, el documento recomienda cambios de comportamiento económicos y sostenibles, como distanciamiento físico, lavado de manos, uso de mascarillas, buena ventilación, evitar multitudes, reunirse con la menor cantidad de personas posible, trabajar desde casa cuando sea posible, caminar o ir en bicicleta en lugar de usar el transporte público, reducir la cantidad de clases presenciales en escuelas y universidades y, por supuesto, quedarse en casa cuando se está enfermo o potencialmente infectado. Los riesgos varían enormemente de una persona a otra, de un lugar a otro y con el tiempo, por lo que es mejor dejar que las personas decidan, junto con sus familiares, colegas y amigos, cómo aplicar estrictamente estas medidas en una situación determinada. Toda decisión implica costos y beneficios, y es imposible que una autoridad central realice estos cálculos tan complicados.

Sin embargo, qué hacer con las escuelas es una decisión particularmente desafiante, ya que estos centros comunitarios integran a personas con riesgos muy diferentes. Claramente, debe haber una variedad de opciones disponibles para los estudiantes, pero cancelar la escuela por completo es una muy mala decisión, ya que perjudica de manera desproporcionada y permanente a los niños desfavorecidos, y ni siquiera salva a los maestros. Bolivia canceló todo el año escolar y ningún maestro ha estado en contacto con los estudiantes desde el comienzo de la pandemia. Aun así, al menos 10 veces más maestros han muerto por COVID-19 en Bolivia que en Suecia, donde la educación primaria ha continuado sin modificaciones.

Para reducir la letalidad del virus, los autores del artículo recomiendan que todos maximicen su sistema inmunológico mediante una dieta saludable, asegurándose de que no tengan deficiencias de vitaminas y minerales cruciales, hagan ejercicio diario y aire fresco, y eviten el estrés. de modo que si o cuando se exponen al virus, el sistema inmunológico puede derrotarlo fácilmente. Los bloqueos tienen el efecto exactamente opuesto, especialmente en personas relativamente desfavorecidas.

Para obtener más detalles, descargue el documento completo aquí.

 

* SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la institución.

Que no te de miedo ir a votar

 

 

 

 

 

La decisión de postergar las elecciones presidenciales en Bolivia desde agosto hasta octubre fue sabia y necesaria, porque a principios de agosto estábamos en invierno y en pleno pico de la pandemia, mientras que ahora el número de casos confirmados ha bajado sustancialmente (ver Gráfico 1).

Gráfico 1: Nuevos casos confirmados por día en Bolivia

Fuente: https://www.worldometers.info/coronavirus/country/bolivia/.

 

Obviamente, con el bajo nivel de pruebas en Bolivia, solamente captamos una pequeña fracción de las infecciones reales. Sin embargo, el porcentaje de pruebas de Covid-19 que salen positivo también ha bajado (ver Gráfico 2), así que la reducción en el nivel de transmisión en la comunidad parece real.

 

Gráfico 2: Porcentaje de pruebas diarias de Covid-19 con resultados positivos.  

Fuente: Our World in Data (https://ourworldindata.org/coronavirus).

 

Sin embargo, hay diferencias geográficas importantes, dado que la ola de Covid-19 ha atacado diferentes partes del país en diferentes momentos. Beni tuvo su pico de casos a principios de junio, Santa Cruz y Cochabamba en julio, La Paz en agosto, Chuquisaca en septiembre, y Tarija está experimentando su pico en octubre (ver Gráfico 3). Estos patrones no son un artefacto de diferencias en el nivel de pruebas, ya que la tasa de pruebas positivas actualmente es mucho más alta en Tarija que en los otros departamentos. El Gráfico 3 muestra una serie de estadísticas sobre Covid-19 que juntos señalan cómo se ha desarrollado la pandemia en los diferentes departamentos hasta ahora.

 

Gráfico 3: Estadísticas Covid-19, por departamento, hasta 13/10/2020
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Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales. Detalles aquí: https://github.com/pr0nstar/covid19-pruebas/blob/master/0_general.ipynb

 

Para proveer aún más detalles sobre el nivel de riesgo en diferentes partes del país, el Gráfico 4 muestra las olas de casos activos por municipio. Los municipios en la parte inferior del gráfico tuvieron sus picos de contagio en mayo, y cuentan actualmente con un nivel bajo de infecciones. En cambio, los municipios en la parte superior del gráfico tienen un pico ahora, cerca de las elecciones, y en estos municipios los ciudadanos tienen que ser aún más cuidadosos este domingo. Es decir, más distancia entre personas, más alcohol en gel, más cuidado con los barbijos, evitar aglomeraciones innecesarias, y evitar celebraciones o actos de frustración con los resultados.

 

Gráfico 4: Casos activos por municipio hasta 03/10/2020
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Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

 

Finalmente, el Gráfico 5 muestra el número de casos activos actualmente por 100.000 habitantes, por municipio. El tamaño de cada municipio está distorsionado para reflejar el tamaño de la población en vez de la extensión física del municipio. Los municipios en color azul oscuro son los hotspots a principios de octubre, por lo que los votantes y los jurados electorales en estos municipios necesitan ser aún más cuidadosos para evitar contagios.

 

Gráfico 5: Cartograma de casos activos de Covid-19 por 100.000 habitantes, segunda semana de octubre, por municipio
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Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales.

 

Recomendamos a todos visitar el sitio oficial del Órgano Electoral Plurinacional: https://www.oep.org.bo/ para revisar todos los protocolos y medidas de bioseguridad. Si todos cumplimos con estas medidas, el riesgo de contagio durante las elecciones va a ser mínimo.

La calculadora MicroCOVID (https://www.microcovid.org/) te puede ayudar a calcular los riesgos de votar en persona en Bolivia este domingo. Esperamos que la gran mayoría de personas podamos votar en espacios abiertos o muy bien ventilados, que todos usemos barbijos, que todos mantengamos distancia, que todos mantengamos nuestras manos limpias, y que no haya largas filas. Así, el riesgo de contagiarse sería alrededor de 1 microCOVID (1 en 1 millón). Sin embargo, si hay mucha aglomeración de personas que no mantienen distancia, que estén en ambientes cerrados, que gritan y que no usan bien sus barbijos, el riesgo puede aumentar fácilmente hasta 2000 microCOVIDs, es decir 0.2%. Es importante mantener el orden y calma.

Para asegurar elecciones transparentes con resultados confiables y representativos, incluso durante una pandemia, varias instituciones y grupos de ciudadanos están preparándose para monitorear y analizar los resultados en tiempo real. Nosotros recomendamos el Observatorio Elecciones Bolivia (https://www.observatorioeleccionesbolivia.org/inicio) que ha recopilado los resultados detallados de todas las elecciones nacionales de Bolivia desde 1985 hasta 2019, y que ha desarrollado algoritmos diseñados para detectar anomalías estadísticas de diversos tipos en tiempo real a partir de este domingo.

Esperamos que nadie ni piense en hacer trampa esta vez y que todos colaboren en el buen desarrollo del día electoral.

 

*Directora Ejecutiva, SDSN Bolivia.

** Especialista en visualización de datos, SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de las instituciones. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Una lluvia de plástico… literal

La producción de plástico en el mundo ha incrementado de gran manera en los últimos años. Su presencia hoy en día ya no solo se encuentra en superficies terrestres o acuáticas, sino que la misma también ha pasado a ser un problema de contaminación atmosférica.

Si bien existe una falta de información sobre la deposición o transporte de micro o nanoplásticos [1] atmosféricos, en los últimos años los científicos han empezado a analizar muestras atmosféricas y de precipitaciones en algunos lugares del mundo, encontrando la presencia de estos en proporciones inimaginables. Por ejemplo, en los Pirineos del sur de Francia, se ha registrado una tasa diaria de 365 partículas microplásticas por metro cuadrado que caen del cielo. [2], que han llamado especialmente la atención debido a que no se han registrado posibles fuentes de donde puedan provenir estos microplásticos en alrededor de cien kilómetros de radio. Esto invita a un análisis más profundo sobre la capacidad de transporte de estas partículas de plástico. Por otro lado, un estudio realizado en el oeste estadounidense que recolectó muestras de agua de lluvia y aire durante 14 meses, estimó que anualmente caen más de 1.000 toneladas métricas de partículas microplásticas en 11 áreas protegidas. [3]

Se ha podido observar que el 98% de las muestras recolectadas contenían partículas de microplásticos. [4] Asimismo, debido a que las partículas de plástico provenientes de la lluvia eran más grandes que las partículas recolectadas por el viento, se cree que estas partículas de plástico pueden ser capaces de provenir de lugares más lejanos, considerando que las partículas de polvo del Sahara son transportadas por el viento a través del Atlántico llegando a caer en la selva amazónica, por lo que la capacidad de transporte de los microplásticos es aún mayor ya que su densidad es menor que las partículas del suelo.

Asimismo, para tener una idea de cuán compleja es esta problemática, un estudio en el Ártico muestra que se han encontrado hasta casi 14.000 partículas microplásticas por litro de nieve, lo que llama especialmente la atención es que muchas de estas muestras fueron tomadas incluso en las áreas más remotas del Ártico. [5] Si bien no existe una respuesta clara sobre de dónde provienen estos microplásticos, los investigadores creen que los mismos provienen de Europa.

Todo este contexto, nos da señales de que el problema de los plásticos no sólo se limita a una contaminación local, sino que la misma llega a tener efectos en distintas áreas geográficas, incluso alejadas del lugar donde se generan estos desechos. Los ejemplos mencionados son exclusivamente muestras de algunos de los escasos estudios realizados, por lo que la realidad puede verse agravada si es que se replica el mismo análisis o se lo profundiza en distintos lugares del mundo.

Lo cierto es que, desde que se inició con la producción del plástico por los años 1950s, la misma sólo ha ido incrementando. En 1950 el mundo producía 2 millones de toneladas de plástico anualmente, mientras que las cifras registradas para el año 2015 son de aproximadamente 381 millones de toneladas anuales, por lo que la producción ha incrementado en casi 200 veces.

 

Gráfico 1
Producción Global de Plástico (millones de toneladas)

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Geyer, R. et al. [6]

 

Como se puede ver en el Gráfico 1, la producción global de plástico [7] ha tenido una tendencia creciente desde que empezó su producción. Sin embargo, se puede ver tres caídas o periodos en los que prácticamente la producción se mantuvo constante durante el ciclo, los mismos corresponden a crisis económicas de esos periodos de tiempo.

La primera se registra entre los años 1973 a 1976, en el que en 1975 tuvo la primera caída en la producción, [8] este periodo se ve alineada con la crisis de la recesión de 1973-1975 o también llamada recesión de la década de 1970, por la crisis del petróleo de 1973 y el colapso del sistema de gestión económica internacional de Bretton Woods con el llamado «Nixon shock». Este fue un período de estancamiento económico en gran parte del mundo occidental que puso fin al auge económico que siguió a la Segunda Guerra Mundial, la misma derivó en una contracción de la economía global de casi 1%.

La segunda caída en la producción de plástico o de crecimiento prácticamente nulo se registra entre los años 1979 a 1982, donde también se experimentó una severa crisis económica. Esta recesión de principios de 1980s tuvo un alto desempleo sobre todo en los países de la OCDE. Esta recesión, originada como un arrastre de la pasada crisis del petróleo de 1973 y la crisis energética de 1979, tuvo como consecuencia que la economía mundial se contrajera en 1.3%. La misma conllevó a un reducción en la producción de plástico el año 1980. [9]

Finalmente, la última caída y la más reciente fue en el periodo 2007-2009, durante la cual la producción de plástico tuvo una tasa de crecimiento baja (2.4% en el periodo 2008-2009), e incluso negativa para el año 2008, donde la misma cayó en un 5%. Esta caída en la producción de plástico también se vio vinculada con la crisis financiera y el colapso del mercado inmobiliario en Estados Unidos, la misma que derivó en una contracción de la economía mundial en aproximadamente un 3%. [10]

En la actual crisis económica que estamos viviendo y que se avecina el Banco Mundial estima que la contracción de la economía mundial podría llegar a poco más del 5% a causa del COVID-19 [11]. Sin embargo, todo parece indicar que el escenario será diferente a lo que se ha vivido en pasadas crisis económicas en cuanto a la producción de plástico.

La actual pandemia del COVID-19 ha tenido varios efectos medioambientales tanto positivos como negativos. Entre los positivos claramente podemos mencionar una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, se proyecta una caída entre el 4,2% y 7,5% de las emisiones de dióxido de carbono al finalizar el año dependiendo de la evolución de la pandemia y las medidas adoptadas para contenerla. [12] Sin embargo, dentro de los efectos negativos al medio ambiente más relevantes de la pandemia, se encuentra la producción de plástico.

La actual pandemia, ha generado un incremento en la generación de basura, especialmente del plástico, debido al uso de barbijos, guantes, frascos de alcohol, un aumento de los empaquetados de alimentos para la entrega de las compras, entre otros.

Por ejemplo, Tailandia había prohibido las bolsas de plástico desechables en las principales tiendas en enero debido a que tenía planes de reducir la generación de desechos para el presente año. Sin embargo, estiman que la misma va a tener un incremento de 30% por la pandemia. Asimismo, Bangkok solamente durante el mes de abril, consumió un 62% más de plástico que los doce meses anteriores [13].

Por otro lado, durante el confinamiento de ocho semanas, los 5,7 millones de residentes de Singapur generaron 1.470 toneladas adicionales de desechos plásticos solo de empaques para llevar y entregar alimentos. Las máscaras desechadas a menudo se ven en las aceras, algo impensado para esta ciudad-estado por las fuertes sanciones que implica el botar basura [14].

Asimismo, en Estados Unidos los desechos médicos han incrementado seis veces, [15] ya que el plástico es un material imprescindible para los equipos de protección individual del personal sanitario, alcanzando las 240 toneladas métricas diarias de residuos.

Si bien, para el caso de Bolivia no existen datos precisos, el panorama es similar al del mundo dadas las medidas optadas para combatir la pandemia. Incluso algunos reportes fundamentan sobre la veracidad de este incremento de residuos sólidos, y sobre todo plástico en Bolivia, debido al contexto que estamos viviendo por la pandemia. Por ejemplo, en el eje metropolitano de Cochabamba, la generación de basura ha incrementado en un 9% [16]. Por otro lado, se ha visto el mismo escenario para la ciudad de Tarija, donde el incremento de la generación de la basura doméstica ascendió a un 30% [17].

Queda claro, que la prioridad tanto local, como mundial debe ser combatir de la mejor manera posible al COVID-19. Sin embargo, no se debe dejar de lado la crisis ambiental que también aqueja al mundo, ya que esta misma puede agravarse y llegar a ser irreversible.

En la generación de plástico el problema no se limita al gran incremento en su producción y la cantidad de tiempo que toma en “degradarse”, sino que algunos estudios [4] han demostrado que el plástico realmente no desaparece, sino que el mismo simplemente se va convirtiendo en partículas cada vez más pequeñas.

Esta desintegración del plástico en partículas más pequeñas e invisibles a la vista humana permite su permanencia en distintos ciclos de varios sistemas ecosistémicos, como ser del agua, tierra y aire. La presencia de estos elementos puede llegar a afectar la composición del suelo. Por ejemplo, se ha visto que estas pequeñas partículas de plástico tienden a filtrar los químicos que lo componen en las superficies donde se encuentran localizadas cambiando las propiedades térmicas del suelo, alterando la forma en que absorbe y almacena el calor. También pueden alterar la presencia de microbios que normalmente viven allí. [18] Este mismo análisis puede ser visto intuitivamente para los otros distintos sistemas, tanto el agua como el aíre.

Asimismo, se sabe que la ingesta de plástico en varios animales ha ocasionado deformaciones, obstrucciones en el aparato digestivo, severos daños e incluso la muerte, es por eso que pensar en que la ingesta, incluso de pequeñas partículas de plástico, en el ser humano también podría llegar a tener consecuencias negativas para la salud es bastante intuitivo.

Sin lugar a dudas se van a necesitar fuertes medidas para reactivar la economía, por la profunda crisis derivada de la pandemia. Sin embargo, se debe procurar y ver a la golpeada economía global como una oportunidad a una transformación del sistema económico para optar por sistemas económicos y productivos sostenibles.

 

Notas y referencias

[1] Los microplásticos son piezas muy pequeñas de desechos plásticos (menos de 5 milímetros de longitud, los nanoplásticos, tienen un tamaño entre 1 y 100 nanómetros, lo que las hace capaces de atravesar las membranas biológicas y afectar el funcionamiento de las células), los cuales se originan a medida que estos desechos se degradan lentamente rompiéndose en pedazos cada vez más pequeños. De acuerdo a Wetherbee, G.A., (2019) casi cualquier cosa que esté hecha de plástico podría estar arrojando partículas a la atmósfera.
Wetherbee, G. A., Baldwin, A. K., & Ranville, J. F. (2019). It is raining plastic (No. 2019-1048). US Geological Survey. En: https://pubs.usgs.gov/of/2019/1048/ofr20191048.pdf

[2] Allen, S., Allen, D., Phoenix, V. R., Le Roux, G., Jiménez, P. D., Simonneau, A., … & Galop, D. (2019). Atmospheric transport and deposition of microplastics in a remote mountain catchment. Nature Geoscience, 12(5), 339-344.

[3] Los investigadores de este estudio recolectaron muestras de agua de lluvia y aire durante 14 meses, en 11 áreas protegidas en el oeste de Estados Unidos, las mismas son: Grand Canyon, Wind River Range, Craters of the Moon, Rocky Mountain, Joshua Tree, Uinta High Wilderness, Canyonlands, Indian Peaks, East River, Great Basin y Bryce Canyon.

[4] Brahney, J., Hallerud, M., Heim, E., Hahnenberger, M., & Sukumaran, S. (2020). Plastic rain in protected areas of the United States. Science, 368(6496), 1257-1260.

[5] Bergmann, M., Mützel, S., Primpke, S., Tekman, M. B., Trachsel, J., & Gerdts, G. (2019). White and wonderful? Microplastics prevail in snow from the Alps to the Arctic. Science Advances, 5(8), eaax1157.

[6] Geyer, R., Jambeck, J. R., & Law, K. L. (2017). Production, use, and fate of all plastics ever made. Science Advances, 3(7), e1700782.

[7] Los datos contemplan la producción mundial anual de resina de polímero y fibra (producción de plástico), medida en toneladas métricas por año.

[8] La tasa de crecimiento promedio de producción de plástico desde 1950 a 1973 fue de 12.3% anualmente, llegando incluso a tener un crecimiento de 33% entre 1953-1952. Sin embargo, durante este periodo de crisis económica (1973-1976) y específicamente el año 1975 la misma llegó a caer en un 13%, de una producción de 52 a 46 millones de toneladas de plástico, la primera caída desde que se empezó este crecimiento de la producción mundial de plástico.

[9] A partir de 1970 a 2015, la tasa de crecimiento de producción de plástico fue de aproximadamente 5% anualmente. Sin embargo, además del crecimiento negativo registrado en 1975, se registra un segundo crecimiento negativo en 1980 de -1.4%, los siguientes dos años, la tasa de crecimiento de producción del plástico se mantuvo bajo, en 2.8% y 1.4%. Para esos años, la producción global equivalía a 71 millones de toneladas de plástico (1979) y llegó a 73 millones de toneladas en 1982.

[10] BBC News Mundo., (2020), Las 14 recesiones de los últimos 150 años (y por qué la del coronavirus sería la cuarta peor). https://www.bbc.com/mundo/noticias-53303499

[11] World Bank. 2020. Global Economic Prospects, June 2020. Washington, DC: World Bank. DOI: 10.1596/978-1-4648-1553-9. License: Creative Commons Attribution CC BY 3.0 IGO.

https://www.bancomundial.org/es/publication/global-economic-prospects

[12] Le Quéré, C. et al. (2020). Temporary reduction in daily global CO2 emissions during the COVID-19 forced confinement. Nature Climate Change (2020). Disponible en: https://www.nature.com/articles/s41558-020-0797-x

[13] Thailand Environment Institute-TEI (2020), Solid Waste During COVID-19. En: http://www.tei.or.th/en/blog_detail.php?blog_id=49

[14] Bengali. S., (2020), The COVID-19 pandemic is unleashing a tidal wave of plastic waste. Los Angeles Times. En: https://www.latimes.com/world-nation/story/2020-06-13/coronavirus-pandemic-plastic-waste-recycling

[15] Calma. J., (2020), The COVID-19 pandemic is generating tons of medical waste. The Verge. En:

https://www.theverge.com/2020/3/26/21194647/the-covid-19-pandemic-is-generating-tons-of-medical-waste

[16] Opinión, Diario Digital (2020), Basura aumenta un 9% en el eje metropolitano durante la cuarentena. En: https://www.opinion.com.bo/articulo/cochabamba/basura-aumenta-9-eje-metropolitano-cuarentena/20200425220507764215.html

[17] ATB Digital (2020), Durante la cuarentena se incrementó en un 30% la basura doméstica en Tarija. En: https://www.atb.com.bo/sociedad/durante-la-cuarentena-se-increment%C3%B3-en-un-30-la-basura-dom%C3%A9stica-en-tarija

[18] Matt. S., (2020), Plastic Rain Is the New Acid Rain. Wired Science. En: https://www.wired.com/story/plastic-rain-is-the-new-acid-rain/

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de las instituciones. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Lanzamiento del Atlas Municipal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Bolivia 2020

Un tesoro de información sobre el desarrollo en cada uno de los 339 municipios de Bolivia se hace disponible para toda la sociedad boliviana. (Disponible en: www.sdsnbolivia.org/Atlas)

Este lunes 27 de julio a hrs. 09:45 se presentó el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia de forma gratuita y por canales virtuales. El documento diagnostica el desarrollo en cada uno de los 339 municipios de Bolivia, basándose en más de 60 diferentes indicadores que miden varias dimensiones de desarrollo sostenible, basadas en la Agenda 2030. La publicación pertenece a la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible en Bolivia (SDSN, por sus siglas en inglés). SDSN es una red global que opera bajo el auspicio de la Organización de las Naciones Unidas.

Tras una conferencia magistral brindada por el Profesor Jeffrey Sachs, economista, director de SDSN a nivel global y del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia, el Atlas fue presentado por Lykke E. Andersen, Directora Ejecutiva de SDSN Bolivia y coordinadora general del proyecto, en una discusión con representantes de SDSN Nueva York, del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y de la Universidad Privada Boliviana.

Los temas principales abordados por la publicación incluyen pobreza, salud, educación, igualdad de género, acceso a servicios, infraestructura productiva, impactos ambientales y muchos más. Los temas comprenden a través de datos procesados y agregados para una interpretación fácil de la situación de cada municipio en una sola página. Adicionalmente, y con fines más relacionados a la investigación, también se publicó gratuitamente la base de datos completa para el uso de investigadores, periodistas, estudiantes y empresarios. Los datos permitirían analizar casi cualquier tema a mayor profundidad. De este modo, SDSN Bolivia contribuye a subsanar la falta de información a nivel municipal que en Bolivia es una realidad obstaculizadora para los estudios académicos en general.

El lanzamiento del Atlas es oportuno al avecinarse la elaboración de Planes de Desarrollo Municipal. Los resultados de la publicación permitirán identificar debilidades y fortalezas, y establecer prioridades adecuadas para que cada municipio pueda avanzar hacia el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La elaboración del Atlas fue posible gracias al generoso financiamiento de la Fundación Solydes y gracias a la colaboración de muchas instituciones, tanto públicas como privadas.

El evento se llevó a cabo durante la Conferencia Boliviana en Desarrollo Económico (BCDE 2020), que tuvo lugar los días 27 y 28 de julio en un formato virtual de acceso libre y gratuito. En adición al lanzamiento del Atlas, la conferencia incluye una serie de presentaciones de expertos internacionales, así como casi 100 presentaciones de investigaciones nacionales e internacionales sobre diferentes aspectos del desarrollo. La BCDE 2020 es organizada por SDSN Bolivia, la Sociedad de Economistas de Bolivia (SEBOL), la Academia Boliviana de Ciencias Económicas (ABCE), la Universidad Privada Boliviana (UPB) y la Fundación INESAD, con el auspicio de la Fundación Solydes.

El programa de la conferencia está disponible aquí: http://bcde2020.org/program/

El registro de vídeo está disponible en: www.facebook.com/BCDEOfficial 

Una propuesta para la medición de la pobreza multidimensional en Bolivia a nivel municipal

Hace varios años se viene reflexionando en el mundo sobre la necesidad de entender y medir la pobreza más allá de los aspectos monetarios, como parte de una comprensión más amplia del desarrollo que trascienda las medidas basadas en el ingreso o el consumo (ver por ejemplo Sen, 1999; Andersen et al., 2016). Existe una amplia literatura en la cual autores reconocidos en temas de pobreza (ej. Bourguignon y Chakravarty, 2003; Ravallion, 2011; Thorbecke, 2007), agencias internacionales como el PNUD (2016a, 2016b) y el Banco Mundial (2016, 2017), la cooperación bilateral (ej. Scheja, 2017; SIDA, 2017), así como iniciativas específicas en universidades, como la Oxford Poverty and Human Development Initiative, OPHI (p.ej. Alkire y Robles, 2017; Santos et al., 2015, Santos, 2019) discuten alternativas sobre la medición de la pobreza multidimensional.

Como destaca OPHI (2020), ningún indicador único de pobreza puede capturar las múltiples dimensiones de la pobreza, y la pobreza multidimensional abarca las diversas privaciones que sufren las personas pobres en su vida cotidiana, como ser temas de salud, educación, niveles de vida, empoderamiento, calidad del trabajo, la violencia y vivir en áreas que son peligrosas para el medio ambiente, entre otros.

En este documento queremos presentar una alternativa concreta para acercarnos al fenómeno de la pobreza multidimensional en Bolivia, que fue desarrollada hace algunos años (Branisa y Andersen, 2017; Branisa et al., 2017). Cabe destacar que el desarrollo metodológico descrito a continuación para la estimación de pobreza multidimensional en Bolivia a nivel municipal fue realizado por Boris Branisa, Lykke E. Andersen, Marcelo Cardona, Luis F. Serrudo y César Viscarra de INESAD, por encargo de Swisscontact, en el marco del proyecto Mercados Inclusivos, financiado por SIDA/ASDI y COSUDE. El trabajo original se concentraba en 21 municipios ubicados sobre el eje secundario que va de La Paz/El Alto hasta la ciudad de Potosí, pasando por la ciudad de Oruro. Por supuesto, las opiniones expresadas en este artículo son de los autores y no necesariamente reflejan la posición oficial de sus instituciones, ni de Swisscontact, SIDA/ASDI o COSUDE.

 

La metodología

Partimos aquí de un enfoque axiomático de la pobreza, siguiendo la tradición de Sen (1976) para la pobreza unidimensional, extendida posteriormente para la pobreza multidimensional, entre otros, por Alkire y Foster (2007, 2011a). Es importante señalar que la medición de la pobreza multidimensional implica varios pasos, detallados y discutidos ampliamente en la literatura (p.ej. Alkire y Foster, 2011a, 2011b). Entre ellos destacamos dos. El primer paso consiste en la identificación, que implica definir qué indicadores y qué cortes se pueden utilizar para determinar qué observaciones (individuos u hogares) serán catalogados como pobres según cada uno de los indicadores. El segundo paso corresponde a la agregación, es decir a la construcción de una medida agregada que permita medir la pobreza en una determinada dimensión en base a varios indicadores, y posteriormente también la construcción de una media agregada de pobreza multidimensional.

Nuestro punto de partida es la visión que planteaba SIDA (Swedish International Development Cooperation Agency) sobre la pobreza multidimensional (p.ej. Scheja, E., 2017; SIDA, 2017). Para SIDA (2017) la pobreza debe ser entendida como un fenómeno que se expresa en las siguientes cuatro dimensiones: (i) recursos materiales e intangibles; (ii) poder y voz; (iii) oportunidades y elección; y (iv) seguridad humana. Un análisis de las privaciones en estas cuatro dimensiones permitiría determinar quiénes son los más pobres, cómo se manifiesta la pobreza y cuáles son sus causas subyacentes.

Comenzamos con la identificación de los hogares pobres. En lo que concierne a la selección de indicadores y los cortes, considerando que el objetivo del diagnóstico era determinar quiénes son los más vulnerables en determinados municipios, quiénes se encuentran en situación de pobreza, cómo se manifiesta la pobreza y explorar cuáles podrían ser sus causas subyacentes, se trabajó con datos del último Censo de Población y Vivienda del año 2012, que tiene información a nivel de hogares en todos los municipios del país. Esto implica que el nivel de análisis es el de hogares y la fuente para la medición de la pobreza multidimensional es el censo mencionado. Obviamente sería mejor tener información más actualizada, pero debemos trabajar con lo que tenemos.

Una aclaración fundamental es que como todos los indicadores se definen a nivel del hogar, se asume que dentro del hogar los indicadores reflejan la privación y las externalidades de todos los miembros del hogar. En otras palabras, todos los miembros del hogar se consideran pobres si su hogar ha sido identificado como tal.

Si bien se consideró inicialmente que sería útil tomar en cuenta otra información además de la del Censo, se descartó la idea para la determinación de quiénes son los pobres, debido a que otra información disponible, como ser la de encuestas, (i) no es representativa a nivel de municipios sino solamente a nivel departamental, (ii) no se puede asignar a los mismos hogares considerados en el censo, lo que implica que no es útil a la hora de determinar qué hogares son pobres. Esto debido a que todos los hogares de un municipio tendrían la misma información imputada (correspondiente a la del departamento), lo que implicaría que esta información no sirve para distinguir a los hogares pobres de los no pobres en cada municipio. Por supuesto, la información disponible adicional al censo se puede utilizar a la hora de interpretar los resultados y de tratar de entender el contexto. Esto incluye la información administrativa, que tiene el mismo problema a la hora de medir la pobreza a nivel de hogar: todos los hogares de un municipio tendrían los mismos valores, lo que no ayudaría a la hora de distinguir a los hogares pobres de los no pobres.

Siguiendo a SIDA (2017), inicialmente consideramos las siguientes cuatro dimensiones relevantes para el Análisis Multidimensional de la Pobreza:

(i) recursos
(ii) poder y voz;
(iii) oportunidades y elección; y
(iv) seguridad humana

y se identificó en el cuestionario del Censo de 2012 qué preguntas podrían ser útiles a la hora de medir dichas dimensiones de pobreza. Lamentablemente, no hay preguntas relevantes referidas a la dimensión de seguridad humana a nivel de los hogares, por lo que este diagnóstico se centra en las tres otras dimensiones, y propone para cada una de ellas tres variables o indicadores para medir la pobreza en la dimensión considerada.

Las tres dimensiones de pobreza y sus variables son las siguientes.

Poder y voz

En esta dimensión se decidió utilizar tres variables dicotómicas (0/1) y las definiciones siguientes:

  • Analfabetismo: Al menos una persona (edad 15 o más) analfabeta en el hogar. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Documentos de identidad: Al menos una persona (edad 6 o más) sin carnet de identidad en el hogar. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Comunicación: Hogar sin teléfono fijo y sin celular. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.

Oportunidades y elección

En esta dimensión se decidió utilizar tres variables dicotómicas (0/1) y las definiciones siguientes:

  • Salud: Al menos un parto en el hogar no atendido en centro de salud en los últimos 5 años. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Embarazo adolescente: Al menos un embarazo adolescente en el hogar en los últimos 5 años. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Educación: Al menos un niño o niña / joven (edad 6 a 19 años) que no asiste a la escuela. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.

Recursos

En esta dimensión se decidió utilizar tres variables dicotómicas (0/1) y las definiciones siguientes:

  • Agua potable: Hogar sin agua potable. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Electricidad: Hogar sin electricidad. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.
  • Saneamiento básico: Hogar sin saneamiento básico. Si se cumple con la condición anterior, la variable toma el valor uno, si no es así la variable toma el valor cero.

En lo que concierne a la agregación de las variables para construir un índice, seguimos el espíritu del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) propuesto por Alkire y Foster (2011a) de OPHI, Oxford Poverty & Human Development Initiative. El IPM refleja tanto la incidencia (𝐻) de la pobreza (la proporción de hogares que es multidimensionalmente pobre) como la intensidad promedio (𝐴) de su pobreza (la proporción promedio de indicadores en los que los hogares pobres se ven privados). El IPM se calcula multiplicando la incidencia de pobreza por la intensidad promedio en los hogares pobres (𝐻 × 𝐴), lo que implica que su valor estará entre cero y uno. Un valor mayor implica mayor pobreza multidimensional. Una característica fundamental del IPM es que, si un hogar pobre presenta una privación adicional, el IPM aumenta, reflejando que la pobreza multidimensional ha aumentado.

El IPM tiene varias ventajas interesantes (Alkire y Foster, 2011a). Primero, es fácil de entender y de comunicar. Segundo, a nivel académico, cumple con muchos de los axiomas requeridos para las medidas de pobreza. Tercero, es posible descomponer la medida de pobreza por grupos.

La tabla siguiente (Tabla 1) presenta un resumen de las dimensiones, indicadores, y cortes para definir si un hogar se considera privado según el indicador, y finalmente la ponderación que se asigna a cada uno. Cada uno de los 3 indicadores en cada dimensión recibe la misma ponderación (1/9), y en consecuencia cada una de las 3 dimensiones tiene también la misma ponderación (1/3) para el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM).

 

Tabla 1. Información de las dimensiones e indicadores de pobreza

Dimensión de la pobreza Indicador Hogar se considera con privación, si… Ponderación para el IPM
Poder y voz Analfabetismo Hay al menos una persona (edad 15 o más) analfabeta en el hogar 1 / 9
Documento de identidad Hay al menos una persona (edad 6 o más) sin carnet de identidad en el hogar 1 / 9
Comunicación Hogar sin teléfono fijo y sin celular 1 / 9
Oportunidades y elección Salud Hay al menos un parto en el hogar no atendido en un centro de salud en los últimos 5 años 1 / 9
Embarazo adolescente Hay al menos un embarazo adolescente en el hogar en los últimos 5 años 1 / 9
Educación Hay al menos un niño o niña / joven (edad 6 a 19 años) que no asiste a la escuela 1 / 9
Recursos Agua potable Hogar sin agua potable 1 / 9
Electricidad Hogar sin electricidad 1 / 9
Saneamiento básico Hogar sin saneamiento básico 1 / 9
Fuente: Elaboración propia.

Con respecto a la determinación de si un hogar es pobre, hay distintas maneras de encarar el problema. En un extremo, se puede plantear que un hogar es pobre si refleja una privación en al menos uno de los 9 indicadores. En el otro extremo, se puede proponer considerar a un hogar pobre si refleja privación en todos los indicadores, es decir en los 9.

De los casi 2.8 millones hogares en Bolivia, el 28% no tiene carencia en ninguna de las 9 dimensiones. A estos hogares los llamamos no-pobres. Por otro lado, existen medio millón de hogares que tienen carencias en 4 o más dimensiones simultáneamente. A éstos los llamamos hogares en pobreza extrema. Son 18% de todos los hogares de Bolivia (ver: https://inesad.edu.bo/dslm/2018/02/donde-estan-los-bolivianos-extremadamente-pobres/).

 

Los resultados empíricos

En el gráfico siguiente mostramos los valores para el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) calculado correspondientes a los 339 municipios del país, destacando los 21 considerados en el estudio original. Como se puede observar, hay bastante variación entre los municipios. El valor del IPM va de 0,007 a 0,520; con una media de 0,179 y una mediana de 0,171. La desviación estándar es de 0,214.

Gráfico 1. El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para los 339 municipios de Bolivia, destacando la posición relativa de los 21 municipios priorizados en el estudio original

Fuente: Elaboración propia.

 

La tabla siguiente (Tabla 2) muestra una representación interesante y didáctica, que denominamos el “semáforo de la pobreza multidimensional”. La forma de construir la tabla fue la siguiente: considerando las posiciones relativas entre los 339 municipios del país tanto para el IPM como para los nueve indicadores considerados, se dividió a los municipios en cada caso en 3 grupos (o terciles). El grupo de municipios (un tercio) con los “mejores” valores, es decir aquellos que reflejan menor pobreza, están marcados con el color verde. El grupo de municipios (un tercio) con los valores “intermedios” están marcados con el color amarillo. Finalmente, el grupo (un tercio) con los “peores” valores están marcados con el color rojo. Esto permite hacerse una idea de la posición relativa de los municipios y de un solo golpe de vista entender cómo está un municipio. Los municipios están ordenados de acuerdo al valor del IPM, de menor a mayor, es decir de menos pobreza a más pobreza multidimensional.

Hay bastante variación en la distribución de los colores, pero destacan algunos municipios que tienen el color verde en los 9 indicadores (por ejemplo los municipios de La Paz o el de Oruro), mientras que existe al menos uno (Ckochas) que tiene el color rojo en los 9 indicadores. También es interesante notar que en el caso de Santa Cruz de la Sierra, por ejemplo, si bien está entre los mejores de acuerdo al IPM, tiene un problema importante en el tema de embarazo adolescente, donde destaca el color rojo.

 

Tabla 2. Información de los indicadores y del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para los 339 municipios

Finalmente, es relevante preguntarse si el ejercicio es coherente con otras formas de medir la pobreza como por ejemplo las Necesidades Básica Insatisfechas (NBI). El gráfico siguiente muestra la relación entre el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) y la Pobreza por NBI en 2012. Se verifica una relación positiva, con un coeficiente de correlación cercano a 0,8. En general, niveles de pobreza por NBI mayores al promedio están asociados con valores del IPM mayores al promedio. Sin embargo, para un mismo nivel de pobreza por NBI, hay una variación importante entre municipios en el IPM. Por tanto, el IPM puede aportar algo adicional y ayudar a entender mejor la pobreza en el país a nivel municipal, y eventualmente su evolución en el tiempo, en cuanto dispongamos de datos del nuevo Censo en algunos años.

 

Gráfico 2. Diagrama de dispersión entre el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) y la Pobreza por Necesidades Básica Insatisfechas (NBI) para los 339 municipios de Bolivia, año 2012

Fuente: Elaboración propia.

 

En un siguiente post discutiremos las diferencias que se dan al interior de los municipios en cuanto al IPM, cuando distinguimos a los hogares según características, como por ejemplo los hogares con jefe mujer versus hogares con jefe hombre; hogares con jefe indígena versus hogares con jefe no indígena; y hogares con al menos un miembro discapacitado versus hogares con ningún miembro discapacitado.

 

Bibliografía

Alkire, S. and Foster, J. (2007). Counting and multidimensional poverty measurement. OPHI Working Paper 7. University of Oxford.

Alkire, S., & Foster, J. (2011a). Counting and multidimensional poverty measurement. Journal of public economics, 95(7), 476-487.

Alkire, S., & Foster, J. (2011b). Understandings and misunderstandings of multidimensional poverty measurement. Journal of Economic Inequality, 9(2), 289-314.

Alkire, S., & Robles, G. (2017). Multidimensional Poverty Index – Summer 2017: Brief Methodological Note and Results. MPI Methodological Notes 44. University of Oxford. http://www.ophi.org.uk/multidimensional-poverty-index-summer-2017-brief-methodological-note-and-results/

Andersen, L.E., Branisa, B. & Canelas, S. (Eds.) (2016). EL ABC del Desarrollo en Bolivia. Fundación INESAD. La Paz, Bolivia.

Bourguignon, F., & Chakravarty, S. R. (2003). The measurement of multidimensional poverty. Journal of Economic inequality, 1(1), 25-49.

Branisa, B. & Andersen, L.E. (2017). Documento metodológico para un análisis de pobreza multidimensional en 21 municipios de Bolivia con base en información secundaria. Manuscrito no publicado. Fundación INESAD. La Paz, Bolivia.

Branisa, B.; Andersen, L.E.; Cardona; M., Serrudo, L.F., Viscarra, C. (2017). Pobreza multidimensional en Bolivia a nivel de hogares en 21 municipios seleccionados de los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí. Manuscrito no publicado. Fundación INESAD. La Paz, Bolivia.

INE, CENSO 2012. https://www.ine.gob.bo/index.php/censos-y-banco-de-datos/censos/

OPHI (2020). Policy – A Multidimensional Approach. https://ophi.org.uk/policy/multidimensional-poverty-index/

PNUD (2016a). Technical note 5: Multidimensional Poverty Index. Technical notes. Human Development Report 2016. http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr2016_technical_notes.pdf

PNUD (2016b). Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016. Progreso multidimensional: bienestar más allá del ingreso

Ravallion, M. (2011). On multidimensional indices of poverty. The Journal of Economic Inequality, 9(2), 235-248.

Santos, M. E., Villatoro, P., Mancero, X.,& Gerstenfeld, P. (2015). A Multidimensional Poverty Index for Latin America (Vol. 79, p. 3). OPHI Working Paper. http://www3.qeh.ox.ac.uk/pdf/ophiwp/OPHIWP079.pdf

Santos, M.E. (2019). Challenges in designing national multidimensional poverty measures. Statistics series, No. 100 (LC/TS.2019/5), Santiago, Economic Commission for Latin America and the Caribbean (ECLAC).

Scheja, E. (2017), Multidimensional poverty – from Margins to Mainstream. Introduction to Sida’s conceptual framework. http://www.ophi.org.uk/wp-content/uploads/Elina_Introduction-to-MDPA-MPPN-October-2017.pdf

Sen, A. (1976). Poverty: an ordinal approach to measurement. Econometrica: Journal of the Econometric Society, 219-231.

Sen, A. (1999). Development as Freedom. New York: Alfred A. Knopf.

SIDA (2017). Dimensions of poverty. Sida’s Conceptual Framework. Swedish International Development Cooperation Agency. https://www.sida.se/contentassets/f3e30b6727e8450887950edb891c05af/22161.pdf

Thorbecke, E. (2007). Multidimensional poverty: Conceptual and measurement issues. In: The many dimensions of poverty (pp. 3-19). Palgrave Macmillan UK.

 

 

* SDSN Bolivia

** Escuela de la Producción y la Competitividad, UCB

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de las instituciones. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Democracia versus salud: 7 sugerencias para elecciones seguras en Bolivia durante una pandemia

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Bolivia se encuentra actualmente en un limbo democrático, sin un presidente electo y con una sociedad polarizada política, geográfica y étnicamente. En noviembre de 2019 se instaló un gobierno interino, encargado de organizar elecciones democráticas y transparentes lo antes posible. Las elecciones se programaron primero para marzo, luego, debido a la pandemia del COVID-19, se pospusieron hasta mayo y, ahora, las elecciones están fijadas para el 6 de septiembre de 2020.

Nadie ha demostrado ser bueno para predecir la evolución de esta pandemia, pero dadas las tendencias actuales en Bolivia, es obvio que habrá un gran número de personas infectadas con SARS-CoV-2 en Bolivia el 6 de septiembre, por lo que llevar a cabo elecciones será un gran desafío.

En este blog, espero brindar sugerencias útiles sobre cómo organizar la jornada electoral para minimizar el riesgo de contagio, mientras se maximiza la participación pacífica y democrática.

 

  • Mejor al aire libre que en espacios cerrados

Se sabe que la propagación del virus es mucho más probable en espacios cerrados y mal ventilados que en el exterior, por lo que las mesas de votación deberían ubicarse idealmente al aire libre, en patios o canchas de fútbol, ​​protegidas del sol, pero por lo demás tan abiertas como sea posible.

 

  • Distanciamiento físico, barbijos y limpieza de manos

Las canchas de fútbol son ideales ya que, al ser espaciosas, posibilitan el distanciamiento físico. Los electores deben mantener una distancia de 2 metros a otros electores en todo momento y usar un barbijo. Deben recibir alcohol o gel desinfectante para desinfectarse las manos antes y después de emitir su voto.

 

  • Los más vulnerables deberían votar primero

La votación debe distribuirse de la manera más uniforme posible durante la jornada electoral comenzando por los más vulnerables al COVID-19. Un horario ideal se vería así:

 

Hora Grupo de electores
08:00 – 09:00 65 años o más (más una persona acompañante, si es necesario)
09:00 – 10:00 Mujeres embarazadas y mujeres con niños menores de 5 años.
10:00 – 11:00 54 – 64 años de edad
11:00 – 12:00 46 – 53 años de edad
12:00 – 13:00 40 – 45 años de edad
13:00 – 14:00 34 – 39 años de edad
14:00 – 15:00 29 – 33 años de edad
15:00 – 16:00 25 – 28 años de edad
16:00 – 17:00 21 – 24 años de edad
17:00 – 18:00 18 – 20 años de edad

 

Este cronograma toma en cuenta la distribución por edad de la población con derecho a voto en Bolivia y asegura un número aproximadamente igual de electores en cada franja horaria. La composición de edad exacta diferirá entre comunidades, sin embargo, sería demasiado complicado tener reglas específicas para cada mesa.

Se debe permitir que el personal de salud vote durante cualquier horario y sus turnos de trabajo deberían organizarse de manera que estén fuera del trabajo al menos parte de la jornada electoral.

 

  • El grupo de jurados potenciales debe restringirse a los jóvenes menores de 30 años.

Si bien el riesgo para los electores es mínimo siempre que cumplan con las medidas de distanciamiento físico, barbijos y limpieza de manos, el riesgo para los jurados electorales es significativo, ya que estarán cerca de cientos de personas diferentes durante todo el día. El riesgo sería similar a un trabajador del supermercado o un conductor de autobús, pero afortunadamente la jornada electoral es solo un día, no todos los días.

Aun así, para minimizar el riesgo de enfermedad grave posterior entre los miembros del jurado electoral, estos deberían ser los más jóvenes y saludables. Todos deberían ser menores de 30 años y deberían poder excusarse si están embarazadas o tienen niños pequeños, si tienen alguna de las condiciones médicas subyacentes que se sabe que agravan el COVID-19 (obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer, asma, etc.), o si se sienten enfermos.

Obviamente, deberán estar equipados con equipos de bioseguridad adecuados y suministros de limpieza, y se les debería permitir tomar varios descansos durante el día.

 

  • El cierre estricto durante las dos semanas previas a las elecciones puede ser una buena idea

A menos que las tasas de infección ya estén bajando rápidamente debido a la causa natural de la pandemia, una cuarentena estricta puede ser una buena idea durante las dos semanas previas a las elecciones. Esto ayudaría a asegurar la menor circulación de virus posible durante la jornada electoral y, por lo tanto, reduciría el riesgo.

 

  • Comunicación clara

Las autoridades electorales necesitan una estrategia de comunicación cuidadosamente pensada, con los siguientes tres objetivos principales: i) asegurar que todos los electores entiendan cuándo y cómo emitirán sus votos, ii) demostrar de manera convincente que se están tomando todas las precauciones necesarias para llevar a cabo las elecciones de forma segura, y iii) combatir la información errónea que podría causar confusión entre los electores durante la jornada electoral.

 

  • La votación no debe ser obligatoria durante la pandemia

Si bien la votación suele ser obligatoria en Bolivia, esta regla debería eliminarse durante la pandemia. Cualquier persona que esté enferma obviamente debe quedarse en casa para evitar la propagación de la enfermedad, y las personas que se sienten particularmente vulnerables no deberían ser obligadas a votar.

Sin embargo, se espera que la participación sea alta, ya que el electorado está muy consciente de que cada voto cuenta, y parece haber pocos electores indiferentes en Bolivia.

 

* SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la institución.

Es un error no permitir el uso de transgénicos

Es de esperarse que exista confusión, desinformación y grandes emociones en todo debate sobre sociedad, ciencia y tecnología. Los transgénicos no son una excepción. Pero lo que a mí me fascina es que la resistencia anti-transgénica se mantiene en boga entre círculos sociales altamente educados y preocupados por temas éticos y ambientales… Mientras que la comunidad científica da gritos diciendo que no existe razón alguna para su prohibición. Este es un fenómeno fantástico y a mi parecer exquisito de estudiar.

Dentro de la complejidad que implica este tema, quisiera compartir cuatro ideas importantes. Esto lo hago con base en mi experiencia de estudio académico y de campo sobre la soya transgénica en varios países de Latino América y Noruega. Mi mensaje principal es que los impactos negativos asociados a los transgénicos no son causados por los transgénicos en sí, sino por factores externos que influyen en la manera de cómo son percibidos. En este sentido creo que es necesario recapitular un concepto básico de biología aplicada, aclarar el problema de la contaminación química, hacer una revalorización de las voces críticas, y realizar una revisión bibliográfica sistematizada. Tomando en cuenta estos cuatro puntos, considero que es un error no permitir el uso de transgénicos en Bolivia. Espero que con el siguiente texto quede claro el porqué.

Transferencia de genes, un concepto clave de biología aplicada

Para comenzar, es entendible que exista resistencia a productos biotecnológicos que aparentemente atropellan el orden natural. Esto toma aún más sentido si uno juzga a los transgénicos con perspectivas religiosas o si uno es susceptible con la idea de remodelar la esencia de la vida. Pero una visualización cercana al dinamismo molecular que ocurre dentro de un transgénico (cuando se modifica el código genético celular), muestra que no existe diferencia significativa entre una planta o animal transgénico y un no-transgénico. Es decir que la transferencia de genes entre dos células sin la interferencia del hombre (transferencia natural)- versus la transferencia hecha en un transgénico (transferencia inducida), es técnicamente la misma. Una apreciación objetiva describiría al mundo natural como un laboratorio abierto que constantemente crea “transgénicos naturales”. Esto se llama “mutación”, y es el principio de la evolución, una constante experimentación genética que busca nuevas formas de vida (Custers et al., 2019).

El problema está por supuesto que los transgénicos son creaciones humanas. Criaturas de un laboratorio. Esto genera, y con mucha razón, gran escepticismo. Es cierto que la naturaleza prefiere cambios genéticos que toman en cuenta la historia evolutiva y ecológica contextual de una célula, pero ésta no es la única forma natural de propician cambios genéticos. La transferencia de genes entre células en la naturaleza es primordialmente aleatoria y espontánea, y por ende con mayor probabilidad a efectos no previstos que la hecha en un laboratorio. A esto se añade que los cambios hechos en un transgénico son mínimos, altamente controlados y además testeados a lo largo de varios años. Por ende, los transgénicos son mutaciones inducidas que implican, estadísticamente, un menor riesgo que las mutaciones naturales. Esto es por su puesto una generalización muy grande, por lo que es siempre importante hacer una evaluación independiente para determinar el riesgo en cada caso. Pero la idea principal es que los transgénicos no son productos alienígenos en comparación con sus pares naturales. Por consiguiente, es un error especular sobre posibles riesgos diferentes a los que cualquier otro ser natural, planta o animal, pueda tener.

Cabe recalcar que sí existen técnicas genéticas utilizadas para la producción de alimentos donde la aleatoriedad de cambios en genes es mucho mayor que la recurrente en la naturaleza. Esto implica que la posibilidad de riesgo a causar efectos ecológicos no deseados es relativamente mayor. Algunas de las técnicas más conocidas son mutagénesis, triploidización y fusión celular. Sin embargo, los productos de dichas técnicas no son considerados como transgénicos y no existe ninguna restricción nacional o internacional para su uso (o son mínimas). Esto se debe a que son productos (y técnicas) utilizados ya por varios años, a veces décadas, y su aceptación social es muy amplia. ¡Muchas de estos productos son hasta considerados orgánicos! Por tanto, si el riesgo ecológico de los transgénicos fuese considerado alto, la mayor parte de los productos convencionales y orgánicos deberían ser regulados con igual o mayor rigor que los transgénicos. Obviamente esto no es práctico, lógico, ni necesario.

 

El problema de la contaminación química

Cualquier persona enterada del daño ambiental que causa el uso de químicos propagados por el paquete tecnológico de los transgénicos (glifosato), me llamará la atención por alentar su uso. Incluso me dirá con mucha razón que el mayor problema es que gran parte de los transgénicos son producidos por agentes industriales que ante todo buscan saciar sus intereses económicos. A mí también me irrita, por no decir más, que los transgénicos hayan sido acaparados por una industria promotora de monocultivos y dependiente de químicos. Es desagradable pensar en seres que resisten a un químico diseñado para matar todo. Aún más provocador si se afirma que el avance de la frontera agrícola es parte del modelo propagado por los transgénicos… Esto indigna… ¡pero cuidado! Aquí hay un tema que muchos interpretan mal.

Los transgénicos (y sus insumos adyacentes) son sólo parte del combo que viene luego de que el avance de la frontera agrícola se efectúe por otras razones. La frontera agrícola avanza porque existe un mercado independiente para ello (de soya y maíz entre otros), y por tanto el avance ocurre con o sin transgénicos. Otra cosa es que la producción transgénica es técnicamente más conveniente que la producción convencional, por lo que se trata de una decisión tomada después de comenzar con la producción. Por ende, la prioridad para evitar la deforestación y degradación de tierras no agrícolas debería focalizarse en contrarrestar el avance de la frontera agrícola en sí misma, y no en si la producción es transgénica o no. Este criterio es válido también para el argumento muy recurrente de que los transgénicos quitan espacio para la producción de otros alimentos más importantes para la seguridad alimentaria de Bolivia. El tipo de alimento producido dependerá más de cómo se delimite el uso de suelo y del incentivo directo que se otorgue a cada cultivo. Es más, el hecho de que los transgénicos permiten una producción más viable, reducen la cantidad de tierra requerida para producir una cantidad equivalente de producto. Es en este sentido que el debate sobre la frontera agrícola, tipo de producción agrícola y biodiversidad debería centrarse en la generación de leyes específicas sobre uso de tierra, diversidad productiva y áreas de conservación. Mientras que el debate sobre si conviene producir transgénicos o no debería centrarse en definir qué tipo de tecnología es más beneficiosa para trabajar tierras ya designadas a producir cultivos comerciales.

En términos generales, el cambio de producción convencional a la producción transgénica significa una reducción promedio de toxicidad de 37% y una reducción de costos por menor uso de pesticidas de 39% (Klümper y Qaim, 2014). Esto significa un aumento de producción de 22% por área. En este sentido, todo productor puede aumentar en promedio sus ganancias hasta un 68% (obviamente guardando respeto a la particularidad de cada caso). Esto ocurre no solamente porque es posible producir más, sino también porque hay una reducción de costos por menor uso de químicos, motorización y mano de obra. Para países como Bolivia donde la mayor parte de la producción es realizada por pequeños agricultores, esto tiene gran significado social. Incluso tomando en cuenta el impacto por perdida de trabajo para jornaleros. A parte de ello, el uso de transgénicos comparado con producciones convencionales a nivel mundial ha significado una reducción del 14% de emisiones de carbono (Mahaffey, Taheripour, y Tyner 2016). Esto debido a que los transgénicos ayudan a que haya menor necesidad de trabajar la tierra con tractores, lo cual además beneficia la calidad del suelo al generar menor compactación (Belgian Research Institute VIB, 2016).

Ahora, el daño causado por el glifosato es temible (obvio, se trata de un veneno), y por tanto entiendo que exista resistencia social hacia este químico… pero hay un detalle muy importante que se debe entender. El glifosato es de menor toxicidad cuando se lo compara con los químicos que lo substituyen si se lo prohíbe ([i]). Es decir que prohibir glifosato incentiva de manera inmediata y directa el uso de químicos aún más dañinos. Esto se debe, como ya había mencionado, a que la producción industrial de cultivos comerciales (ej. soya) se da independientemente a que se permita o no transgénicos. El punto es que los transgénicos tienen como principal función disminuir la necesidad de aplicación de agroquímicos a la cual están expuestos los culticos. Esto es importante para asegurar un menor impacto al ambiente y a la salud de los productores, incluso si se toma en cuenta que el glifosato fue calificado como posible cancerígeno por la OMS en el 2015. Qué gran ironía, ¿verdad? Gran parte de quienes resisten a los transgénicos lo hacen porque les preocupa los niveles de toxicidad en la agricultura. En el mundo agrícola, la razón principal por la que un agrónomo profesional aconseja adoptar el uso de transgénicos (además de la económica)… ¡es precisamente para disminuir el uso de químicos tóxicos!

Se puede argüir que el empuje debería ser por motivar un modelo de producción agrícola menos dependiente de químicos y que, por tanto, el enfoque debería ser el de limitar el uso de cualquier tipo de tecnología que dependa de herbicidas.  Es más, se debería evitar un modelo agrícola que promueve monocultivos, ya que éste es la mayor amenaza para la biodiversidad de nuestra tierra. Esto sería sin duda muy bueno, pero ¿cuán realista es poder producir la gran cantidad de alimento que el mercado mundial exige sin el uso de químicos y sin producción a gran escala? Muy pocos profesionales en el tema tomarían semejante ilusión de manera seria. Pero si lo tomáramos en serio, el tema a discutir debería ser cómo evitar el uso de químicos y monocultivos en todo tipo de producción, no sólo en la producción transgénica.

El enfoque debería estar en controlar la producción convencional ya que es ahí donde se genera el mayor impacto ambiental (The Royal Society, 2016). No sólo por toxicidad, sino también por compactación de suelo y generación de CO2. Los beneficios técnicos de los transgénicos son precisamente una manera de producir más en menor terreno y con menor costo ambiental. Además, es importante mencionar que existen varias decenas de transgénicos diseñados para evitar todo tipo de químico. Éstos son transgénicos que pueden ser considerados como “transgénicos orgánicos”. Productos con características genéticas que les permite combatir enfermedades sin la necesidad de utilizar agentes externos. Personalmente considero que el camino hacia una producción más sustentable y responsable podría viabilizase con la ayuda de esta tecnología.

 

Una revalorización de las voces críticas

Existen experiencias muy alarmantes que denuncian el efecto negativo de los transgénicos sobre la salud, la economía y el ambiente. Algunos de los estudios más conocidos que recopilan estos hechos son los siguientes: McKay y Colque (2015), Catacora-Vargas (2007)Seralini (2012) y todos los reportes, presentaciones e informes realizados por Vía Campesina, Greenpeace o Amigos de la Tierra. El caso más llamativo fue simbolizado por el conocido “Tribunal a Monsanto” que fue una movilización internacional de la sociedad civil en el 2016-2017 organizada para obligar a Monsanto a rendir cuentas por crímenes contra la humanidad y de ecocidio. Ante semejantes antecedentes, es primordial atender y estudiar dichas denuncias, y sobretodo entender por qué se dan y cómo se fundamentan.

Una primera observación es que la mayor parte de dicho material es organizado y financiado por organizaciones que representan a grupos que se consideran afectados por los transgénicos. Esto no es ninguna sorpresa, pero significa que se trata de actores que tienen como prioridad el velar por derechos humanos y, por tanto, su competencia profesional tiende a estar dentro de las ciencias humanas y/o sociales. Ven como parte de su responsabilidad el ser críticos a la amplia desigualdad reinante en el campo, al sobre empoderamiento de empresas agroindustriales, y a la constante pérdida de conocimiento ancestral/cultural sobre producción agrícola artesanal. Es natural que dicha perspectiva tienda a apuntar a los transgénicos como una amenaza porque éstos son una herramienta que (sobre todo si se toma en cuenta el contexto argentino y brasilero) es fuertemente apoyada por grandes propietarios y empresas agroindustriales.

No es de extrañarse que actores con gran capital de inversión sean los más determinados en adoptar el uso de una tecnología con claros beneficios técnicos y económicos. La adopción de nueva tecnología agropecuaria en países en desarrollo tiende a ser liderada por grandes empresas agricultoras (Trigo et al., 2013). Esto se debe a que son generalmente emprendimientos manejados por profesionales con una mayor red de contactos y mayor acceso a información científica y agronómica. Es así que el uso de transgénicos se hace más frecuente cuanto más grandes sea la inversión. Obviamente, esto se debe a que se trata de una tecnología que crea mayores beneficios a mayor escala de producción (aunque esto no significa que los transgénicos no benefician a productores más pequeños). En este contexto, y tomando en cuenta la historia de nuestro país, es de esperarse que el debate de los transgénicos se convierta en un capítulo más en la lucha simbólica entre grandes productores económicamente empoderados y pequeños protectores agrícolas en situación económicamente vulnerable.

A esto se suma que dichas organizaciones tienden a tomar presencia en el campo luego de que existan indicios de posibles efectos negativos al ambiente causados por el sistema de producción. Esto conlleva a que sus muestras de estudio tengan como punto de inicio los impactos del modelo agrícola reinante en el momento. Por consiguiente, su trabajo consiste en primero tomar nota del impacto observado y luego rastrean el origen de dicho impacto. Pese a que esto es metodológicamente válido, conlleva a que fácilmente se concluya que el problema original es el tipo de tecnología puesta en práctica en el momento. Esto es muy evidente en la experiencia argentina donde la llamada de atención a los efectos causados por el glifosato tomó fuerza varios años después de que los transgénicos acapararan casi la totalidad del sistema productivo (Zenteno et al, 2015). La importancia de tomar en cuenta esto es que, nuevamente, el beneficio de los transgénicos se hace evidente sólo si se los compara con los efectos de otros tipos de producción, y no si se los evalúa de manera aislada o sin la debida contextualización.

Lejos de querer desprestigiar a las organizaciones previamente mencionadas, creo que la ambición debería ser usar la experiencia y conocimiento de estas organizaciones para generar un impacto más eficiente en favor del agro boliviano. La competencia que dichas organizaciones tienen es esencial, y en realidad única, para crear un manejo responsable del agro. Es primordial tener entidades civiles que vigilen al sector agroindustrial y sirvan como resguardo para expresar preocupaciones a riesgos relacionados con nuevas tecnologías. Sin embargo, en lugar de criticar a los transgénicos en sí, las objeciones deberían ser dirigidas a cuestionar el modelo industrial agropecuario en cuanto a su dependencia general a químicos, su tendencia a propagar monocultivos y su propensión a degradar suelos. En mi opinión el problema real está en cómo el mercado internacional incentiva a nuestros productores a cultivar de manera intensa y desaforada. Es esto lo que se necesita corregir, y es en esta problemática donde dichas organizaciones tienen la potestad para generar un cambio.

 

La necesidad de hacer una revisión bibliográfica sistematizada

Existen cientos de informes y estudios producto de investigaciones llevadas a cabo por parte de las mejores universidades del mundo y organizaciones con certificaciones científicas. El mensaje es claro y abundante: “no existe razón para la prohibición de transgénicos”. Uno de los esfuerzos más grandes por determinar posibles riesgos asociados a los transgénicos es dado por un informe de la Comisión Europea (2012), que luego de 25 años de investigación llevado a cabo por 130 proyectos científicos independientes incluyendo a más de 500 grupos de investigadores de universidades europeas reconocidas, afirma no encontrar ningún riesgo para la salud o el ambiente (Tagliabue, 2017). Es así que el consenso científico arguyendo que los transgénicos no representan ningún riesgo mayor al de otras formas de producción es de 95% (Landrum, Hallman, y Jamieson 2019). Aún más importante de considerar es la carta firmada por 110 ganadores de premios Nobel en el 2012 que afirma de manera textual: “Las agencias científicas y reguladoras de todo el mundo han encontrado repetidas y consistentemente que los cultivos y los alimentos mejorados a través de la biotecnología son seguros, si no más seguros…” (Pacher-Zavisin 2016, p1). Finalmente, vale la pena leer los diferentes reportes de FAO sobre este tema.

La distinción de la calidad de estudios científicos en este tema es obviamente muy difícil. Lleva años poder distinguir qué estudios son de confianza y cuáles no. Esto se hace aún más difícil en una realidad de información masiva tergiversada. La conocida “Post truth era”, donde los partícipes no son solamente agentes gubernamentales y empresas industriales, sino también organizaciones civiles y otros grupos aparentemente imparciales. Sí existe un lobby corporativo agroindustrial agresivo que hace todo lo posible por apoyar la producción transgénica, esto es de esperarse y hay que tener cuidado. Creer lo contrario sería una ingenuidad. Pero del mismo modo hay que tener cuidado con el lobby anti-transgénico que también tiene toda una maquinaria bien financiada y organizada tanto por gobiernos como por agentes industriales de gran capital.

A lo largo de muchos años ha sido la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental (ENSSER) quien ha llevado la batuta de la producción científica crítica a los transgénicos. Otra organización importante es GenØk, un centro de bioseguridad en Noruega conocido por su posicionamiento crítico a los transgénicos en países en desarrollo como Brasil, Bolivia y Zambia. En su página web está escrito: “GenØk trabaja a nivel nacional e internacional, y tiene como objetivo ofrecer entrenamiento y consultoría a países en desarrollo el asesoramiento de riesgos relacionados a organismos transgénicos” (traducción propia). Lejos de ser organizaciones con poco financiamiento, éstas reciben gran apoyo de actores clave. GenØk es directamente financiado por el gobierno de Noruega y apoya actividades politizadas relacionadas con el Principio de Precaución en el Protocolo de Cartagena que es parte de la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas.

Específicamente, GenØk ha jugado un papel muy importante en la política de regulación de bioseguridad en Bolivia, y ha estado detrás de varias campanas anti transgénicos en el país. Un miembro de GenØk de nacionalidad boliviana fue asesora en el Ministerio de Medio Ambiente Boliviano, reportando de manera directa a la Vice Presidencia, durante la administración de Evo Morales (2006-2019). Esta persona, asesorada por élites activistas de Europa con intereses políticos en contra de los transgénicos, también representó a Bolivia como delegada principal en la Reunión de las Partes (MOPs) del Protocolo de Cartagena entre 2008 a 2018 (MM Roca, entrevista personal 2020[ii]).

También hay que entender que existen varias industrias de gran capital que apoyan la perspectiva anti-transgénica. No sólo a actores involucrados en agricultura orgánica, sino también a empresas corporativas como productores de pesticidas tóxicos que pierden mercado con la producción de transgénicos. Es también importante considerar que el lobby anti-transgénico no es necesariamente mal visto por corporaciones productoras de transgénicos. Esta ironía se debe a que cuanto mayor sean las restricciones para producir transgénicos, menor es la competencia de pequeños emprendedores biotecnológicos. ¡Es decir que el movimiento anti-transgénico promueve de manera indirecta el monopolio corporativo pro-transgénico! Esto es grave porque limita el desarrollo biotecnológico no comercial enfocado en objetivos humanitarios, como en el caso del arroz amarillo, y afecta de manera negativa en la producción agrícola. Esto es especialmente cierto en países en desarrollo donde la necesidad de incrementar producción y desarrollar/adoptar nueva tecnología es necesaria para enfrentar al cambio climático y otros desafíos de producción de biomasa (biocombustibles, biomateriales, alimento para ganado, etc.).

Es por ello necesario no caer en literatura politizada. En mi caso personal, este esfuerzo me ha llevado varios años y grandes frustraciones, pero llevo conmigo varias lecciones. La principal ha sido distinguir que los estudios hechos por entidades científicas utilizados como base para desacreditar, desprestigiar o prohibir transgénicos, tienden a ser sólo un 5% de la literatura disponible y a referirse sólo entre sí mismos. Un claro ejemplo es el documento escrito por UCCSN-AL o Greenpeace en respuesta a la carta firmada por los premios Nobel previamente mencionada. Otro ejemplo, aún más alarmante, es el de Food & Water Watch que contrarresta el consenso científico sobre la seguridad de los transgénico con referencias bibliográficas que afirman lo contrario. Esto es importante de tomar en cuenta porque tal como indica Nicolia et al. (2014), la Universidad de Perdue o PennState University: las referencias científicas a favor de los transgénicos incluyen cientos de estudios recopilados bajo normas estrictas de independencia y certificación científica. Lo que sí debe cambiar es la manera en la cual dicha información científica es comunicada, ya que la mayor parte se encuentra apartada del público, escrita con un lenguaje muy técnico y poco enfocada en resaltar impactos clave.

 

Es un error estar en contra

Estar en contra de los transgénicos puede parecer lógico y ético debido al tipo de mensaje engendrado en varias organizaciones que velan por derechos humanos y el ambiente. No es raro ya que muchas de estas organizaciones guardan la confianza del público. A nivel mundial y local, son precisamente las organizaciones no gubernamentales las que están logrando dar una respuesta real a otros problemas socio-ambientales como al cambio climático o la contaminación de plásticos. Además, su especialidad está precisamente en comunicar a estratos estratégicos de la sociedad. Sus publicaciones, presentaciones y experiencia están dirigidas a convencer al público en general, políticos y otros líderes sociales. Esto no es así con asociaciones agronómicas y/o instituciones científicas, quienes debido a su especialidad y lenguaje particular, producen material para un tipo de público con intereses muy específicos. A mi parecer son éstas las razones principales por la que la visión anti-transgénica se mantiene en boga entre círculos sociales considerados como altamente educados y preocupadas por temas éticos y ambientales…

¡Pero es un error no permitir el uso de transgénicos! Entiendo que la forma por la cual el gobierno actual intenta aprobar transgénicos en Bolivia no sigue los procedimientos de debate popular y protocolar que se recomiendan para este tema en particular. Ahí hay muchos elementos legales que se deben tratar y resolver, en especial tráfico, uso de tierra y producción agroindustrial ineficiente. Pese a ello, considero que sería un error no apoyar la aprobación que el gobierno está promulgando. El debate popular debería más bien dirigirse a general un impacto de largo plazo que tome en cuenta los factores contextuales por los que atraviesa Bolivia. Los más importantes, entre otros, deberían ser: (1) Mejorar el acceso a micro-financiamiento para pequeños productores, tanto préstamos como también subsidios. (2) Seguro contra efectos del cambio climático. (3) Acceso a mejor información científica y mejor tecnología, incluyendo el uso de control biológico, rotaciones y uso correcto de pesticidas y fertilizantes, semillas mejoradas y acceso a irrigación de precisión. (4) Mejoramiento de infraestructura como caminos, puertos, silos, plantas procesadoras y cadena fría. (5) Información correcta y actualizada de mercados. Bolivia también necesita una mejor regulación de bioseguridad, mejor registro y recaudación de impuestos y un mejor control de mercados ilegales… y sobre todo mayor atención al pequeño productor y jornalero. ¡Ésa es la receta para apoyar al agro boliviano!

Bibiografía

Belgian Research Institute VIB. 2016. «Effect of genetically modified crops on the environment». Fact Series. Rijvisschestraat 120, 9052 Gent, België Retrieved from: http://www.vib.be/en/news/Documents/vib_fact_genetisch%20gewijzigde%20gewassen_EN G_2016_LR.pdf

Catacora-Vargas, Georgina, Rosa Binimelis, Anne I. Myhr, y Brian Wynne. 2018. «SocioEconomic Research on Genetically Modified Crops: A Study of the Literature». Agriculture and Human Values 35 (2): 489-513

Custers René, Casacuberta Josep M., Eriksson Dennis, Sági László, Schiemann Joachim. 2019. Genetic Alterations That Do or Do Not Occur Naturally; Consequences for Genome Edited Organisms in the Context of Regulatory Oversight. Frontiers in Bioengineering and Biotechnology.

Eduardo Trigo Nicolás Mateo César Falconi. 20130 Innovación Agropecuaria en América Latina y el Caribe: Escenarios y Mecanismos Institucionales. Banco Interamericano de Desarrollo División de Medioambiente, Desarrollo Rural y Administración de Riesgos por Desastres.

European Commission. 2012. «Innovating for Sustainable Growth: A Bioeconomy for Europe». COM European Commission: Brussels, Belgium; p. 9.

Klümper, W and Qaim M. 2014. A Meta-Analysis of the Impacts of Genetically Modified Crops https://doi.org/10.1371/journal.pone.0111629

Landrum, Asheley R., William K. Hallman, y Kathleen Hall Jamieson. 2019. «Examining the Impact of Expert Voices: Communicating the Scientific Consensus on Genetically-modified Organisms». Environmental Communication 13 (1): 51-70. https://doi.org/10.1080/17524032.2018.1502201.

Mahaffey, Harry, Farzad Taheripour, y Wallace E. Tyner. 2016. «Evaluating the Economic and Environmental Impacts of a Global GMO Ban». AgEcon Search. 2016. https://doi.org/10.22004/ag.econ.235591.

McKay, B & Colque, G. 2016. Bolivia’s soy complex: the development of ‘productive exclusion’. The Journal of Peasant Studies. Volume 43. Issue 2: Soy Production in South America: Globalization and New Agroindustrial Landscapes.

Mesnage, R and Antoniou MN. 2017. Facts and Fallacies in the Debate on Glyphosate Toxicity. Front Public Health. 2017; 5: 316. doi: 10.3389/fpubh.2017.00316

Nicolia, Alessandro. Alberto Manzo. Fabio Veronesi and Daniele Rosellini. 2014. «An Overview of the Last 10 Years of Genetically Engineered Crop Safety Research». Critical Reviews in Biotechnology 34 (1): 77-88. https://doi.org/10.3109/07388551.2013.823595.

Pacher-Zavisin, Margit C. 2016. «Bio-bites!» Bioengineered 7 (6): 393-94. https://doi.org/10.1080/21655979.2016.1227206.

Séralini, G.E. Clair, E.  Mesnage, R. Grss, S. Defarge, N.  Malatesta, M. Spiroux de Vendômois J. 2012. RETRACTED: Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology. Volume 50, Issue 11, November 2012, Pages 4221-4231.

Tagliabue, Giovanni. 2016. «The EU legislation on “GMOs” between nonsense and protectionism: An ongoing Schumpeterian chain of public choices». GM Crops & Food 8 (1): 57-73. https://doi.org/10.1080/21645698.2016.1270488.

The Royal Society. 2016. GM plants: Questions and answers. Dirección: https://royalsociety.org/topics-policy/projects/gm-plants/

Zenteno, J; Hanche-Olsen, E; Sejenovich, H. (2014). Argentina: government-agribusiness elite dynamics and its consequences on environmental governance. In: Elite dynamics, the left tide and sustainable development. Environmental Politics in Latin America. Bull, B and Støen, CM (ed.). Earthscan Routledge Sustainable Development Series, UK.

[i] Ojo, si bien es cierto que luego de unos años existe la tendencia de intensificar el uso de glifosato en transgénicos e incluso la necesidad de complementar con otros químicos, esto se debe a la resistencia que todo cultivo desarrolla debido a malas prácticas agrícolas. Es decir que ocurre con cualquier otro tipo de producción donde se utilicen químicos y no se sigan prácticas agrícolas correctas. Por tanto, éste NO es un problema neto del glifosato o de los transgénicos. ¡Es un problema de educación! Si bien es cierto que hay casos donde la producción específicamente con glifosato ha tendido a generar mayor resistencia en hierbas, esto se debe precisamente a su poca toxicidad (Mesnage y Antoniou, 2017). El glifosato permite a productores irresponsables mantener malas prácticas agrícolas por mayor tiempo que el normalmente permitido con otro tipo de químico. Esta es también la principal razón por la que las abejas pueden ser afectadas. Una debida dosificación y rotación de tierras no genera mayor intensificación y no afecta al ecosistema.

[ii] Entrevista personal PhD. María Mercedes Roca. Profesora de Biotecnología, especialista en regulación. Directora executiva, Consult MRS; Senior Fellow ISGP. Fecha de entrevista: Junio 2020.

 

*Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la posición de SDSN Bolivia ni de su institución. 

Índice Municipal de Vulnerabilidad al Cambio Climático

En 2015, Conservación Internacional publicó el Atlas de Cambio Climático en Bolivia, el mismo incluye un análisis municipal de la vulnerabilidad al cambio climático, entendida como la vulnerabilidad al cambio respecto al balance hídrico, variable muy importante que podría derivar en el cambio de varias condiciones ambientales y sobre todo de la disponibilidad de servicios ecosistémicos. Asimismo, la capacidad de respuesta dada por las condiciones socio económicas de cada municipio, como sus condiciones ambientales, se tomaron en cuenta para definir el grado de vulnerabilidad que se tiene respecto a la potencial amenaza por mayor o menor disponibilidad futura de agua, todo ello según los escenarios futuros del clima de acuerdo con el Cuarto Reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

Utilizamos este análisis para desarrollar un Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVCC), con el fin de incluirlo en el análisis del Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 13 (Acción por el clima) en la próxima publicación de SDSN Bolivia: El Atlas Municipal de los ODS en Bolivia.

En este blog describimos la metodología aplicada para desarrollar el IVCC. De acuerdo al IPCC, la vulnerabilidad se define como una función de la exposición, la sensibilidad y la capacidad adaptativa. Para el Atlas de Cambio Climático en Bolivia se aplicó la siguiente fórmula:

 

 

Para el cálculo de cada uno de los 3 componentes de este índice se utilizaron distintas variables como indicadores cuantificables que proveen información sintetizada de la realidad, como se muestra en el Gráfico 1:

 

Gráfico 1: Indicadores que entran en los índices de exposición, sensibilidad y capacidad adaptativa, respectivamente

Fuente: Conservación Internacional – Bolivia (2015) Atlas de Cambio Climático Bolivia.

 

Uniendo toda esta información a nivel de píxeles, se creó el siguiente mapa de vulnerabilidad municipal al cambio climático para el escenario climático A2 (el escenario más fuerte).

 

Mapa 1: Mapa de vulnerabilidad municipal al cambio climático para el escenario climático A2.

Fuente: Conservación Internacional – Bolivia (2015) Atlas de Cambio Climático Bolivia.

 

Como se puede ver en el mapa, pueden existir diferencias en el nivel de vulnerabilidad dentro del mismo municipio. En este caso, para obtener un Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVCC) único por municipio usamos la distribución porcentual de áreas de Alta, Moderada, Baja y Muy Baja vulnerabilidad dentro de cada municipio y lo multiplicamos con pesos según la siguiente fórmula:

El Gráfico 2 muestra el procedimiento para el caso del municipio Macharetí del departamento de Chuquisaca.

 

Gráfico 2: Cálculo del Índice Municipal de Vulnerabilidad al Cambio Climático para el caso de Macharetí.


Fuente: Elaboración de los autores en base a información de Conservación Internacional – Bolivia (2015) Atlas de Cambio Climático Bolivia.

 

Con este procedimiento llegamos a un Índice que va desde 0 (cuando todo el municipio tiene vulnerabilidad Muy Baja, como por ejemplo el municipio de La Paz) hasta 3 (cuando todo el municipio tiene vulnerabilidad Alta, como en el municipio Todos Santos en el departamento de Oruro). En general, la vulnerabilidad es mayor en el Altiplano y en el Chaco y menor en las ciudades capitales de departamento.

El IVCC es un indicador relevante para el Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, y los municipios pueden reducir su nivel de vulnerabilidad durante la próxima década reduciendo varios factores de exposición y aumentando varios componentes de su capacidad de respuesta. Para reducir la exposición, es particularmente importante mantener/aumentar la cobertura boscosa y áreas naturales para absorber precipitaciones fuertes y almacenar la humedad en los suelos para así moderar los ciclos hidrológicos exagerados que vienen con el cambio climático. Para aumentar la capacidad de respuesta, la educación de la población y el nivel de gobernabilidad son factores clave.

 

Fuentes:

[1] Hijmans, R.J., Cameron, S.E., Parra, J.L., Jones, P.G., Jarvis, A., 2005. Very high resolution interpolated climate surfaces for global land areas. International Journal of Climatology, 25,1965-1978.

[2] Tabor, K. and J. W. Williams, 2010. Globally downscaled climate projections for assessing the conservation impacts of climate change. Ecological Applications 20, 554-565. http://futureclimates.conservation.org

[3] DiMiceli, C.M., M.L. Carroll, R.A. Sohlberg, C. Huang, M.C. Hansen, and J.R.G. Townshend. 2011. Annual Global Automated MODIS Vegetation Continuous Fields (MOD44B) at 250 m Spatial Resolution for Data Years Beginning Day 65, 2000–2010, Collection 5 Percent Tree Cover. University of Maryland, College Park, MD, USA.

[4] Farr, T. G., et al. 2007. The Shuttle Radar Topography Mission. Rev. Geophys. 45. RG2004.   doi:10.1029/2005RG000183.

[5] Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras. 2012 Mapa de Amenaza de Inundación 2011 Atlas de Riesgo Agropecuario y Cambio Climático para la Seguridad Alimentaria. Unidad de Contingencia Rural.

[6] Instituto Nacional de Estadística. 2012. Censo de Población y Vivienda 2012

[7] Interpolación en base a INE 2012

[8] Nowicki C., Sommer H., A. Ley & P.L. Ibisch. 2004. Mapa de riqueza absoluta de especies. FAN. Santa Cruz. Bolivia.

[9] Servicio Nacional de Áreas Protegidas. 2005. Mapa de las áreas protegidas de Bolivia. La Paz. Bolivia.

[10] Instituto Nacional de Reforma Agraria. 2008. Mapa de Territorios Indígenas Titulados. La Paz. Bolivia.

[11] Ministerio de Autonomía. 2010. Índice de Gobernabilidad Municipal (2005 – 2009) Dirección General de Planificación. Observatorio Bolivia Democrática.

[12] Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero. 2014. Puntos de Atención Financiera. Entidades Financieras.

[13] Conservación Internacional Bolivia. 2008.  Mapa de accesibilidad.  Base de datos geográfica. La Paz. Bolivia.

* SDSN Bolivia

** Conservación Internacional – Bolivia

 

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de las instituciones. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.

Aprovechemos la increíble heterogeneidad de Bolivia al combatir el COVID-19

«La única forma de evitar el ‘pensamiento grupal’ y los puntos ciegos es garantizar que los representantes con diversos perfiles y experiencia estén en la mesa cuando se toman decisiones importantes».

Devi Sridhar, Presidente de Salud Global de la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo.

 

Bolivia es un país increíblemente diverso y heterogéneo en todos los sentidos. En un territorio de un millón de kilómetros cuadrados encontramos selva amazónica, grandes ciudades modernas, pantanos infestados de mosquitos, glaciares derritiéndose, enormes salares y pintorescos bosques nubosos. Algunas personas viven más o menos como lo hacían sus antepasados hace cientos de años, mientras que otras disfrutan de todos los lujos de los países más avanzados. De acuerdo con nuestro Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, las diferencias entre municipios dentro de Bolivia son mayores que las diferencias entre todos los países del mundo en términos del Índice de Desarrollo Sostenible. Y al igual que dentro de cada país, también hay grandes desigualdades dentro de cada municipio en Bolivia.

En este blog, mostraré cómo podemos aprovechar esta heterogeneidad para reducir la tasa de mortalidad del COVID-19 en Bolivia.

Las buenas noticias de la semana

Hace aproximadamente un mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una declaración preocupante diciendo que «actualmente no hay evidencia de que las personas que se han recuperado de COVID-19 y que cuentan con anticuerpos estén protegidas de una segunda infección» [1]. De ser cierto, ésta sería una muy mala noticia para los muchos países, incluidos Bolivia y sus vecinos, que no han logrado contener el virus, y que no tienen las capacidades para realizar pruebas y rastrear el esparcimiento del virus y de mantener una cuarentena viable. Para estos países la única opción para superar esta pandemia es lograr la inmunidad grupal.

La buena noticia del Centro Coreano para el Control de Enfermedades (KCDC) la semana pasada fue que las 263 personas en Corea del Sur que dieron positivo por la enfermedad por segunda vez después de haber sido declaradas recuperadas y libres de virus, no presentaron el resultado positivo debido a la reinfección ni reactivación del virus SARS-CoV-2. Más bien, se debió a que las pruebas de PCR detectaron vestigios de ARN viral inactivo e inofensivo todavía presente en el cuerpo un par de meses después de la infección original. Según KCDC, el proceso en el que COVID-19 produce un nuevo virus se lleva a cabo solo en el citoplasma de las células huésped y no se infiltra en el núcleo. Esto significa que no causa infección crónica o recurrencia, a diferencia de otros tipos de virus como el VIH [2].

Por lo tanto, parece que la estrategia de inmunidad grupal podría ser viable después de todo. Una vez que el 60-70% de la población se haya adquirido inmunidad, el virus desaparecerá al resultarle difícil encontrar nuevos huéspedes donde multiplicarse. La pregunta ahora es cómo aplicar esa estrategia reduciendo al mínimo posible las cantidades de muertes y de daños colaterales.

Optimizando la estrategia de inmunidad grupal

Anteriormente calculé que posiblemente “terminaremos con una tasa de mortalidad por infección (IFR) de alrededor del 1% para Bolivia (lo que significa entre 0,3% y 2%, dado que todavía hay mucha incertidumbre). Si el 60% de 11,6 millones de personas se infectan, y el 1% de ellas muere, terminaríamos con aproximadamente 70 mil muertes por COVID-19 en Bolivia.” [3]. Si bien esta es una gran cantidad de muertes, el IFR de 1% es una estimación realista que considera la distribución de edad de la población, las condiciones de salud subyacentes, la calidad del sistema de salud, las condiciones de vivienda y trabajo, además del nivel de educación y confianza en la población. Parece ser el resultado más probable si dejamos que el virus se esparza a través de la población de manera lenta y controlada (con medidas apropiadas de distanciamiento físico) de manera aleatoria hasta alcanzar la inmunidad grupal después de un periodo de entre 12 y 18 meses, y bajo el supuesto de que no haremos nada para empeorar las cosas más de lo necesario.

Sin embargo, la IFR puede reducirse considerablemente si aprovechamos el hecho de que la población no es homogénea. Algunas personas tienen un riesgo mucho menor de morir por COVID-19 que otras, por lo que si pudiéramos asegurarnos de que el 60% de la población que se infecta primero sean aquellos que tienen menos probabilidades de sufrir complicaciones graves, podríamos reducir considerablemente el número total de muertes.

En lo que queda de este blog describiré las principales dimensiones a tener en cuenta para optimizar la estrategia de inmunidad grupal.

 

1. La dimensión demográfica

La evidencia de todo el mundo muestra inequívocamente que el riesgo de muerte por COVID-19 es mayor en las personas mayores. En Italia, por ejemplo, hasta el 18 de mayo, solo 4 personas menores de 20 años habían muerto, mientras que el número de muertes de personas mayores de 50 años fue de casi 30 mil (ver Figura 1).

Figura 1: muertes por COVID-19 en Italia al 18 de mayo de 2020, por grupo etario


Fuente:
Istituto Superiore di Sanità (via Statista 2020).

También hay evidencia abrumadora de que los hombres tienen casi el doble de probabilidades de morir por COVID-19 en comparación con las mujeres. La Figura 2 muestra las tasas de letalidad observadas en Italia hasta la fecha, desglosadas por edad y sexo.

 

Figura 2: Tasas de mortalidad por COVID-19 en Italia a mayo de 2020, por género y grupo etario


Nota:
Las tasas de letalidad en esta figura no reflejan las tasas de mortalidad reales por infección, ya que hay errores
tanto en el nominador (muertes no contadas de COVID-19) como en el denominador (casos COVID-19 no identificados).
Sin embargo, es probable que el patrón general por edad y género refleje las diferencias reales en los IFR por edad y género.
Fuente: Istituto Superiore di Sanità (via Statista 2020).

 

Dado este patrón, y patrones similares de todos los demás países que cuentan con estadísticas de mortalidad por COVID-19 desglosadas por edad y género, podemos hacer la siguiente clasificación aproximada del riesgo demográfico:

 

La Figura 3 representa la aplicación de esta clasificación a la pirámide poblacional de Bolivia.

 

 Figura 3: Pirámide poblacional de Bolivia, con categorías de riesgo


Fuente:
Elaboración propia con datos de PopulationPyramid.net 

 

Basados solo en estos factores demográficos básicos, el 77% de la población boliviana tiene bajo riesgo de morir en caso de contraer el COVID-19; 16% está en riesgo medio; y el 7% es de alto riesgo.

Pero hay más dimensiones de riesgo a tener en cuenta.

2. La dimensión geográfica

Si bien la edad y el género son determinantes importantes del riesgo, existen factores en la comunidad circundante que pueden amplificar o moderar el riesgo para cada individuo.

  • Es más seguro vivir en una zona rural dispersa donde uno interactúa con pocas personas diferentes, que vivir en una zona urbana densa en la que uno toca superficies públicas que miles de personas tocan todos los días.
  • Es más seguro vivir solo, que en un hogar extendido de tres generaciones.
  • Es más seguro vivir en un lugar que no esté plagado simultáneamente de otras amenazas para la salud, como el Dengue, la Malaria, la Tuberculosis y el VIH.
  • Es más seguro vivir en un área donde haya servicios básicos de agua y saneamiento disponibles.

En el blog de la semana pasada, desarrollamos un Índice de Vulnerabilidad Municipal para COVID-19 [4], y si bien es un indicador continuo, podemos dividirlo en municipios de Bajo, Medio y Alto Riesgo, con algunos límites ciertamente arbitrarios. Si consideramos todos los municipios con un índice de vulnerabilidad superior a 36,7 de alto riesgo y aquellos con un índice inferior a 31,7 de bajo riesgo, obtenemos un mapa de riesgos municipales como se muestra en la Figura 4.

 

Figura 4: Nivel municipal de vulnerabilidad ante el COVID-19, con categorías de riesgo

(Haga clic aquí para ver detalles)
Fuente: Entre la espada y la pared: el dilema del COVID-19 [4].

Este Índice de Vulnerabilidad al COVID-19 solo considera variables estructurales, y no las tasas de infección reales, que también sería importante tener en cuenta, pero éstas sufren cambios diarios y, debido a la capacidad de prueba limitada, muchos casos pasan desapercibidos.

3. Dimensión sectorial

Incluso para las personas de la misma edad y sexo, que viven en el mismo municipio, el riesgo variará sustancialmente dependiendo del tipo de actividades en las que participe cada uno de ellos. El riesgo será muy alto en caso de ser dentista, pero muy bajo si recolecta castañas en soledad dentro de un bosque.

En general, las actividades solitarias que se desarrollan al aire libre son mucho más seguras que trabajar en espacios cerrados con una multitud de personas. Las ocupaciones de mayor riesgo serían aquellas en las que uno debe estar muy cerca de muchas personas diferentes y potencialmente infectadas todos los días, como dentistas, médicos y enfermeras. En caso de visitar o trabajar en lugares cerrados, donde las personas cantan, gritan o respiran intensamente, como discotecas, karaokes, iglesias y gimnasios, uno también corre un alto riesgo, ya que el virus se propaga de manera muy efectiva en este tipo de lugares.

 

4. Factores de riesgo individuales

Además de todas las variaciones de riesgo mencionadas anteriormente, habrá riesgos personales adicionales que pueden ser permanentes o temporales. Por ejemplo, cualquier persona que sufra de presión arterial alta, diabetes o asma pasaría automática y permanentemente a una categoría de mayor riesgo que la sugerida por su edad, sexo, ubicación y/o ocupación. Del mismo modo, cualquier persona que presente síntomas similares a los del COVID-19, independientemente de su edad, sexo, ubicación y ocupación, debe considerarse de inmediato como de alto riesgo y tomar todas las precauciones para protegerse y proteger a los demás.

Los factores de riesgo individuales también deben tener en cuenta a otras personas en el mismo hogar. Un individuo puede ser joven y saludable, pero si vive con una persona de alto riesgo, su categoría de riesgo también aumenta, porque sus acciones pueden incrementar los riesgos para sus seres queridos.

 

La planificación central puede no ser la respuesta

Del análisis anterior es posible rescatar que los riesgos varían en diversas magnitudes de un lugar a otro y de una persona a otra. Esto hace que las decisiones centralizadas sean extremadamente difíciles y, por este motivo, las reglas uniformes probablemente serían ineficientes e incluso perjudiciales.

Las estrictas medidas iniciales de cuarentena han servido para educar a las personas sobre los peligros de este virus y sobre las medidas de lavado de manos y distanciamiento físico que pueden ayudar a controlar el contagio. Pero estas medidas estrictas claramente no son sostenibles durante los muchos meses durará la pandemia [5] y es hora de un enfoque más estratificado.

 

Descentralización de las decisiones y responsabilidades

Si nuestro objetivo es alcanzar la inmunidad colectiva con el menor número de muertes y daños colaterales posibles, entonces debemos optar por una considerable descentralización de las decisiones. Cada departamento, cada municipio, cada empresa, cada escuela y cada familia necesitará analizar sus fortalezas y debilidades en este nuevo contexto global y elaborar un plan sobre cómo superar los siguientes 24 meses con el menor daño posible. El daño no solo incluye las muertes por COVID-19, sino también la pérdida de educación, ingresos, libertad, voluntad, alegría y felicidad; por lo tanto, todos tendrán el reto de realizar un análisis holístico para el cual se necesitará paciencia, comunicación, colaboración y, seguramente, varios intentos.

La necesidad de descentralizar las decisiones y responsabilidades es aún mayor ahora que el gobierno central se enfrenta a una caída precipitada en los ingresos de todas las fuentes (especialmente IDH, IVA, IT, IUE, ICE y RC-IVA), y por lo tanto tendrá mucho menos recursos disponibles para la distribución a departamentos, municipios e individuos.

Necesitamos reconocer que no hay respuestas correctas. Nadie sabe la mejor manera de superar esto y no existe una solución única para todos. Nadie sabe cómo se verá el mundo después. Este es un buen momento para ser flexible, pensar de manera innovadora y probar nuevas formas de aprender, trabajar y vivir.

Aprender rápidamente es más importante que nunca y el aprendizaje solo es posible si probamos diferentes estrategias y recolectamos lecciones de sus diferentes resultados. La mejor manera de hacerlo es dejar que los municipios sigan diferentes estrategias y registren resultados más o menos en tiempo real.

 

La necesidad de datos actualizados y desglosados geográficamente sobre muertes por todas las causas

Al tener una capacidad de prueba extremadamente limitada en todo el mundo, y especialmente en Bolivia, los casos y muertes reportados de COVID-19 rara vez reflejan la realidad. Es más factible y útil registrar el número total de muertes (por edad y sexo) por semana, independientemente de la causa, y comparar esta cifra con el número esperado de muertes por semana en cada territorio.

Según el INE, esperábamos 66.760 muertes en Bolivia este año sin la pandemia del COVID-19 [6], lo que corresponde a 1.284 muertes por semana en todo el país. Estos datos se pueden desglosar a nivel de departamento aplicando las tasas de mortalidad bruta departamentales calculadas por el INE a la población de cada departamento (ver Tabla 1).

 

Tabla 1: Proyección de muertes esperadas por semana, por departamento, en 2020


Fuente:
INE y
https://www.covid19bo.com/

Según estos datos, Beni es el único departamento en Bolivia que tiene un brote grave de COVID-19 en este momento, probablemente porque es particularmente vulnerable, debido a los altos niveles de obesidad, baja cobertura de agua y saneamiento, viviendas abarrotadas, brotes simultáneos de Dengue, Malaria, Tuberculosis y VIH, y baja capacidad del gobierno local, como mostramos en nuestro blog hace un par de semanas [4]. Sin embargo, el número real de muertes por COVID-19 es probablemente mucho más alto, ya que solo se cuentan las personas que dan positivo a la prueba de COVID-19. El cementerio dedicado a COVID-19 en Trinidad (Beni), por ejemplo, hace unos días tenía 148 fallecidos, de los cuales solo 57 fueron muertes confirmadas por COVID-19, mientras que 91 eran sospechosas [7].

En la Tabla 1, hay signos de interrogación en la última columna sobre el número de muertes por todas las causas. Esta información no está disponible actualmente en ninguna entidad gubernamental en Bolivia. Mi recomendación al Instituto Nacional de Estadística de Bolivia (INE) sería construir rápidamente un sistema para registrar el número de muertes en cada municipio cada semana por edad y sexo.

Se necesita información semanal desglosada geográficamente sobre todas las muertes por edad y género para controlar cuidadosamente los brotes locales y tomar las precauciones adecuadas en los lugares correctos [8]. Una respuesta descentralizada y precisa a esta pandemia requiere datos desglosados ​​oportunos. Vale la pena establecer un sistema de recopilación y presentación de esta información, ya que puede salvar decenas de miles de vidas y evitar enormes costos económicos y sufrimiento humano.

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Notas:

[1] https://time.com/5827450/who-coronavirus-antibodies-reinfection/

[2] http://m.koreaherald.com/view.php?ud=20200429000724. Vea el video de John Campbell para una interpretación fácil re resultados : https://www.youtube.com/watch?v=uATMbGK__Tg&t=1200s. y vea el de MedCram para una explicación mucho más detallada, intracelular, de lo mismo: https://www.youtube.com/watch?v=01Rftnxbi6w.

[3] https://www.sdsnbolivia.org/en/english-forty-days-of-quarantine-what-have-we-learned/

[4] https://www.sdsnbolivia.org/en/entre-la-pared-y-un-terrible-virus/

[5] El mundo aún se encuentra en las primeras etapas de esta pandemia, incluso los países más afectados aún tienen un largo camino por recorrer antes de alcanzar la inmunidad grupal. A principios de mayo, se estimó que Bélgica era el país más cercano a la inmunidad grupal, con un 6,4% de la población infectada, mientras que en otros países europeos la población inmune todavía es inferior al 5%. En ciertos puntos críticos, como Madrid, la tasa es mucho más alta, pero aún no está cerca de la inmunidad. (https://www.ft.com/content/f7d08906-b5c5-4210-b2c6-0ec95d533bc6).

[6] https://www.ine.gob.bo/index.php/censos-y-proyecciones-de-poblacion-sociales/#

[7] https://www.la-razon.com/sociedad/2020/05/22/cementerio-covid-19-de-trinidad-alberga-148-muertos-entre-sospechosos-y-confirmados/

[8] Esta página de Our World In Data proporciona una colección de sitios que monitorean el exceso de mortalidad (https://ourworldindata.org/excess-mortality-covid). The Economist, Financial Times, The New York Times y EUROMOMO ofrecen excelentes ejemplos de cómo se pueden presentar estos datos de manera fácil para el usuario.

 

* SDSN Bolivia.

Los puntos de vista expresados en este blog son responsabilidad de los autores y no necesariamente reflejan la posición de la institución. Estas publicaciones forman parte del proyecto “Atlas municipal de los ODS en Bolivia”, el cual está siendo desarrollado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia.