Un día en el Museo Pipiripi

Para SDSN Bolivia el Museo Pipiripi, a cargo del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, se ha convertido en un espacio estratégico que nos permite involucrar a los miembros más pequeños de la sociedad paceña en los esfuerzos por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Cada sábado, domingo, o día festivo, el museo acoge a aproximadamente 1,500 niños. Muchos de los visitantes emprenden viajes desde barrios periféricos de la ciudad, que a veces no cuentan con acceso a servicios tan básicos como el agua potable o alcantarillado.

A falta de espacios que promuevan eficazmente la exploración psicomotora, creativa, la conciencia ecológica y de respeto por el espacio urbano que compartimos los paceños, SDSN Bolivia se propuso aportar al sostenimiento de uno de los únicos espacios habilitados para la infancia en La Paz, en el que los niños pueden socializar con sus pares en un entorno de alta estimulación positiva.

Hasta 2019, no había agua potable en el Museo, así que SDSN Bolivia auspició la instalación de un bebedero que permite a los niños hidratarse durante las varias horas que pasan explorando el museo. La particularidad de este bebedero es que el agua que queda como residuo, es usada para regar las áreas verdes del museo, nada se desperdicia. Las personas encargadas del mantenimiento y supervisión de las instalaciones aportan de sobremanera a la sostenibilidad y eficiencia de proyectos pequeños, pero de alto impacto, como éste.

También se auspició la instalación de una estación de recarga de celulares potenciada con energía solar. La utilidad de la banca solar, así como el implícito mensaje de cuidado del medio ambiente y de la posibilidad de generar energías limpias a partir de elementos tan cotidianos como el sol, hacen de ésta instalación un éxito tanto entre adultos como niños.

La cooperación entre la gente encargada del museo y SDSN Bolivia, no termina ahí. También se puso énfasis en la diversificación de actividades. En esa línea, las propuestas de científicos creativos que se apasionan por enseñar a los niños sobre la biodiversidad o el cuidado del medio ambiente fueron bien recibidas y apoyadas.

Talleres que enseñan a niños de todas las edades a crear su propio peluche con la forma de animales que habitan los diferentes pisos ecológicos en Bolivia, logró un rotundo éxito. No sólo se ven a niños empecinados en pasar la aguja e hilo por los lugares indicados en la tela, también hemos visto a adultos concentrarse por horas al tiempo que escuchan a la bióloga explicar las características de cada animalito representado por un poco de tela e hilo.

Otra de las actividades auspiciadas emplea la goma eva como insumo para transmitir conciencia sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente. Mediante juegos y diversión, padres y niños disfrutan de hacer manualidades juntos, a la vez que aprenden y se concientizan sobre temas ecológicos. Ambos talleres fueron impartidos con mucho éxito durante las dos semanas previas al 12 de abril, día en que se festeja el día del niño cada año.

Este año, llegado el día, como era de esperarse, el parque se llenó de miles de niños ansiosos de explorar, aprender y divertirse. Previendo esto, la oficina de SDSN Bolivia se trasladó al parque y ofreció clases de yoga infantil. Los ejercicios y movimientos de elongación y profundas respiraciones poco conocidos en espacios educativos, fueron bien acogidos por quienes decidían acompañarnos. Más del 90% de los participantes de ese día nunca habían practicado yoga y una proporción similar de niños nunca había oído hablar de esta disciplina hasta ese día.

Los niños se llevaron de regalo plantines plantados en latas de aluminio recicladas que contenían mensajes correspondientes a cada uno de los 17 ODS. La actividad se había diseñado de tal forma que los niños pudiesen aprender a cuidar de su cuerpo, su mente y del planeta, así como de las personas que nos rodean.

Aprendimos que la semilla de la conciencia que se trata de sembrar en gobiernos, empresas e instituciones, tiene suelo más fértil en la población más pequeña y joven. Cada niño involucrado en nuestra actividad se llevó a casa una plantita en sus manos y, delatados por sus miradas de asombro, una semilla en su conciencia. Después de esta experiencia, en SDSN Bolivia entendimos que la generación de actividades para la infancia también sienta bases sólidas para lograr las metas que el globo entero se propuso alcanzar hasta el año 2030. Es por eso que un segundo ciclo de actividades se prevé para la época del año que más se enfoca en la niñez, la navidad.

Por otro lado, la instalación de más elementos como el bebedero o el banco solar, podrían beneficiar a otros espacios urbanos que los necesitan.

En fin, el museo que hace décadas nació como El Kusillo y que era financiado por la cooperación internacional, ahora forma parte de la responsabilidad del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y de la población que decida darle la importancia que creemos se merece. La escasez de recursos ha afectado la transición que tuvo el museo conocido hoy como Pipiripi. Sin embargo, gracias a las personas que se dedican a revitalizar y reinventar el lugar, hoy la población paceña tiene un espacio con grandes potenciales para mejorar la experiencia de ser niño en La Paz.

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