Viviendas vacías en el Altiplano de Bolivia: Evidencia de la migración temporal e incompleta

Con un enorme esfuerzo e inversión, Bolivia ha logrado una cobertura de electricidad bastante alta. Según los Indicadores de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, en 2016 el 93% de la población tenía acceso a electricidad (1), y si se continúa con la tendencia de los últimos 6 años, el país llegaría a tener cobertura prácticamente completa en 2025.

Sin embargo, analizando los datos de los medidores eléctricos residenciales de todo el país (2), podemos ver que en muchos lugares de Bolivia no se aprovecha bien el acceso a la electricidad. De hecho, alrededor de una cuarta parte de todos los municipios de Bolivia tienen más del 20% de los medidores eléctricos con consumo cero durante el mes de mayo de 2016, lo cual sugiere viviendas temporalmente vacías. Como se puede ver en el mapa abajo, las viviendas vacías se concentran sobre todo en las tierras altas bolivianas. En cambio, en las tierras bajas, los porcentajes de medidores con consumo cero están generalmente por debajo del 10%. En las ciudades capitales el porcentaje de medidores con consumo cero generalmente oscila entre el 4% y 6%, a excepción de El Alto, donde el porcentaje es de 9%.

Mapa 1: Proporción de medidores de electricidad residenciales con consumo de electricidad cero durante mayo del 2016, por municipio.

Fuente: Andersen, Branisa & Calderón. Mapa elaborado amablemente por José Acuña.

Los datos de los medidores de consumo de energía eléctrica parecen indicar un proceso de migración a medias en Bolivia. Mucha gente migra en busca de mejores oportunidades, principalmente a los 50 municipios enumerados en el artículo titulado “Los municipios más atractivos de Bolivia”, pero también con dirección al extranjero. Las personas embarcan en este proceso migratorio, aparentemente, sin dejar de mantener fuertes lazos con sus comunidades de origen. Como se describe en otro artículo relacionado a la pobreza , esto podría estar relacionado con las leyes que se aplican a la propiedad rural, principalmente en el Altiplano. A las personas sólo se les permite transferir las tierras a otros miembros de su familia por medio de la herencia.  Lo cual implica un proceso de parcelación excesiva que lleva a la generación de micro-fundios, que no cubren las necesidades más básicas para sus dueños, pero que, no obstante, también establece un vínculo fuerte y casi inquebrantable entre la comunidad rural y el individuo.

Otra razón obvia, que ayuda a explicar las viviendas vacías, es el clima en el Altiplano. Por ser muy seco y frio durante el invierno no permite actividades agrícolas, y por falta de otras actividades generadoras de ingreso, la gente busca actividad en la ciudad.

Para entender mejor las dinámicas de migración en el Altiplano, hemos decidido visitar algunos de los barrios más periféricos de la ciudad de El Alto, considerando que es el segundo destino más atractivo para quienes deciden dejar sus hogares en otros municipios o poblados.

Pudimos visitar el barrio de San Roque y Villa 10 de Mayo, que se sitúan en el camino con dirección a Copacabana, municipio aledaño al Lago Titicaca. Fue difícil encontrar hogares con personas presentes; aun así, tuvimos acceso a 5 hogares cuyos miembros nos brindaron su tiempo para responder algunas de nuestras preguntas.

En todos los casos, las familias procedían de poblados alejados de los centros urbanos de los siguientes municipios: Umanata (La Paz), Pucarani (La Paz), Huayllamarca (Oruro) y Achacachi (La Paz); en dos de los casos, los poblados de origen de las familias no tenían acceso directo a alguna carretera. Según las entrevistas, la razón principal para la emigración es el acceso a trabajo y recursos económicos, no muy diferente a la razón de cualquier migrante económico en el mundo. Sin embargo, escuchar sus testimonios refleja más vívidamente la variedad de situaciones que los llevan a optar por la migración.

El tamaño de las propiedades a las que tienen acceso es muy pequeño, lo cual no les permite sembrar grandes cantidades de productos, como la papa y otros que se producen en estas regiones, que a su vez no son muy competitivos ni de alto retorno en el mercado nacional. Así mismo, la tenencia de ganado se hace difícil en parcelas reducidas. Como otro aspecto importante, la mayoría de los entrevistados destacan el cambio del clima y las heladas más frecuentes como un impedimento para el cultivo. En palabras propias de un padre (38) de 6 hijos “El pueblo (Ticati, Umanata) está vacío, puro adulto mayor se ha quedado en la comunidad”.

Por otro lado, de las 5 familias entrevistadas, 3 tienen familia directa que migró al exterior, siendo la Argentina el destino principal y el Brasil el segundo destino más importante. En casi todos los casos, los migrantes dijeron que regresarían a vivir a sus lugares de origen si tuvieran mejores condiciones laborales y económicas, y resaltaron su intención de regresar a su comunidad si la situación económica no mejoraba en la ciudad. En general, no desean perder el vínculo con su lugar de origen y todos los entrevistados regresan más de 5 veces al año, e algunos incluso más de una vez al mes. En ese sentido, una de las mujeres entrevistadas (54) tiene actualmente el cargo de Bartolina (3) en el municipio de Achacachi, a pesar de haberse mudado a El Alto hace 18 años.

A pesar de que no se trata de una muestra representativa para llegar a conclusiones concretas, se puede inferir que el problema de la regulación de tierras rurales podría estar causando una trampa de pobreza en el área rural. Situación que impide un proceso de consolidación pleno que, de lograrse, podría permitir el establecimiento de unidades productivas de un tamaño rentable y sostenible.

 

Notas:

(1) Véase este link.

(2) Los datos provienen del Viceministerio de Electricidad como insumos para un proyecto que estamos desarrollando con el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia.

(3) Una Bartolina es una mujer, generalmente de origen indígena, que asume un cargo de alta jerarquía política y de orden administrativo en la cultura Aymara. Actualmente el cargo es reconocido por la Constitución Política del Estado y como una representación oficial en comunidades indígenas.

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* Lykke E. Andersen, Ph.D., Director Ejecutivo de SDSN Bolivia.

** Guillermo Guzmán, Ph.D., Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado.

*** Lily Peñaranda, M.Sc., SDSN Bolivia, Co-editora del Atlas Municipal de los ODS en Bolivia, Coordinadora de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas de la UMSA.

Los puntos de vista expresados en el blog son responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente la posición de sus instituciones. Esta serie de artículos forma parte del proyecto titulado «Atlas municipal de los ODS en Bolivia» que actualmente lleva a cabo la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) en Bolivia, y de la cual el CIS forma parte.

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